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Riesgos Financieros Gregorio Belaunde Gregorio Belaunde

Riesgos de la Banca de Inversión: Cuidado con los Prejuicios

Cuando se leen muchos libros y artículos sobre la crisis financiera que empezó en el 2007, uno de los principales temas recurrentes es la culpabilidad de los grandes bancos de inversión norteamericanos y europeos y de las divisiones de banca de inversión de grandes bancos universales europeos. Al leerlos, uno se queda con la impresión de que la banca de inversión es una actividad por naturaleza con riesgos descontrolados e infestada por la codicia y las malas prácticas. Los libros y prensa sobre el tema se venden bien, lo que dicen es visto como la verdad absoluta, la banca de inversión es considerada "mala". Las recientes medidas restrictivas de varios reguladores parecen decir lo mismo.
¿Y si la realidad fuera diferente de esta fácil y simple afirmación? Tratemos aquí de hacer un análisis más frío de las cosas.

Cuando se leen muchos libros y artículos sobre la crisis financiera que empezó en el 2007, uno de los principales temas recurrentes es la culpabilidad de los grandes bancos de inversión norteamericanos y europeos y de las divisiones de banca de inversión de grandes bancos universales europeos. Al leerlos, uno se queda con la impresión de que la banca de inversión es una actividad por naturaleza con riesgos descontrolados e infestada por la codicia y las malas prácticas. Los libros y prensa sobre el tema se venden bien, lo que dicen es visto como la verdad absoluta, la banca de inversión es considerada “mala”. Las recientes medidas restrictivas de varios reguladores parecen decir lo mismo.
¿Y si la realidad fuera diferente de esta fácil y simple afirmación? Tratemos aquí de hacer un análisis más frío de las cosas.
Recordando lo que es la banca de inversión
A veces uno puede encontrarse con diferencias entre países sobre la noción de banca de inversión, ligadas en parte a la evolución de las regulaciones. Por ejemplo, en los EE.UU hay que tener una licencia de “broker-dealer” para ejercerla (es decir de corredores y negociantes en valores); Lehman Brothers lo era como Morgan Stanley y Goldman Sachs, pero grandes bancos como Citibank y JP Morgan Chase también tienen grandes unidades de banca de inversión. En Francia se usa mucho el término “banque de financement et d’investissement” (BFI), para tomar en cuenta que la banca de inversión también incluye grandes actividades de financiamiento, diferentes de la banca comercial clásica. Varios bancos ingleses, franceses, alemanes y suizos son a la vez bancos comerciales/minoristas y bancos de inversión, y esa combinación se presenta según los casos con igual peso o dominio de una de las dos actividades (en general banca comercial/minorista).  En países de habla hispana se habla muchas veces de “finanzas corporativas”, aquellas efectuadas por cuenta propia y con las grandes corporaciones. 
Es más fácil dar una lista simplificada de las principales actividades que contiene la banca de inversión, aunque sea difícil ser exhaustivos:
- organizar emisiones de acciones (como las IPOs), y de títulos de deuda privada y pública (como los bonos) mediante la técnica del “underwriting”, donde se va a tomar el riesgo de la colocación, en general en asociación con otros
- el trading (negociación) por cuenta de terceros (como corredora) o por cuenta propia de acciones, bonos y otros instrumentos financieros, como los derivados, las monedas y los commodities
- la banca de mercado de capitales en general, que incluye las anteriores (por eso se habla a menudo de divisiones de “capital markets” en los bancos, que tienen a los llamados “traders” (o negociadores)
- el análisis de acciones (equity research) para orientar a los inversionistas
- el consejo en fusiones y adquisiciones de empresas y la búsqueda de socios estratégicos (en capital y/o comerciales)
- la organización de grandes créditos sindicados de todo tipo: créditos corporativos simples, Project Finance (financiación de proyectos de infraestructura, industriales, petroleros y gasíferos, de telecomunicaciones, etc.), créditos para adquisición de empresas, Asset Finance (financiación de aviones y navíos, principalmente), créditos a Estados, a regiones y a municipios…
- estructuración de financiamientos y títulos complejos, tales como operaciones estructuradas para optimización fiscal y de gestión del balance (a menudo a través de variantes de leasing), y las titulizaciones, que permiten normalmente opciones de inversión adicionales garantizadas por flujos y activos
- la organización y promoción  de fondos de inversión, tales como los fondos de capital-riesgo y los fondos mutuos.
Si uno se fija bien, es sencillo darse cuenta de que todas estas actividades son extremadamente útiles para el desarrollo y las operaciones de las empresas, así como para el fondeo de los gobiernos de varios niveles y por ende, para la economía en general. Es decir, la banca de inversión, no es intrínsecamente “mala”, en realidad es lo contrario. No en vano se está mencionando muchas veces que la banca de inversión y los mercados de capitales no están suficientemente desarrollados en nuestro país, siendo esta una de la razones por las cuales tenemos una Bolsa de Valores bastante limitada y poco líquida, y opciones de inversión local bastante limitadas para los fondos mutuos y sobretodo las AFPs, lo que aumenta los riesgos de “burbujas” en estos valores y otros modos de inversión, como la inmobiliaria; y es también un factor que contribuye a nuestra brecha de inversión en infraestructura. 
¿Es la banca de inversión intrínsecamente más arriesgada que la banca comercial y minorista?
Cuando se ve la lista de actividades, varias de ellas no acarrean riesgo crediticio ni de mercado, son típicamente actividades que generan comisiones, como el consejo en fusiones y adquisiciones, la intermediación en valores por cuenta de clientes, la constitución de fondos de inversión, el análisis de acciones (si se cobra por ello, no siempre es el caso).
Lo que puede producirse, son más riesgos de tipo operacional o reputacional si el trabajo es mal efectuado o si se incurre en una mala gestión del riesgo de conflicto de interés.
El riesgo crediticio de las operaciones de financiamiento puede perfectamente ser mitigado gracias a un cuidadoso análisis de los factores de riesgo, que lleve a estándares de aprobación prudentes, y  evitando tomar un riesgo de sindicación excesivo  (tomándolo entre varios o usando lo que se llama “best effort basis”: uno sólo se compromete a hacer el mejor esfuerzo): nadie está obligado a tomar riesgos exagerados.
En cuanto a los riesgos de colocación de títulos, son parecidos a los riesgos de sindicación: lo esencial es no equivocarse en el pricing de lanzamiento para no quedarse con una exposición mayor a la esperada. Para mitigar ese riesgo, se suele hacer detallados estudios sobre el “apetito del mercado”; por eso a veces se postergan ciertas emisiones o se aceptan tasas algo mayores a lo planeado inicialmente.
Las principales fuentes de riesgo parecen estar más por el lado:
. de las operaciones “estructuradas”, que pueden acarrear problemas reputacionales si se ha ayudado a una empresa a evadir impuestos o a “engañar” sobre su situación financiera real; pero eso es algo que se puede gestionar muy bien gracias a los comités de créditos o de riesgos, para llegar a decisiones de no hacerlas 
. de las titulizaciones, donde existe la tentación de soslayar los riesgos de crédito implícitos que uno conserva en la práctica, como la crisis de los “subprimes” lo demostró; pero, por experiencia propia, sé que nadie está obligado a ignorarlos; u no de los problemas clave fue que la misma regulación creaba incentivos perversos para ignorarlos o subestimarlos
. del trading por cuenta propia, que si se subestiman los riesgos, suponiendo una liquidez mayor a la real, y no se cuida suficientemente el tema de los límites dados a los traders (recuérdese que muchos tienden a no respetarlos si sus jefes los dejan), puede llevar a exposiciones y apalancamientos enormes; pero aquí, desgraciadamente, las mismas regulaciones tendían a subestimar los riesgos de este tipo de actividad, asignándoles poco “capital en riesgo” ( a través del “trading book”, un tema que podré comentar en otro post). Que no se olvide, dicho sea de paso, que la Securities Exchange Commission (la SEC) había aumentado sensiblemente en el 2004 las posibilidades de apalancamiento de sus supervisados, entre ellos Lehman Brothers y Bear Sterns, los que luego cayeron.
No en vano el ex presidente de la FED, el Sr. Volcker, le “echó el ojo” especialmente al trading por cuenta propia,para proponer restringirlo, aunque el asunto tenga ciertas aristas (no siempre es fácil distinguirlo del que se hace por cuenta de clientes).
En realidad, todos los riesgos de la banca de inversión pueden manejarse de manera prudente. El problema principal surge cuando los mismos reguladores y supervisores subestiman los riesgos y crean incentivos perversos, o no se fijan suficientemente en lo que se está haciendo en la práctica. Ya es parte del consenso considerar que nada obligaba a los reguladores norteamericanos a quedarse inertes ante las titulizaciones de créditos hipotecarios de calidad cada vez más dudosa (los “subprimes”; la crisis empezó por ahí); es algo que hubieran podido frenar, así como el Banco de España evitó que las entidades españolas invirtieran en esos valores (lo que desgraciadamente no sucedió en el resto de Europa).
Y si uno observa bien diferentes crisis financieras, ¿no sería la banca comercial y minorista igualmente fuente de grandes riesgos sistémicos?:
- hipotecas otorgadas con criterios extremadamente laxos, que es justamente lo que hacían muchos bancos minoristas norteamericanos con los créditos “subprime”; pero sucedió igualmente con el británico HBOS, como pasó en ese país más de 20 años atrás
- créditos de consumo y Mypes otorgados de manera muy laxa, que pueden ser fuente de un sobreendeudamiento muy extendido y peligroso para un país, y peor aún si se combina con créditos hipotecarios dados con criterios laxos; eso se ha visto en muchas partes, notablemente en los EE.UU, Gran Bretaña y España, e  incluso en el Perú en los 90as
- créditos a Pymes otorgados de manera demasiado agresiva, aceptando coeficientes de endeudamiento de los clientes muy elevados o basados en proyecciones financieras demasiado optimistas. Se notó en varios países de Europa hace algo más de 20 años
- créditos demasiado imprudentes a operaciones de promoción inmobiliaria, como pasó en Irlanda y España en los años 2000; ya había sucedido en varios países a fines de los 80
- riesgo de liquidez muy mal gestionado, como pasó con el británico Northern Rock, especializado en créditos hipotecarios.
En realidad, la banca minorista y comercial puede crear tantos problemas como la de inversión; es un tema de estándares crediticios y de gestión de riesgos en general
Se suele decir también que la banca de inversión no genera depósitos, que estos vienen solo de la actividad minorista; es falso, por lo menos en los bancos mixtos o universales: ¿cómo se consiguen sino los grandes depositantes?
Y el tema de la codicia y de la falta de escrúpulos, aparte de ser un tema de fallas de gobierno corporativo, en la formación financiera y en la educación en general, es en realidad transversal: afecta también a la banca comercial/minorista, al sector no financiero (ej.: Enron, Worldcom) y al sector público y la política (corrupción). Apuntar a un sector en particular resulta sospechosamente cómodo.
Conclusión : la banca de inversión, contrariamente a la imagen creada en los medios, bajo el shock debido a la crisis actual, no es intrínsecamente “mala” y más arriesgada. Es igual de útil para la economía que la banca comercial y minorista. Puede perfectamente ser conducida de manera prudente, y para ellos es necesario que los reguladores y supervisores no creen incentivos perversos ni favorezcan la toma excesiva de riesgos. Para los países emergentes como el Perú, que necesitan un mayor desarrollo local de la banca de inversión y del mercado de capitales, lo importante es que los bancos y el regulador sepan evitar los errores cometidos en otros mercados.

 

 

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