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The Economist: WhatsApp sugiere una cura para la viralidad

Otras empresas de tecnología deberían ver y aprender de lo que está haciendo la red de mensajería por internet.

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FOTO 6 | WhatsApp está en el puesto número 5. (Foto: Pixabay)

El objetivo de WhatsApp no es evitar que las personas compartan información, sino hacer que los usuarios piensen en lo que están difundiendo. (Foto: Pixabay)

Sacerdotes, maestros y padres han aconsejado a sus pupilos durante generaciones que piensen dos veces antes de hablar, que cuenten hasta diez cuando estén enojados y que duerman bien antes de tomar grandes decisiones. Las redes sociales se preocupan poco por pensar bien las cosas.

Los servicios como Facebook y Twitter están diseñados para maximizar la "viralidad", haciendo que sea irresistible compartir, dar ‘me gusta’ y retuitear cosas. Y están mejorando: la mitad de los 40 tuits más retuiteados datan de enero del año pasado.

Cuando pandas que estornudan y cacatúas bailarinas causan furor en internet, nadie sale afectado. Pero el contenido viral puede tener graves consecuencias. En las elecciones presidenciales del 2016, los estadounidenses difundieron publicaciones divisivas que habían sido puestas en Facebook por alborotadores rusos; la red social reconoce que alrededor del 40% de los estadounidenses vieron al menos una de ellos.

La viralidad también puede causar muertes. Al menos dos docenas de personas inocentes han sido linchadas en India este año luego de que falsos rumores de advertencia de secuestradores de niños se volvieran virales en WhatsApp, un servicio de mensajería propiedad de Facebook. WhatsApp también ha sido utilizado por empleados políticos en India, su mercado más grande, para avivar la furia religiosa y nacionalista.

Sin embargo, a partir de este mes, a los usuarios de WhatsApp les resultará más difícil difundir contenido. Ya no podrán reenviar mensajes a más de 20 personas de una sola vez, por debajo de más de 100. En India, el límite máximo es solo cinco y WhatsApp ha eliminado el botón de "quick forward" de audio, video e imágenes, agregando un paso adicional al proceso de envío de contenido.

El objetivo no es evitar que las personas compartan información, sino hacer que los usuarios piensen en lo que están difundiendo. Es una idea que otras plataformas deberían considerar copiar.

Los escépticos señalan que WhatsApp puede permitirse obstaculizar la difusión de información en su plataforma porque no depende de la venta de anuncios para ganar dinero. Ralentizar el compartir cosas sería más dañino para redes sociales como Facebook y Twitter, que ganan dinero al mantener a los usuarios en sus sitios y mostrarles anuncios. Sus accionistas seguramente se opondrían a cualquier cosa que reduzca el engagement.

Efectivamente, las acciones de Facebook cayeron un 23% en operaciones posteriores esta semana, en parte porque su CEO Mark Zuckerberg dijo que su prioridad sería lograr que los usuarios interactuaran más entre sí, no promocionar contenido viral. Sin embargo, el dolor a corto plazo causado por una disminución en la viralidad podría resultar beneficioso a largo plazo para las redes sociales.

Las noticias falsas y las preocupaciones sobre la adicción digital, entre otras cosas, ya han dañado la reputación de las plataformas tecnológicas. Las acciones que promueven un intercambio lento de información podrían ayudar a evitar la acción draconiana de reguladores y legisladores.

También podrían mejorar su servicio. Instagram, una red social para compartir fotos también propiedad de Facebook, muestra que puedes tener éxito sin recurrir a la viralidad. No ofrece opciones de compartir y no permite enlaces, pero cuenta con más de mil millones de usuarios mensuales. Se ha mantenido relativamente libre de contenido político y desinformación. Facebook no detalla los ingresos de Instagram, pero se cree que genera dinero.

Comparte con cautela, no inventes cosas
La necesidad de frenar la viralidad es cada vez más urgente. Alrededor de la mitad del mundo usa internet hoy. Los próximos 3,800 millones de usuarios que se conecten serán más pobres y menos familiarizados con los medios. Los ejemplos de engaños, desinformación y violencia en la India sugieren que la capacidad de manipular personas en línea es aún mayor cuando estas obtienen acceso por primera vez a la comunicación digital.

Los pequeños cambios pueden tener grandes efectos: las redes sociales se han vuelto expertas en hacer obligatorio ver sus servicios al modificar los tonos de azul y el tamaño de los botones. Ellos tienen el conocimiento y las herramientas para maximizar el intercambio de información. Eso les da el poder de limitar su viralidad también.

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