Módulos Temas Día
gestion.pe

Contenido exclusivo: Edición impresa

harvard business review

Consejos y temas de conversación: invierta en relaciones laborales positivas

Las investigaciones han demostrado que podemos percibir que nuestros trabajos son más satisfactorios cuando tenemos relaciones positivas con la gente con la que trabajamos. Harvard Business Review nos da algunos consejos para cultivar buenas relaciones.

Clima laboral (Foto: Pixabay)

Clima laboral (Foto: Pixabay)

Clima laboral (Foto: Pixabay)

Foto: Pixabay

Invierte en relaciones laborales positivas
Las investigaciones han demostrado que podemos percibir que nuestros trabajos son más satisfactorios cuando tenemos relaciones positivas con la gente con la que trabajamos. Eso no sucederá por sí solo, así que debes ser determinada y sistemática al respecto. Por ejemplo, podrías organizar un evento social con tus colegas para conocerse mejor. O podrías ofrecer ayuda a un empleado nuevo o más joven para que se haga camino en la empresa mientras se siente cómodo. O podrías considerar las cosas que no sabes sobre los compañeros que ves todos los días —¿qué los motiva? ¿Por qué entraron a la empresa? ¿Qué esperan lograr en el futuro?— y apartar tiempo para averiguarlo. Hasta un trabajo mundano puede ser significativo si lo haces al lado de gente que te importa y con la que estás vinculada.

(Adaptado de “To Find Meaning in Your Work, Change How You Think About It”, de John Coleman)

Solo expresa emociones durante un conflicto si eso te ayudará a resolverlo
Cuando se caldean los ánimos durante una desavenencia con un colega, es normal que sientas todo tipo de emociones: decepción, ira o frustración, por ejemplo. No obstante, ¿deberías expresar tus sentimientos? Depende. Si estás experimentando lo que los psicólogos llaman una “emoción caliente” —una que llega con una sensación urgente de exigir tus derechos o incluso venganza (“¡Debo decirle exactamente cómo me siento!”)—, es mejor primero encontrar una forma de tranquilizarte. Si la emoción es fría —es decir, puedes controlarla y usarla a favor de la situación (“Quiero decirle cómo me siento para que entienda mi perspectiva”)—, entonces es probable que esté bien que la expreses. Sin embargo, no solo nombres la emoción; explica qué la está provocando. Comunicarle a alguien tu enojo es menos útil que compartirle que te sientes decepcionado porque no cumplió el compromiso que tenía contigo.

(Adaptado de “Should You Share Your Feelings During a Work Conflict?”, de Susan David)

Reduce las distracciones descifrando qué las provoca
El estrés y las distracciones pueden formar un ciclo peligroso. Cuando no podemos concentrarnos en el trabajo, solemos sentir estrés por no ser productivos, y esto provoca que nos concentremos menos. Puedes romper con ese ciclo siendo consciente de ti mismo. Presta atención a lo que está sucediendo la próxima vez que te distraigas: ¿te aburre lo que estás haciendo? ¿Te distrae un teléfono que está sonando? Del mismo modo, percátate de cómo te sientes: ¿estás ansioso porque no puedes recordar un detalle significativo en una presentación crucial? ¿Estás tenso porque intentas encontrar las palabras precisas para un correo electrónico importante? Tus respuestas a estas preguntas te servirán para ubicar la fuente de tus distracciones. Antes de tomar medidas para reducir el estrés, tienes que comprender la causa subyacente de los problemas.

(Adaptado de “Break the Cycle of Stress and Distraction by Using Your Emotional Intelligence”, de Kandi Wiens)

Pide a un colega más joven que te ayude a seguir estando al día
Nos pasará a todos algún día: una generación más joven entra en la fuerza laboral y se vuelven los consumidores más deseados, y el resto de nosotros nos sentimos rezagados. Una forma de mantener el paso es pedirle a un colega más joven que sea tu mentor. Esto es importante en especial cuando se trata de la tecnología, pues las mejores herramientas de trabajo pueden ser algunas de las que no tenías conocimiento. Pregunta a tu joven mentor cuáles tendencias están notando los miembros de su generación y cuáles son las nuevas tecnologías con las que están experimentando. Tu joven compañero también puede ayudarte a evitar que delates tu edad. Es fácil que los empleados más viejos comiencen a decir cosas como “En mis tiempos…”, pero si dices algo así parecerás menos actualizado. Pídele a tu mentor que te avise cuando estés haciendo referencias al pasado con demasiada frecuencia. Es mejor que te lo diga una persona en la que confías a que lo piensen en secreto los clientes o tus colegas.

(Adaptado de “Why a Gen-X CEO Hired a Millennial to Help Him Keep a Learning Mindset”, de John Barrows)

Resuelve una disputa territorial con paciencia y mentalidad abierta
Si tu colega y tú están en un “estira y afloja” por la propiedad de un proyecto o quién podrá decidir cómo utilizar el presupuesto de tu equipo, tal vez te sientas frustrada o amenazada. Sin embargo, enfurecer no te ayudará a llegar a un acuerdo. Olvida el paradigma de ganar y perder; aborda la situación concentrándote en el objetivo común. Intenta demostrarle a la otra persona que eres de mente abierta y que quieres lo mejor para la organización (y asegúrate de que sea verdad). Y no creas que tu colega es tu enemigo mortal, por más tentador que sea. Lo más probable es que no te quiera atacar, a veces simplemente chocan las responsabilidades de las personas. Pide a tu jefe que intervenga si los dos no pueden encontrar una manera de resolver el conflicto. Ser paciente es aún más importante. Es probable que trabajar en el “estira y afloja” tome tiempo, así que no intentes forzar una resolución.

(Adaptado de “How to Navigate a Turf War at Work”, de Amy Gallo)

Leer comentarios ( )

Ir a portada