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Riesgos Financieros Gregorio Belaunde Gregorio Belaunde

Reflexiones Sobre los Riesgos del Margin Lending

En los últimos meses se ha comentado mucho la rápida subida de las Bolsas Chinas de más del 100 % desde los últimos meses del 2014 hasta que a partir de Junio empezaron a caer, lo que se aceleró en los meses siguientes, con algunas fechas especialmente “negras”, lo que motivó diversas medidas e intervenciones por parte de las autoridades en el mercado bursátil. Como lo dijeron numerosos analistas, un factor esencial de esa volatilidad fue el hecho de que millones de pequeños y medianos inversionistas se endeudaron por grandes montos para comprar acciones, esperando realizar grandes ganancias; cuando el alza se revirtió empezaron a vender masivamente. ¿Pero es lo que pasó allá un fenómeno marginal o anormal? No, y veamos por qué.

En los últimos meses se ha comentado mucho la rápida subida de las Bolsas Chinas de más del 100 % desde los últimos meses del 2014 hasta que a partir de Junio empezaron a caer, lo que se aceleró en los meses siguientes, con algunas fechas especialmente “negras”, lo que motivó diversas medidas e intervenciones por parte de las autoridades en el mercado bursátil. Como lo dijeron numerosos analistas, un factor esencial de esa volatilidad fue el hecho de que millones de pequeños y medianos inversionistas

se endeudaron por grandes montos para comprar acciones

, esperando realizar grandes ganancias; cuando el alza se revirtió empezaron a vender masivamente. ¿Pero es lo que pasó allá un fenómeno marginal o anormal? No, y veamos por qué.

 

El hecho de que las

corredoras de bolsa

ofrezcan este tipo de préstamos a sus clientes es antiguo. Se les abre lo que en varios países de lengua castellana se llama “cuentas de margen”, para que puedan tomar prestado un monto que representa, para simplificar, un porcentaje del valor de acciones que ya se tiene, y que se da en garantía,, para poder aumentar el monto invertido, siendo la condición que uno se mantenga dentro de cierta relación de deuda sobre valor de las acciones (o

loan-to-value ratio

, o LVR), que puede ser según la opinión que la corredora tiene sobre esas acciones 40 %, 50 %, 75 %….Es decir que se guarda un cierto margen de valor sobre el préstamo, y si el valor de las acciones baja, o se aporta más acciones en garantía (para “reponer el margen”, en inglés se llama “

margin calls

”), o se reembolsa parte del préstamo en cash (efectivo), o en casos extremos

se empieza a vender acciones para facilitar ese reembolso

.

 

Esto último no es lo que se prefiere

, y en general se hace cuando el valor de las acciones está bajando tan rápido que el prestamista teme que el valor de las acciones llegue a ser inferior al monto del préstamo, traten de imaginar eso multiplicado por un gran número de personas haciendo lo mismo al mismo tiempo y supongo que ya entendieron cómo se puede generar una veloz baja del valor de las acciones involucradas, en un verdadero “círculo vicioso” así como antes se generó un alza excesiva porque muchos tomaban prestado para compara esas acciones que “parecían destinadas a seguir subiendo” (acá no creo que se pueda hablar de “círculo virtuoso”…es más bien otra forma de “círculo vicioso”).

 

Pero ese tipo de operación, que en inglés se conoce como margin lending

, término que se usa incluso entre profesionales que no son de habla inglesa, es algo tan frecuente que en muchos países

no son sólo las corredoras quienes lo ofrecen, sino también los bancos

(que tienen acuerdos con corredoras vinculadas o no), y sobre todo los anglosajones. Es un producto bastante popular en esos países, aunque por los montos mínimos que suelen fijar, sólo se ofrece a partir de un cierto nivel de clase media. Hay países en que sólo se ofrece estos préstamos a clientes de por lo menos clase media alta.

 

Se supone que para ofrecer ese tipo de préstamos,

hay una serie de buenas prácticas

, como informar al cliente no sólo de las ventajas sino del riesgo de maximizar pérdidas, fijar una lista acotada de “acciones elegibles”, que deben ser suficientemente líquidas (para evitar el riesgo de que “liquidar” las carteras en caso de necesidad no sea casi imposible o tome un tiempo tan largo que el riesgo de mayores bajas de valor aumenta), que los LVR estén calculados de manera conservadora…y

que se haya efectuado un verdadero análisis de la capacidad de pago del cliente

, como para cual crédito, fijándolo no sólo límites por acciones, sino

también un límite global de línea

.

 

En el caso de China, ninguna de éstas se respetó pues se buscó prestar a un máximo de gente, y para colmo entraron a tallar “prestamistas en la sombra” poco regulados que dieron más préstamos, incluso por internet a tal punto que la gente terminaba a veces endeudada con márgenes de maniobra ridículos, e incluso con deuda adicional basada en la pura especulación de que las acciones compradas subirían de valor. Una verdadera “orgía de apalancamiento”.

 

Pero es conveniente recordar que en países donde se supone que los bancos siguen las “buenas prácticas” en la materia, también se termina por relajar los estándares crediticios en épocas de euforia bursátil, y se termina por prestar con LVR excesivos respecto de la liquidez real de las acciones o incluso otorgar líneas excesivamente altas respecto de la capacidad de pago del cliente. Y eso ya se ha visto en el pasado. Y China no es el único país de Asia que ha tenido ese tipo de problemas; otros los tuvieron antes.

 

Como es un hecho que la extensión del margin lending

en un mercado es un factor que puede ayudar a darle mayor liquidez, y en circunstancias en que se está buscando maneras de darle mayor liquidez

 

a nuestra Bolsa de Valores,

es necesario tener en cuenta las duras lecciones aprendidas en otros países, ser muy cuidadosos en la regulación de este tipo de préstamos para que las buenas prácticas sean respetadas y que no se concedan fácilmente a gente sin cultura financiera

.

 

Hay que asegurarse de que la búsqueda de una mayor liquidez no desemboque en volatilidades aún mayores y en un número creciente de préstamos incobrables. Otro aspecto a vigilar por los supervisores es que los créditos de consumo de libre disponibilidad no terminen siendo usados para comprar acciones, situaciones que ya se han visto en el pasado en otros países (una razón más para evitar prestar montos excesivos o dar líneas excesivas de tarjeta); un factor de riesgo adicional en nuestro país es la fuerte presencia de prestamistas informales que también podrían “explotar ese nicho” (una razón más para tomar medidas severas contra esta actividad, que además es uno de las canales predilectos del lavado de activos, a través de la regulación).

 

 

 

 

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