Caracas, (AP).- Tan pronto como Dorisbell Peña recibió un mensaje de texto que indicaba la orden del de tomar el control de una , corrió al almacén más cercano con la esperanza de encontrar un bien cada vez más escaso en el país: una ganga.

Peña, una maestra de 34 años, ha visto cómo se incrementó el precio de la nueva estufa que necesita hasta llegar a 40,000 bolívares, mientras su salario de 2,500 bolívares se mantiene sin cambios.

"Tengo que aprovechar esta oportunidad porque mañana los precios van a seguir subiendo", dijo mientras esperaba junto con un grupo de amigos frente a una sucursal de Tiendas Daka en el barrio caraqueño de Bello Monte.

Y no estaba sola. A la 1.30 a.m. del sábado los compradores seguían llegando para unirse a los cientos que ya estaban reunidos en el lugar después de que los inspectores de precios informaron que habían encontrado evidencias de "usura" y .

"Que no queda nada"En un discurso transmitido por televisión el viernes por la noche, el presidente prometió que las tiendas se abrirían el sábado para vender todo el inventario de televisores de plasma, lavadoras y otras mercancías a "precios justos".

"Que no se quede nada en los anaqueles, no dejen nada en las bodegas", dijo.

El frenesí del viernes por la noche, que un buscador de ofertas describió como "saqueo organizado", supero la usualmente insuperable división política de Venezuela, un reflejo de cómo una inflación cercana al 54%, además de como la leche y papel higiénico, están afectando a todas las familias del mayor productor de petróleo de América del sur.

La ocupaciónPor la noche del viernes, elementos de la Guardia Nacional, algunos de ellos armados con fusiles de alto poder, ayudaron a mantener el orden en la sucursal de Daka de Bello Monte, al asignar fichas a los compradores que hacían fila en una línea que daba vuelta a la calle.

José Solano, el comprador número 223, apoya a Maduro y culpa a la "guerra económica" desatada por los enemigos de la revolución socialista iniciada por por aumentar los precios.

Junto a su hijo, planeaba hacer cola toda la noche para comprar un televisor de plasma Sony de 46 pulgadas a una cuarta parte del precio de 54.000 bolívares fijado en el aparador. En dólares, de acuerdo con la tasa de cambio oficial, su precio es US$ 8,571 y se convierte en US$ 1,000 según la tasa del mercado negro.

"Escuché que los dueños ni siquiera viven aquí; viven en Miami", dijo Solano, un vendedor de barniz para motores de 49 años.

"Importan a 6.30 y luego venden al público a seis veces ese monto", dijo al hablar de la diferencia entre el tipo de cambio que algunas compañías reciben cuando importan mercancías y el que establece el mercado negro para todos los bienes, excepto los básicos. "No podemos permitir que esto continúe".

Los propietarios de la cadena no han respondido a estas acusaciones.