Aranwa y el Banco de Alimentos: un maridaje diferente
Me entusiasman los maridajes. Cuando pruebo algo de comer pienso en su bebida ideal; cuando cato un vino memorable, pienso en la comida con la que armonizaría. Esta vez me encontré con un maridaje diferente: Aranwa y el Banco de Alimentos Perú.
La ocasión fue el lanzamiento de la segunda edición de Sabores Aranwa, con una cena en Aranwa Paracas para prensa y creadores de contenido. Antes de la mesa, hubo cocina: Carolina Uechi, Ernesto Noriega y Omar Díaz, chef de Aranwa Paracas, prepararon en vivo la causa, el cebiche y el lomo saltado, tres de los platos que ya forman parte del menú solidario de la alianza.
Los tres platos se maridaron con dos vinos de Intipalka, de Bodega Santiago Queirolo. El Chardonnay acompañó la causa y el cebiche; el limón, presente en ambos platos, fue lo que unió todo con la copa. El Malbec llegó con el lomo saltado y resaltó el ahumado del wok.
La iniciativa, que Aranwa sostiene desde 2025 junto al Banco de Alimentos Perú, destina parte de la venta de sus platos más pedidos a generar raciones de alimentos para comunidades en situación de vulnerabilidad. En promedio, cada plato equivale a entre dos y tres raciones.
Sabores Aranwa nació en 2025 con una meta de 12 mil raciones y cerró el año con 12,700, 6% más de lo previsto. Al cierre de julio de 2026 ya superaba las 30 mil raciones, con más de 3,700 personas beneficiadas en seis comunidades gestionadas por el Banco de Alimentos Perú.
Esta segunda edición lleva el nombre “Platos que transforman” y suma, además de Uechi y Noriega, al chef Sebastián Vega, que trabajó junto a los equipos de cocina de la cadena en la renovación de la propuesta. Son 11 platos solidarios en cinco hoteles de Aranwa, cada uno inspirado en los productos de su destino.
Las cifras respaldan la magnitud del problema. Según el módulo de seguridad alimentaria que el INEI incorporó a la ENAHO 2025, con la escala FIES validada por la FAO, el 30.5% de los peruanos tuvo dificultades para acceder a alimentos suficientes durante el año, con un 3.4% en inseguridad severa. La brecha regional es amplia: Loreto llega a 46.9% y Puno a 43.4%, mientras Moquegua registra la cifra más baja del país, 13.7%. A esto se suma que 8.8 millones de peruanos, el 25.7% de la población, viven en pobreza monetaria. El Banco de Alimentos Perú, por su parte, calcula en 17.6 millones las personas que enfrentan algún grado de inseguridad alimentaria y en 47.6% los alimentos que se producen en el país y terminan desechados. Daniela Osores, gerente general de la organización, describe la alianza con Aranwa como un punto de encuentro entre quien disfruta un plato y quien recibe el aporte que ese plato genera. Gonzalo Calderón, CEO de Aranwa, resume el mismo hallazgo desde la operación del hotel: los resultados del primer año confirmaron que servir una mesa también puede sostener a otras.
En Perú existe un marco legal que hace posible que empresas de cualquier rubro donen a organizaciones como el Banco de Alimentos Perú. La Ley N° 30498, vigente desde 2017, permite deducir hasta el 10% de la renta neta por la donación de alimentos que perdieron valor comercial pero siguen aptos para el consumo humano; es el mecanismo detrás de buena parte de lo que la organización recibe de supermercados y distribuidores. Sabores Aranwa funciona distinto: destina parte de la venta de sus platos solidarios a esas mismas raciones, sin donar alimento sobrante. Su mecanismo corresponde a un acuerdo comercial directo con el Banco de Alimentos Perú, sin relación confirmada con el régimen de esa ley. Son dos caminos distintos hacia el mismo destino, y ambos están disponibles para cualquier negocio dispuesto a tomarlos.
El plato solidario ya está en la carta de cinco hoteles de Aranwa. Pedirlo no cuesta más y reparte, con cada bocado, dos o tres raciones hacia alguna de las seis comunidades que hoy sostiene esta alianza.

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