Saks Global, dueña de Saks Fifth Avenue y Neiman Marcus, se acogió al Capítulo 11 de bancarrota en Estados Unidos. (Foto: Angela Weiss / AFP)
Saks Global, dueña de Saks Fifth Avenue y Neiman Marcus, se acogió al Capítulo 11 de bancarrota en Estados Unidos. (Foto: Angela Weiss / AFP)

Saks Global, empresa matriz de la cadena de lujo Saks Fifth Avenue, se declaró en bancarrota bajo el Capítulo 11 tras enfrentar una fuerte carga de deuda y quedarse sin liquidez luego de adquirir a su competidor Neiman Marcus en 2024. La solicitud fue presentada ante un tribunal de Texas y marca la primera gran quiebra del sector minorista en Estados Unidos en 2026. Como parte de esta reestructuración, Geoffroy van Raemdonck, exdirector ejecutivo de Neiman Marcus, asumirá de inmediato como nuevo CEO de Saks Global.

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Van Raemdonck reemplaza a Richard Baker, quien ocupó el cargo apenas dos semanas después de la salida de Marc Metrick a inicios de enero.

La compañía explicó su decisión en un comunicado oficial: “Con el apoyo de sus principales acreedores financieros, Saks Global ha iniciado procesos voluntarios bajo el Capítulo 11 en el Tribunal de Quiebras de Estados Unidos para el Distrito Sur de Texas con el fin de facilitar su transformación en curso”.

Van Raemdonck también se pronunció sobre el momento que atraviesa la empresa: “Este es un momento decisivo para Saks Global, y el camino por delante presenta una oportunidad significativa para fortalecer la base de nuestro negocio y posicionarlo para el futuro”.

La fusión que buscaba crear un gigante del lujo terminó generando más deuda y dificultades con proveedores. (Foto: Angela Weiss / AFP)
La fusión que buscaba crear un gigante del lujo terminó generando más deuda y dificultades con proveedores. (Foto: Angela Weiss / AFP)

“En estrecha colaboración con estos nuevos líderes y con nuestros colegas en toda la organización, atravesaremos este proceso juntos con un enfoque continuo en servir a nuestros clientes y marcas de lujo”, agregó.

Pese a la crisis, la compañía anunció que consiguió aproximadamente 1.750 millones de dólares en financiamiento. De ese total, 1.000 millones servirán para mantener la operación durante el proceso de bancarrota y otros 500 millones estarán disponibles cuando la empresa salga del Capítulo 11.

Saks Global opera cerca de 200 tiendas bajo marcas como Saks Fifth Avenue, Neiman Marcus y Bergdorf Goodman.

Los problemas financieros venían acumulándose desde hace meses. La empresa incluso incumplió un pago de intereses a sus acreedores, lo que encendió las alarmas sobre una quiebra inminente.

Por ahora, no se han anunciado cierres de tiendas y la empresa espera salir de la reestructuración este mismo año. (Foto: Angela Weiss / AFP)
Por ahora, no se han anunciado cierres de tiendas y la empresa espera salir de la reestructuración este mismo año. (Foto: Angela Weiss / AFP)

La fusión que dio origen a Saks Global fue pensada para crear un gigante del lujo más eficiente y con mayor poder de negociación, pero la compañía terminó enfrentando deudas, dificultades para pagar a proveedores y una pérdida de atractivo frente a los consumidores, según y .

Por ahora, la empresa aseguró que sus tiendas seguirán operando con normalidad mientras avanza la reestructuración.

No se han anunciado cierres y el proceso judicial permitirá mantener programas para clientes, pagos a proveedores y sueldos de empleados.

Saks Global espera salir de la bancarrota hacia finales de este año con una estructura financiera más sólida.

Qué implica declararse en bancarrota bajo el Capítulo 11 en EE. UU.

Declararse en bancarrota bajo el significa que una empresa busca reorganizarse en lugar de cerrar. A diferencia de otros tipos de quiebra donde los activos se venden para pagar deudas (liquidación), el Capítulo 11 permite que el negocio siga operando normalmente mientras desarrolla un plan para reestructurar sus finanzas y pagar a sus acreedores a lo largo del tiempo.

Durante este proceso, la empresa obtiene una “suspensión automática”, lo que impide que los acreedores cobren deudas, embarguen bienes o inicien juicios de forma inmediata. Esto le da a la compañía un “respiro” para renegociar contratos, reducir costos o vender partes del negocio no rentables bajo la supervisión de un tribunal.

El objetivo es que la empresa emerja de la bancarrota como una entidad financieramente saludable y viable.

Para que el proceso concluya con éxito, la empresa debe proponer un plan de reorganización que debe ser votado por los acreedores y aprobado por un juez.

Si el plan funciona, la empresa mantiene sus puertas abiertas y sus empleados conservan sus puestos. De lo contrario, el caso podría convertirse en una liquidación total (Capítulo 7).