Andrés Oppenheimer se quedó boca abierto con el desempeño de la selección de Costa Rica en . Y después de disfrutar de su juego en equipo, sacó una reflexión del fútbol latinoamericano en relación al desarrollo económico de la región.

El periodista y analista internacional recabó de que nueve de los once juegan en Europa, pero no en las grandes ligas, sino en "las potencias futbolísticas periféricas", como Holanda, Noruega y Grecia, incluso en algunos casos en la segunda división. Mientras que los argentinos y brasileros brillan en la liga española.

Oppenheimer extrapoló esta situación a una mirada como nación: "En el fútbol, la globalización ha hecho maravillas para nuestros países. Las preguntas que me hago son: ¿Por qué no tenemos un de la ciencia o un de la tecnología? ¿Por qué no mandamos a nuestros científicos y tecnólogos a estudiar o trabajar afuera y luego los reclutamos cada cuatro años como en el Mundial, así como hacemos con nuestros futbolistas? ¿Por qué los latinoamericanos solo aceptamos y celebramos que nuestros talentos futbolísticos vayan afuera y mejoren su fútbol?".

Para el analista, las lecciones que deja Costa Rica en el Mundial son impresionantes en relación a "lo increíble que puede hacer un espíritu de equipo", potenciado por los jugadores que salieron de su país para codearse con un fútbol más competitivo.

"Eso hace que los jugadores eleven su nivel, les vaya mejor e incentiven a los que se quedaron en casa a esforzarse más anotó Oppenheimer en La Hora N. Y no solo eso, también a buscar mejores escuelas para triunfar en una actividad que produce una gran recompensa económica y celebridad".

Eso mismo se puede hacer en el campo de la educación, pero Latinoamérica está desaprovechando esa gran oportunidad. A diferencia de otros países como China, que tienen 820 mil estudiantes en las universidades de Estados Unidos y la India, que tiene 700 mil en igual situación de ventaja.

Incluso hasta los países más pequeños están insertando internacionalmente su educación, informó Oppenheimer. Es el caso de Corea del Sur, que hace años era más pobre que los países latinoamericanos, y hoy tiene más de 800 mil estudiantes en las mejores universidades del mundo. Y Vietnam no se queda atrás: siendo un país socialista y pobrísimo tiene más estudiantes en Estados Unidos que ningún país latinoamericano, incluido México.

¿Este impulso es iniciativa de políticas públicas? Oppenheimer tiene una respuesta: "No. Yo creo que es porque la gente se da cuenta, así como lo hicieron los futbolistas costarricenses en el fútbol, que para triunfar, ganar más y mejorar sus profesiones tienen que trabajar y estudiar donde mejor ciencia se hace".

Mencionó que hay iniciativas individuales de estudiar en el extranjero, pero los países latinoamericanos "no tienen un mecanismo, como sí existe en el fútbol, para que cada tanto de alguna manera vuelvan para contribuir con el país, no necesariamente de manera permanente".

"Cada cuatro años convocamos a nuestros jugadores de fútbol para que se integren a selección de su país y reconocemos que eso mejora la calidad de nuestra selección. Por qué no hacemos lo mismo con nuestros científicos", exhortó Oppenheimer. Hay muchos intelectuales que quisieran venir a contribuir con su país a través de los centros de investigación. Solo hay que cambiar de visión: "Dejemos de hablar de fuga de talento y comencemos a hablar de ganancia de talento".