
Aunque muchos lo interpretaron como un cheque universal para todos los ciudadanos de Estados Unidos cuando oyeron la noticia, el ingreso mensual de US$500 en realidad corresponde a un programa local del condado de Cook, en Illinois. Este condado decidió hacer permanente su plan de ingresos garantizados y destinar US$7,5 millones del presupuesto de 2026 para mantenerlo. Para muchas familias latinas que viven al día, equilibrando gastos entre la renta, el supermercado y la gasolina, ese apoyo representa una diferencia crucial: puede significar evitar el atraso en los pagos o contar con un pequeño alivio ante una emergencia. De ahí que esta iniciativa despierte tanta expectativa y se haya convertido en un tema recurrente de conversación en Chicago y otras zonas importantes bajo la misma jurisdicción.
El condado de Cook, donde se encuentra Chicago, se convirtió en uno de los casos más emblemáticos al lanzar un piloto de ingresos garantizados que envió US$500 mensuales a 3,250 hogares de ingresos bajos y moderados durante dos años. Para muchas familias, especialmente latinas, esos pagos marcaron la diferencia entre “llegar raspando” y tener un mínimo colchón para enfrentar emergencias cotidianas como una llanta ponchada o una receta médica inesperada.

¿QUÉ FUE EL PILOTO DE US$500 Y QUÉ RESULTADOS DEJÓ?
El programa se llamó Cook County Promise Guaranteed Income Pilot y consistió en pagos de US$500 mensuales, sin condiciones, a 3,250 residentes de bajos y moderados ingresos del condado de Cook. Los participantes fueron seleccionados por sorteo tras una convocatoria masiva que recibió más de 200,000 solicitudes en cuestión de semanas, un reflejo de la magnitud de la necesidad en una de las áreas urbanas más grandes del país.
El piloto se financió con US$42 millones procedentes de la Ley del Plan de Rescate Estadounidense (American Rescue Plan Act), el gran paquete federal aprobado tras la pandemia. Los pagos comenzaron a fines de 2022 y se extendieron aproximadamente hasta principios de 2025, convirtiendo a esta ayuda en una de los más grandes del país financiadas con fondos públicos.
IMPACTO EN LAS FAMILIAS: MÁS ESTABILIDAD Y MENOS ESTRÉS
Los datos preliminares muestran que la mayoría de las familias reportó sentirse más segura financieramente y con menos estrés, especialmente en lo relacionado con deudas y pagos mensuales. En encuestas oficiales del condado y citadas por medios locales, alrededor del 75% de los participantes dijo tener mayor seguridad económica y más de la mitad afirmó que su nivel de estrés disminuyó con los pagos de US$500.
El gobierno del condado de Cook difundió que el dinero se destinó principalmente a necesidades básicas como alimentación, alquiler, transporte y cuidado infantil, un patrón similar al observado en otros pilotos de ingresos garantizados en ciudades como Stockton, California, donde un programa de US$500 mensuales mejoró la salud mental y la estabilidad laboral de los beneficiarios.
US$7,5 MILLONES PARA HACERLO PERMANENTE
Tras conocer los resultados y en medio de lo que muchos describen como una “crisis de asequibilidad” por la subida de la renta, la comida y otros gastos básicos, la Junta de Comisionados del Condado de Cook aprobó en noviembre de 2025 un presupuesto de US$7,5 millones para mantener el programa en 2026. Con este paso, Cook se convierte en el primer condado del país en establecer un programa permanente de ingresos garantizados, y uno de los de mayor tamaño a nivel nacional.
Organizaciones que impulsan políticas de seguridad económica, como Economic Security Project, celebraron la decisión y destacaron que estos pagos permiten a las familias pagar la comida, el childcare y el transporte que necesitan para salir adelante. Para muchos analistas, este tipo de programas funciona como un “piso de seguridad” que complementa, sin reemplazar, otros apoyos como cupones de alimentos (SNAP) o créditos tributarios.
¿QUIÉN PODRÍA CALIFICAR EN LA NUEVA ETAPA?
Aquí es donde entran los matices que son clave para tu audiencia: hoy no existe todavía un listado oficial de requisitos para la nueva fase del programa en Cook County. La Oficina o Bureau of Economic Development del condado está en la etapa inicial de diseño, lo que incluye definir criterios de elegibilidad, proceso de solicitud y mecanismos de administración.
Sin embargo, los documentos y notas oficiales indican que el foco volvería a ser similar al piloto: residentes del condado de Cook de ingresos bajos a moderados, con prioridad para hogares que enfrentan mayores dificultades económicas. En experiencias previas, como la de Chicago y otros programas en California y Minnesota, se han puesto límites de ingreso ligados al porcentaje del ingreso medio del área y se ha dado prioridad a padres, cuidadores, jóvenes que salen del sistema de foster care e inmigrantes con trabajos precarios, algo que puede anticipar el tipo de perfiles que las autoridades querrán alcanzar en esta nueva etapa.
¿CÓMO Y CUÁNDO SE PODRÁ SOLICITAR?
Por ahora no existe ningún formulario abierto ni portal activo para postular al nuevo tramo de US$500 mensuales en el condado de Cook. Los voceros del condado han señalado que el diseño del programa —incluyendo cómo se aplicará en línea, qué documentos se pedirán y cómo será el proceso de selección— debería completarse hacia mediados o finales de 2026.
En el piloto anterior, las solicitudes se hicieron principalmente por internet, con un periodo de inscripción limitado y selección por sorteo debido al enorme número de interesados. Para evitar caer en fraudes o webs falsas, las autoridades recomiendan seguir únicamente los canales oficiales del condado, como el sitio de Cook County Promise y las cuentas verificadas en redes sociales, donde se anunciarán las fechas y condiciones exactas cuando el programa esté listo para recibir aplicaciones.
¿QUÉ SIGNIFICA ESTO PARA LATINOS EN ESTADOS UNIDOS?
Aunque el programa está localizado en Illinois, forma parte de un movimiento más amplio hacia los ingresos garantizados que se observa en todo el país, con pilotos en ciudades como Stockton, Compton, St. Paul y Jackson, muchos de ellos dirigidos a familias latinas que suelen quedar fuera de otros apoyos o viven en la línea entre pagar la renta o pagar la gasolina. Estudios académicos sobre estos programas concluyen que el dinero en efectivo, aunque modesto, reduce la inestabilidad habitacional, disminuye el estrés y aumenta la capacidad de mantener el empleo o buscar trabajos mejor remunerados.
Para los hispanohablantes que viven en Estados Unidos —desde quienes manejan Uber de noche hasta las trabajadoras de limpieza que encadenan varios “shifts”— un ingreso adicional y estable puede significar el margen para no atrasarse en el alquiler, comprar medicinas o incluso ahorrar algo para emergencias, algo que muchos describen como la diferencia entre sobrevivir y vivir un poco más tranquilo. En un contexto presidencial marcado por el debate sobre el costo de vida y la seguridad económica, este tipo de programas locales se han convertido en laboratorio de ideas que podrían influir en políticas estatales o federales en los próximos años.

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