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Riesgos Financieros Gregorio Belaunde Gregorio Belaunde

Mejorando el Riesgo de los Créditos a las PYMES

En el post anterior poníamos en perspectiva las inquietudes excesivas que podían surgir respecto de los créditos otorgados a las pequeñas y a las medianas empresas. A los pocos días me llegó un comentario de un experimentado banquero español, en el que mencionaba que justamente uno de los factores decisivos que habían profundizado la crisis en España era el que se hubiese recortado de manera drástica el crédito a las Pymes. Esto es algo que se ha visto también en otros países europeos en crisis. Pero no en todos, donde por el contrario estos créditos han seguido creciendo. La diferencia parece estar en la capacidad de ver y tratar a este financiamiento como estratégico, tanto en el sector privado como en el Estado. Veamos.

En el post anterior poníamos en perspectiva las inquietudes excesivas que podían surgir respecto de los créditos otorgados a las pequeñas y a las medianas empresas. A los pocos días me llegó un comentario de un experimentado banquero español, en el que mencionaba que justamente uno de los factores decisivos que habían profundizado la crisis en España era el que se hubiese recortado de manera drástica el crédito a las Pymes. Esto es algo que se ha visto también en otros países europeos en crisis. Pero no en todos, donde por el contrario estos créditos han seguido creciendo. La diferencia parece estar en la capacidad de ver y tratar a este financiamiento como estratégico, tanto en el sector privado como en el Estado. Veamos.

Ejemplos de lo que se puede hacer en el sector privado
El caso francés es especialmente interesante, porque se ha estado viendo en los últimos años esquemas creativos de diferentes tipos:
. fondos de inversión en bonos emitidos conjuntamente, pero sin garantía solidaria cruzada, por varias empresas medianas, lo que ha permitido a éstas acceder al mercado de bonos, donde se necesita alcanzar montos de cierto tamaño para que sean operaciones interesantes para los bancos de inversión; eso ha sido desarrollado por especialistas en estructuración financiera, con la participación de casas de bolsa para la selección de las empresas en función de la calidad del riesgo crediticio. En un caso, para darles más liquidez y reducir el riesgo para los inversionistas, 20 % de los fondos levantados son invertidos en bonos de empresas “investment grade”. En otro, se ha recurrido, con la intervención de un grupo de Pymes y de un banco de inversión, a la técnica de la titulización
. acuerdos de asociación entre una empresa de seguros y un banco, donde la primera desea tener entre sus inversiones, como una nueva clase de activos, a préstamos otorgados a Pymes. El asegurador AXA ha sido el pionero en Francia para financiar los proyectos de una empresa, con ideas de extender esto a países vecinos. Por supuesto, para que los intereses de ambas partes estén alineados, el banco conserva por lo menos 20 % del riesgo. Esto se asemeja mucho a créditos en “club deal” (sindicación cerrada)
. creación de un fondo mutuo representativo de créditos de un banco, que los sigue administrando y conserva parte del riesgo, colocado sobre todo a empresas de seguros, pero también a otros administradores de fondos. Sucede que cada vez más empresas de seguros están interesadas en participar en los préstamos, en razón de las reglas internacionales Solvencia 2 (consumen menos capital que las acciones), y para diversificar sus inversiones; los “asset managers” de fondos mutuos también lo están viendo como algo interesante. Se está llegando a una situación donde se combinan lógicas “originate do distribute” con “distribute to originate” (ver el post del mes anterior) e incluso “invest to lend” (invertir para prestar)!
Cabe destacar que se trata en general de operaciones de mediano/largo plazo, para permitir a estas empresas seguir creciendo. Lo que es interesante es que en un contexto de crisis, en que los bancos han tenido que restringir sus balances a causa de los ratios prudenciales de capital más exigentes, ellos han seguido prestando a las Pymes, pero acompañados esta vez por inversionistas institucionales, sobre todo empresas de seguros.
En casa, tenemos ya a iniciativas como la de Compass Group, con el fondo de acreencias de MiPymes proveedoras de grandes compradores, obtenidas mediante el reverse factoring (donde el deudor es el que facilita a sus proveedores acogerse al factoring); seguramente han oído hablar de Pagoaltoque.com : acá se trata de financiar capital de trabajo. Pero como vemos, se puede también intervenir de manera más amplia y a mayores plazos. 
Y también el sector público puede contribuir a este desarrollo
Como ya lo mencioné antes, el apoyo financiero a las Pymes ha sido erigido en verdadera política pública en países como Francia, Alemania, Corea del Sur y Chile. E incluso en los EE.UU. 
En Francia y Alemania, bancos públicos, como Oséo y la CDC en el primero, y cajas de las regiones en el otro, con una óptica muy cercana a la de la banca de inversión, han desarrollado esquemas de tomas de participación en el capital, tanto para ayudar en proyectos de desarrollo, como para apoyar los esfuerzos de innovación tecnológica. Estos esquemas han incluído a atraer a los bancos para que presten el resto de los fondos necesarios. En Alemania ha jugado igualmente un rol clave para el desarrollo de las Pymes el banco de desarrollo KfW, tanto para la reconstrucción de la post-guerra, como para la “puesta a nivel” de la ex Alemania Oriental; esta institución forma parte del dispositivo alemán de cooperación en el Perù.
También se han usado desde hace mucho tiempo en esos países el descuento por bancos públicos, de facturas sobre clientes públicos, para compensar la relativa lentitud de sus pagos, así como las garantías parciales de créditos tanto de corto como de mediano y largo plazo. Esto es algo que la entidad chilena CORFO ha desarrollado con mucha fuerza.
El apoyo financiero puede ser más o menos grande, pero es de todas maneras potenciado muchas veces con grandes esquemas de apoyo a la competitividad y a estrategias de apoyo a la innovación y a la internacionalización, como pasa en Corea del Sur, donde la SMBA-Small and Medium Business Administration contribuye a crear y tonificar un sólido tejido de Pymes en el país, en el marco de la planificación estratégica del Gobierno (como también ha sucedido en el Japón y en Taiwán). O incluso a través de esquemas de compras estatales, y de asesoramiento empresarial, como hace la Small Business Administration en los Estados Unidos, que también tiene desde hace mucho tiempo activos programas de garantías parciales y de cofinanciamiento para ayudar a las Pymes a obtener préstamos a plazos más largos y menos caros, así como esquemas de “venture capital” al lado de privados.
En el Perú, tenemos esquemas de garantías parciales como el FOGAPI, y como SEPYMEX para las Pymes exportadoras, pero aún estamos poco avanzados en este tema, que más ha pasado por esquemas de banca de segundo piso para las entidades financieras que en el pasado han sido las más activas en prestar a las pequeñas empresas, además de las micro-empresas, es decir las microfinancieras.  Agrobanco parece ser una excepción, con una parte de su cartera en créditos directos, pero es una entidad muy especializada, todavía limitada por la memoria traumática del estrepitoso fracaso que fue el Banco Agrario. De manera general, la extensión de esquemas de garantía parcial y el  fomento de los fondos de inversión privados, así como la creatividad de la banca de inversión, parecen ser las alternativas más viables en el corto plazo, aparte del apoyo a la competitividad, donde todavía queda muchísimo por hacer (empezando por la supresión de trabas, así como por la mejora macro de las infraestructuras), y de una mayor integración en los procesos de compras estatales (pero cuidando y fomentando la calidad de los contratistas y sus prestaciones).
Conviene recordar que los países que tienen sólidos esquemas de este tipo que funcionan desde hace tiempo, como Francia, Alemania e incluso los EE.UU. han logrado amortiguar el impacto de la Crisis en las Pymes, en términos de acceso al crédito, haciendo solamente ajustes en sus parámetros de intervención, tales como el porcentaje de garantía parcial, sin dejar el principio de que los prestamistas privados carguen con una parte significativa del riesgo, para evitar incentivos perversos. Es lo que parece haberles faltado a otros países, donde las entidades financieras, en el pánico y sin nadie que les ayude a fijarse un rumbo, han contribuido más bien a hacer quebrar a numerosas Pymes que en realidad eran viables. Y también parece haberles faltado una banca de inversión que las vea como oportunidad de negocios adicionales, tanto para estructuración en alianza con inversionistas como para “debt advisory” (un negocio cuya lógica es anticiparse a los problemas para reperfilar deudas a tiempo).
Otros factores clave que pueden ayudar a la sostenibilidad de las Pymes y a su acceso al crédito
. Primero, para evitar que el sistema financiero se convierta en factor de destrucción de las Pymes de producirse escenarios desfavorables, sería útil que los gremios de las entidades financieras y los de las empresas que agrupen a Pymes, construyan mecanismos pre-establecidos y ordenados de refinanciación/reestructuración de créditos, sin necesidad de ir a procesos concursales. Sin eso, lo que suele pasar es que primero, uno de los prestamistas entra en pánico, e intenta recuperar su crédito a como dé lugar, y luego los demás siguen. Y después sólo queda la quiebra. Imaginen eso en una situación de tipo sistémico. Sólo quedaría escribir después  una historia de cómo el sistema financiero destruyó a una gran masa de Pymes, en su mayoría viables de haber mediado algo más de sangre fría y de coordinación. Y de cómo se provocó de manera absurda una gran recesión. Ya he tenido la oportunidad de escribir sobre estos mecanismos, como parte de un enfoque macro-prudencial que debería tener fuertes elementos de asociación público/privada. La SBS está mucho más calificada que el Indecopi para fomentar este tipo de esfuerzos privados. Tampoco se puede dejar temas de esta naturaleza en manos de demagogos y de promotores de la cultura del “perro muerto”.
. Segundo, mucho queda por hacer en términos de reforzamiento de la resiliencia de las Pymes frente a escenarios desfavorables: la disponibilidad de productos de seguros para esas empresas es aún muy débil, salvo esfuerzos aislados Esto es empeorado por la falta de cultura de la prevención y de la reducción del riesgo. Aquí los gremios empresariales pueden jugar un fuerte rol de concientización, como lo pueden hacer para impulsar mejores prácticas constructivas y de seguridad, así como para fomentar la cultura de la gestión de la continuidad del negocio.
Indirectamente, ello favorecería el acceso al crédito de las Pymes, y en situaciones difíciles, reduciría el riesgo de que se les quite bruscamente los financiamientos: una empresa con buenos seguros empresariales en general aparece como menos “riesgosa”.
Conclusión
He dejado de lado voluntariamente aquí la problemática de las micro-empresas, que en gran parte son de mera subsistencia. Aunque parte de lo aquí expuesto puede aplicarse también a una parte de ellas, era esencial concentrarse en los segmentos de empresas pequeña y mediana para este análisis. Es esencial asegurarse de que el crédito a estos segmentos se desarrolle y de que se mantenga en el tiempo, aún en circunstancias difíciles. Fomentar la competitividad de las empresas contribuye a ello, pero no es suficiente, pues la falta de crédito en momentos clave puede anular los resultados obtenidos anteriormente. Es algo que han entendido desde hace mucho tiempo los gobiernos de países mucho más avanzados. Y como han podido ver, la banca de inversión también puede jugar un rol muy positivo; y cuando un banco grande habla de “Banca de Negocios” en vez de “Banca Pymes”, puede ser un signo alentador.

 

 

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