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La “Prociclicidad” del Financiamiento: el Ejemplo del Petróleo

Cuando se utiliza la palabra “prociclicidad” se está pensando cuando se trata de flujos de capitales (acciones y bonos) y de créditos que se vuelven muy abundantes cuando la situación es favorable, y que se “secan” cuando deja de serlo; eso lleva a espirales excesivamente optimistas o demasiado pesimistas, con efectos desmesurados. Y esto es aún más obvio en algunos sectores económicos sujetos a una fuerte volatilidad de precios. Un excelente ejemplo es el sector petrolero: ¿oyeron hablar de BPZ Resources, presente en nuestro país, quien tuvo que acogerse a la Ley norteamericana de protección de quiebras, para poder reestructurar sus deudas?

Cuando se utiliza la palabra

“prociclicidad”

se está pensando cuando se trata de flujos de capitales (acciones y bonos) y de créditos que se vuelven muy abundantes cuando la situación es favorable, y que se “secan” cuando deja de serlo; eso lleva a espirales excesivamente optimistas o demasiado pesimistas, con efectos desmesurados. Y esto es aún más obvio en algunos sectores económicos sujetos a una fuerte volatilidad de precios. Un excelente ejemplo es el sector petrolero: ¿oyeron hablar de BPZ Resources, presente en nuestro país, quien tuvo que acogerse a la Ley norteamericana de protección de quiebras, para poder reestructurar sus deudas?

 

Hasta no hace mucho, los precios del petróleo parecían destinados a quedarse a un nivel muy elevado, salvo el “bache” del 2008-2009. Esto favorecía enormemente por ejemplo a la industria del petróleo de esquisto en los EE.UU. El Financial Times recordaba hace poco que el sector de

exploración y producción petrolera

de ese país recaudó del 2007 al 2014 nada menos que

USD 875 mil millones

: 95 en acciones, 206 en bonos y 574 en créditos sindicados. Un entusiasmo absolutamente desbordante de los mercados de capitales, que también se vio en muchos otros países; y lo habrán notado:

con una fuerte dominación de la deuda

, casi 8 veces respecto de las acciones en este caso.

 

Y últimamente, con la baja acelerada del precio del petróleo ¿cuál es la situación?:

 

. se conoció que dos grandes bancos norteamericanos quedaron atrapados con un

bridge loan

o crédito puente, de más de USD 800 millones a una empresa petrolera, que se volvió imposible de sindicar; como expliqué en anteriores posts sobre los riesgos de esos créditos, estos sólo se hacen en general cuando se tiene anticipaciones muy favorables sobre los mercados; porque aquí uno no se da ni siquiera la oportunidad de tratar de sindicar, y si negoció bien y las cosas salen muy mal, ejercer la cláusula de “

material adverse change

” (cambio sustancial y desfavorable de la situación), para no quedarse atrapado en una posible toma del riesgo de sindicación. Cuando ya se adelantó los fondos de esa manera, uno queda atrapado y punto, sólo queda refinanciar/reestructurar el enorme monto que uno tiene en el balance, como está pasando en este caso

 

. la petrolera de Kazajstán Max Petroleum podría quebrar si no llega a un acuerdo con su principal banco acreedor ruso

 

. el canadiense Ivanhoe Energy, con producción en varios países, quebró

 

en febrero

 

. el sueco PA Resources y el noruego Noreco están negociando restructuraciones de sus deudas

 

. el australiano Jupiter Energy ha tenido que abandonar la producción en sus pozos en Kazajstán

 

. y por supuesto, tenemos el caso de BPZ Resources, que ha tenido que apelar al famoso Capítulo 11 de la Ley de Quiebras norteamericana para poder reestructurar sus deudas con menos presión de parte de los acreedores.

 

Estos son ejemplos de una verdadera hecatombe en el riesgo crediticio del sector, que no da signos de parar; si el petróleo sigue así, veremos seguramente muchos más casos, incluido en entre los productores de petróleo de esquisto, que han crecido de manera muy “apalancada”, algo típico de los periodos de euforia.

 

Conclusión

 

Siempre el mismo problema con estos sectores donde los precios internacionales pueden llegar a subir tanto que muchos financistas y prestamistas olvidan completamente, a pesar de toda la evidencia histórica, que los precios también pueden bajar…y mucho. Y cuando pasa la euforia, vemos siempre el exceso inverso, donde muchos bancos se ponen tan “duros” que ponen a muchas empresas contra las cuerdas, y sólo les queda usar el Capítulo 11 o mecanismos similares en otros países o irse a la quiebra, cuando con algo de sangre fría, se podía refinanciar o reestructurar hasta que vuelvan tiempos mejores (aunque por supuesto, tampoco falten los “casos perdidos”, de empresas que todo lo hicieron con deudas, y pudieron hacerlo por el sobre-entusiasmo de muchos financistas y prestamistas).

Como ven, estas cosas no sólo suceden con las “burbujas” inmobiliarias.

 

 

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