, miembro del Consejo Nacional de Educación, recordó que la actual Ley de Carrera Magisterial fue pensada para implementarse en diez años debido a la falta de capacidad de gestión y hay riesgo de que se demore lo mismo o más tiempo por igual razón.

"El ministerio de Educación no tiene la capacidad de gestión suficiente como para poder recibir tal cantidad de maestros y aplicar todos . Esa es la gran interrogante, si van a poder afrontar en un plazo no mayor de dos años el montaje de todos estos instrumentos que va a requerir la ley", explicó.

El otro factor negativo anotó Díaz es que la implementación de la Ley de Reforma Magisterial dependerá de la voluntad presupuestaria del (MEF). "Dice el proyecto que el ritmo de desarrollo de la ley estará en función de lo que defina el MEF, y en función de la disponibilidad presupuestaria. Es decir, lo que va a suceder es que en el momento que no haya plata, el MEF dirá que este año no hacemos gran cosa y sobrevivimos".

En vista de ello, el experto en educación estimó que la implementación de la nueva norma podría demorar "entre seis y ocho años siempre y cuando se trabaje seriamente". Es decir: dotando de la capacidad de gestión necesaria al Ministerio de Educación. "Eso hay que hacerlo de a pocos, porque si uno acumula todo, lo que sucederá es que la carga sea inmensa y muchas cosas se hagan mal", advirtió.

Confesó que en principio es fácil la tarea de aprobar la la ley, dar el aumento salarial y colocar en el primer y segundo nivel a los de la Ley del Profesorado y en un nivel superior a los de la Ley de Carrera Magisterial, pero que el problema viene después.

"Se supone que hay que montar el mecanismo de evaluación de desempeño, el de ingreso bajo nuevas circunstancias, los ascensos, crear el programa de excelencia pedagócia, el programa de acompañamiento, entre otros, que en estos momentos no existen o están trabajadas de otra forma", fustigó.