
Si bien se suele pensar que los ancianos requieren mayores restricciones diarias por su vulnerabilidad, Anita LeBrun desafió este prejuicio tras conseguir un logro histórico: modificar la ley de Minnesota para habilitar el consumo de bebidas alcohólicas en los asilos de adultos mayores. Con 82 años, esta mujer logró devolver a la tercera edad del estado mencionado el derecho de celebrar.
Esta historia surge en el 2025, cuando las autoridades del estado emitieron una advertencia al centro de cuidado de ancianos “Amira Choice Champlin” por servir champaña a los residentes con motivo de la renovación de sus instalaciones.
Aunque los adultos de la tercera edad pueden consumir bebidas alcohólicas en sus cuartos, el establecimiento mencionado no contaba con la licencia requerida para servir bebidas de este tipo.
Este hecho fue suficiente para que LeBrun tome cartas en el asunto, pues creía que dicha restricción era absurda. Su propósito lo tuvo bien definido: modificar la normativa y permitir que los adultos mayores en residencias disfruten de bebidas alcohólicas en eventos.

Una lucha constante con resultado exitoso
Con la postura de LeBrun, los residentes de “Amira Choice Champlin” acudieron a LeadingAge Minnesota, una organización que representa a adultos mayores del estado mencionado, para dar inicio a este cambio. Una simple intención fue capaz de crear una campaña exitosa.
Tras comparecer dos veces ante la Legislatura, finalmente se aprobó la modificación planteada, entrando en vigor desde este semana. Fue un momento de alegría para la mujer de 82 años, quien celebró junto al gobernador Tim Walz por su esfuerzo realizado.
“El hecho de que seamos mayores y vivamos en una residencia de ancianos no significa que debamos tener menos libertadores que los demás”, habló LeBrun ante un comité del Senado.

Esta nueva legislación ha sido nombrada como “La hora feliz de los abuelos” y autoriza a los centros de vida asistida y residencias de ancianos de Minnesota a ofrecer alcohol a los adultos mayores durante eventos o actividades comunitarias.
LeBrun enfatiza que esta victoria les permite recuperar la libertad de disfrutar de momentos especiales, pues, al realizar un clásico brindis, tanto ella como sus vecinos pueden recordar las experiencias que han vivido durante su juventud y adultez.








