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Empresas: Tolerancia cero frente a la Violencia contra la Mujer (VcM)

¿Qué pasaría si un día te das cuenta que una de tus colegas de trabajo, que lleva 6 años en la empresa, no ha ido a trabajar; y cuándo empiezas a averiguar la causa, te cuentan que su esposo la asesinó y luego se suicidó?

Probablemente después del estado de shock, te preguntes ¿ Cómo, si conoces a una persona, no te das cuenta de que estaba atravesando una situación como esa?

Esta situación no es ficción, es una lamentable situación que motivó a Laboratorios Bagó a promover programas de Prevención de Violencia contra la Mujer, tanto al interior como al exterior de la empresa. Ejemplo de ello es su Campaña Voces por el Cambio Anaflex donde se difunden videos de sensibilización a la sociedad.

La cantidad de feminicidios y casos de violencia contra la mujer en Perú han causado un fuerte impacto en los últimos tiempos. Casos ocurridos este año, como el de Eivy Agreda, quemada por un ex compañero de trabajo y María Elizabeth Fernández, acuchillada también por un compañero de trabajo, no se deben repetir.

¿Qué es la Violencia contra la Mujer (VcM)?

Según la Organización de las Naciones Unidas, ONU,  la violencia contra las mujeres es definida como “todo acto de violencia basado en la pertenencia al sexo femenino”. Se trata de una violación de derechos humanos y de un grave problema de salud pública, que lamentablemente, es un muy frecuente a nivel mundial.

En Perú, por ejemplo, las tasas de violencia física y sexual contra las mujeres en relaciones de pareja se han mantenido casi invariables por más de una década. En diez años las variaciones no han sido significativas, como se puede ver en el cuadro de abajo:

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Fuente: Perú Indicadores de Violencia Familiar y Sexual 200-2017, INEI

Estos resultados demuestran que el trabajo realizado por el estado peruano lamentablemente no es suficiente y no ha sido exitoso. Por ello, es fundamental el compromiso de otras instituciones, no solo del Estado y de la cooperación Internacional, sino también del sector privado, el cual no ha demostrado mayor involucramiento. Si revisamos la información del Sello Empresa Segura, libre de violencia y discriminación hacia la mujer,  en el 2013 lo obtuvieron solo 23 empresas; en el 2015, 7 empresas y en el 2017, 22 empresas.

La contribución de las empresas en la prevención y sanción de la VcM resulta de gran  relevancia, en la medida que, a través de sus Reglamentos Internos de Trabajo y códigos de ética o conducta, ejercen influencia directa en la conducta de su personal, pues estos documentos crean un contexto y una estructura que guía el comportamiento de sus trabajadores y trabajadoras.

La VcM produce daños físicos y emocionales en las agredidas y en su entorno; y creer que estos daños no afectan a la empresa no es acertado. Según un estudio de la Universidad San Martín de Porres, la VcM afecta a la empresa, ya que los daños físicos y emocionales en las agredidas y en su entorno, producen incapacidad laboral que se traduce en tardanzas, ausentismo y rotación de personal.  Asimismo, se genera un problema más profundo como la reducción del rendimiento laboral por agotamiento, distracción y baja productividad, problema conocido como presentismo. Y el presentismo, es una de las principales causas de accidentes laborales.

Del análisis de 211 empresas, este estudio indica que dos de cada diez ataques de VcM se realizan mientras las mujeres trabajan, mediante acoso telefónico, o ataques verbales y físicos en las instalaciones de la empresa o saliendo de ellas (Vara, 2013) [1].

A continuación resaltamos algunos datos importantes de la VcM y su impacto en las empresas: [2]

“Existen muchas razones por las cuales la VcM puede hacerse invisible dentro de las empresas. A nivel personal, el miedo, la desconfianza, la impotencia y la negación de las colaboradoras son las principales razones. A nivel organizacional, la ausencia de una política de actuación ante los casos de VcM y la falta de entrenamiento gerencial para detectar casos de VcM son las principales razones” (Vara, 2015)

¿Cómo implementarlo dentro de la empresa?

Una empresa que busca promover una Política de Tolerancia Cero Frente a la Violencia contra la Mujer, debería seguir estos pasos:

  • Paso 1: Sumarse a campañas de difusión de programas existentes (Línea 100, Centro de Emergencia Mujer, Centro Alegra Asistencia Legal Gratuita, etc.) y convertir la eliminación de la VcM en una prioridad de sostenibilidad y/o de responsabilidad social.
  • Paso 2: Implementar una Política de Tolerancia Cero frente a la violencia contra la mujer en la empresa.
  • Paso 3: Establecer protocolos de detección y actuación en la empresa, tanto para manifestaciones de violencia laboral, de acoso sexual, como para casos de violencia familiar que afecta el rendimiento de sus colaboradores/es.
  • Paso 4: Capacitar al personal a nivel gerencial, ejecutivo, administrativo y operario para reconocer el comportamiento amenazador o las señales de afectación.
  • Paso 5: Capacitar al área de RRHH o legal sobre los servicios estatales, y de ser posible, establecer un nivel de coordinación con ellos, para derivar los casos.
  • Paso 6: Brindar relevancia al tema, colocar volantes y folletos sobre cómo obtener ayuda en caso de abuso en lugares discretos y de fácil acceso.
  • Paso 7: Establecer sanciones a agresores, o proceder legalmente contra agresiones de una persona externa, dentro del ámbito de la empresa.
  • Paso 8: Pedir al personal que designe a una representante de las mujeres de la empresa.
  • Paso 9: Promover el diálogo sobre la violencia en relaciones de pareja/acoso callejero desafiando su aceptación, reforzando los sistemas de formación y orientación sobre el tema [3][4] .

Como podemos ver, el asumir el compromiso de tolerancia CERO frente a la violencia contra la mujer requiere un compromiso que debe ir de la mano con acciones concretas de implementación. Recordemos que como empleadores tenemos en nuestras manos un importante poder disuasivo que nos permite ser agentes de cambio. La inversión es mínima, el resultado podría ser prometedor.

 



[1]  Los costos empresariales de la violencia contra las mujeres en el Perú, Universidad San Martín de Porres, Vara Horna, Aristides, Universidad San Martín de Porres, 2013

[2] Impacto de la violencia contra las mujeres en la productividad laboral: Una comparación internacional entre Bolivia, Paraguay y Perú, GIZ y Universidad San Martín de Porres, 2016

[3]  Empresa Segura Líder en Tolerancia Cero frente a la violencia hacia  las mujeres, Programa Regional “Combatir la Violencia contra la mujer en Latinoamérica” ComVoMujer , GIZ,  2016

[4] Modelo de gestión para prevenir la violencia contra las mujeres,  Vara Horna Arístides, Universidad San Martín de Porres, 2015

 

 

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