
El majestuoso Monte Rainier, una de las imágenes más icónicas del estado de Washington, EE. UU., esconde una amenaza que preocupa a los científicos. Aunque actualmente no existen señales de una erupción inminente, expertos advierten que el volcán podría generar enormes avalanchas de lodo capaces de alcanzar comunidades cercanas en cuestión de minutos.
Con más de 14.000 pies de altura, Rainier es considerado por muchos especialistas como el volcán más peligroso de Estados Unidos. Su gran tamaño, la actividad sísmica frecuente y su ubicación cerca de zonas densamente pobladas lo convierten en una fuente constante de vigilancia para las autoridades.

El peligro no es la lava, sino los lahares
Según la revista Popular Mechanics, los expertos advierten que la principal amenaza no proviene del magma, sino de los llamados lahares. Estos flujos están compuestos por una mezcla de lodo, agua de deshielo, rocas y escombros volcánicos que pueden descender por las laderas a velocidades superiores a los 160 kilómetros por hora, destruyendo todo a su paso.
Además de desplazarse a gran velocidad, los lahares pueden alcanzar alturas de cientos de pies y recorrer más de 80 kilómetros desde su punto de origen.
“Son fenómenos complejos que cambian mucho durante el transporte”, explicó la vulcanóloga Lizeth Caballero García, de la Universidad Nacional Autónoma de México. “Pueden crecer, pueden diluirse”.
Miles de personas podrían verse afectadas
El Monte Rainier alberga 25 glaciares importantes y concentra más nieve y hielo que todos los demás volcanes de la cordillera de las Cascadas combinados. Debido a ello, incluso un deshielo moderado podría desencadenar un enorme flujo de lodo sin previo aviso.
Los escenarios estudiados muestran que los lahares podrían avanzar hacia el condado de Pierce, una zona donde viven unas 150.000 personas.
Ciudades como Orting, Puyallup y Sumner podrían verse afectadas en apenas 30 minutos, poniendo en riesgo a cerca de 60.000 residentes.

Un desastre que puede ocurrir sin erupción
Uno de los aspectos que más preocupa a los expertos es que estos eventos no necesitan una erupción volcánica para producirse. Lluvias intensas, el derretimiento de nieve o incluso la falla de una represa podrían desencadenar un lahar de manera repentina.
“[Los lahares sin aviso previo] son la cosa que hace ruido en la noche”, afirmó Andy Lockhart, exgeofísico del Observatorio Vulcanológico de las Cascadas. “Me ponen los pelos de punta”.
CNN señala que, para evitar una tragedia similar a la ocurrida en 1985 en Armero, Colombia, donde un lahar provocado por el volcán Nevado del Ruiz causó más de 23.000 muertes, las autoridades estadounidenses instalaron una red de monitoreo alrededor de Rainier.
Además, miles de estudiantes y trabajadores participan regularmente en simulacros de evacuación, los cuales han demostrado que escapar a pie sigue siendo la forma más rápida y efectiva de ponerse a salvo cuando cada minuto cuenta.






