(AP).- De Beijing a París y pasando por San Francisco, el hizo hoy su debut y los clientes de inmediato comenzaron a probárselos en tiendas y a hacer pedidos por Internet.

El reloj es el primer producto nuevo de desde que salió el hace cinco años. Los analistas están a la expectativa de cómo le irá al dispositivo entre quienes no son fans de Apple. Hasta ahora, la empresa ha tenido una mejor posibilidad de tener éxito comparado con otros fabricantes de smartwatches, pero pasará un tiempo para que alcance los números que han logrado los iPhones y iPads de Apple.

El precio base del nuevo reloj es de US$ 349, pero puede elevarse hasta los US$ 17,000 por una edición de lujo en oro. Las personas pueden probárselos en las tiendas de Apple, pero por el momento todos los pedidos se hacen por Internet. Los envíos comenzarán el 24 de abril.

Ya está disponible en Estados Unidos —y sólo en tiendas de la marca— y otros ocho mercados en todo el mundo: Alemania, Australia, Canadá, China, Francia, Hong Kong, Japón y Reino Unido. No está a la venta en América Latina todavía.

En algunos países se venderá también en tiendas departamentales y con distribuidores de Apple.

Desde el primer minuto del día, la empresa con sede en Cupertino, California, comenzó a tomar pedidos en su portal en Internet y en la tienda de aplicaciones Apple Store. Y así recibieron el nuevo reloj en el mundo:

En Covent Garden, un sitio turístico en Londres, crecía el alboroto mientras decenas de fans de Apple llegaban a las tiendas.

"Esperé esto mucho tiempo", dijo Carl Walsh, de 43 años y director de una empresa. El smartwatch "está muy bien desarrollado, pero posiblemente espere un poco para ver qué opina la gente sobre la duración de la batería".

Regy Selsaas, de 42 años, piensa que sería un buen regalo para su esposa, aunque dijo que era "realmente bonito, es muy costoso. No estoy 100% convencido".

En Tokio, una larga fila se formó afuera del centro comercial Isetan, donde se dispuso una sección especial para el Apple Watch.

Sólo 20 personas podían entrar por turnos y únicamente aquellos que tenían reservación o que llegaron suficientemente temprano tuvieron la suerte de obtener uno de los 76 boletos que se sortearon para entrar a ver el reloj. El resto sólo podía verlo detrás de un aparador.