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Riesgos Financieros Gregorio Belaunde Gregorio Belaunde

El Riesgo de "Commodities"

El riesgo de "commodities" es otra de las modalidades del llamado riesgo de mercado (ya vimos anteriormente el riesgo cambiario, et de tasa de interés y el de precio de inversiones). Se le llama así porque es el riesgo que se corre en razón de las variaciones de los precios de materias primas o insumos llamados "commodities" en inglés, término que se suele usar tal cual, aún escribiendo en otros idiomas.
Es un tipo de riesgo que suele ser muy comentado y dar lugar a polémicas cuando ciertos precios internacionales suben mucho.

El riesgo de “commodities” es otra de las modalidades del llamado riesgo de mercado (ya vimos anteriormente el riesgo cambiario, et de tasa de interés y el de precio de inversiones). Se le llama así porque es el riesgo que se corre en razón de las variaciones de los precios de materias primas o insumos llamados “commodities” en inglés, término que se suele usar tal cual, aún escribiendo en otros idiomas.
Es un tipo de riesgo que suele ser muy comentado y dar lugar a polémicas cuando ciertos precios internacionales suben mucho.
 
Ciertas precisiones previas son necesarias
En realidad todos aquellos que están en actividades productivas están expuestos al riesgo de que los precios de sus insumos, sean materias primas o productos semi-procesados, aumenten.  También  están expuestos los que los producen, pero al revés: para ellos, el riesgo es que los precios bajen. Lo mismo les pasa a los que están en actividades comerciales basadas en la compra y venta de estos productos; aunque estén de ambos lados de la cadena, sus márgenes van a depender mucho de esas variaciones de precios.
Se puede decir que eso lo saben bien prácticamente todos los empresarios.
Pero no todos los productos son considerados como “commodities”. Estos son productos que tienen características que permiten negociarlos en grandes mercados independientemente de dónde se encuentren físicamente, que no es lo mismo que los pequeños mercados locales – de plaza- que todos conocemos. Estas características principales son:
. la posibilidad de que estén almacenados por largos períodos de tiempo, que pueden ser ilimitados; es evidentemente el caso de muchos productos mineros, o de muchos cereales y granos (trigo, maíz, soya…) y de otros productos agrícolas (como el café), y también forestales (maderas, caucho); esta lista incluye el jugo de naranja, los aceites vegetales, y hasta animales vivos y carnes en ciertos países
. su valor depende sobre todo de ciertos atributos medibles y de ciertos lugares precisos; uno se va a referir a tipos de trigo diferentes por ejemplo, o a granos que no pasen de un x% de descarte, o de porcentajes de ciertos elementos químicos como el azufre; todos han oído hablar de los diferentes precios del petróleo según su lugar de producción (el WTI de Texas, el Brent del Mar del Norte), igual para el gas.
. los productos con los mismos atributos físicos pre-definidos como claves en esos mercados, y de la misma zona geográfica son completamente “fungibles”, es decir intercambiables unos por otros, poco importa quién los produce y dónde exactamente.
Como vemos, no se trata necesariamente de materias primas; hay productos semi-procesados, como el aceite de palma, el “jet-fuel”, productos petroquímicos como el polipropileno, e incluso servicios prestados como los fletes de transporte y la venta de electricidad. Muchas veces se habla de proceso de “commoditización” para productos que terminan por negociarse prácticamente como “commodities”, como pasó con los circuitos integrados en la industria electrónica. A veces se usa la expresión hasta para ciertos productos terminados. Pero, aunque existan productos que potencialmente puedan ser considerados como “commodities”, no son necesariamente negociados en grandes mercados organizados, por lo que esa denominación debería reservarse a aquellos que se negocian efectivamente en estos mercados.
¿Quiénes están expuestos al riesgo de “commodities”?
Como ya vimos, los productores individuales y empresas pueden estar expuestos a estos riesgos: los productores de café, los de de maíz, los de petróleo, los de productos mineros están expuestos al riesgo de vender por debajo de sus costos cuando bajan los precios internacionales. A la inversa, los criadores de pollos pueden estar en problemas si el precio del maíz sube mucho, como lo pueden estar los productores de pan y de pastas si lo mismo sucede con el trigo, y las empresas textiles si ello sucede con el algodón.
El negociante de caucho puede tener problemas serios si el precio internacional baja antes de que entregue; a veces el comprador se las arreglará, con toda clase de pretextos, para no cumplir con su parte del contrato y comprar más barato a algún otro (se llegaron a ver hasta casos de incumplimiento de obligaciones en cartas de crédito), y el vendedor se verá condenado a veces a revender su caucho por debajo de su precio de compra.
La empresa de transporte aéreo la pasa muy mal si el combustible para aviones, o “jet fuel” sube fuertemente de precio, lo que en general sucede cuando sube el del petróleo; este ha sido un motivo de quiebra de varias compañías aéreas. Las empresas de transporte marítimo pueden tener serios problemas si los fletes bajan demasiado, así como los compradores de insumos pueden tener problemas con su  costo final de adquisición si éstos suben rápidamente.
Pero los mismos países pueden estar fuertemente expuestos a este riesgo si sus finanzas públicas y su situación macroeconómica y social dependen demasiado de ciertos productos.
. ese problema lo conocen muchos países exportadores de petróleo, como Méjico y Nigeria, los de granos como Argentina (soja y trigo), el Perú y Chile para el cobre, y más productos mineros en nuestro caso. Lo que importa acá es el grado de dependencia. Si las finanzas públicas de un país dependen poco de ciertos productos en particular, el sólo hecho de que exporten estos commodities no quiere decir que el país mismo esté expuesto, lo estarán solamente los productores de este commodity. De ahí la importancia de tener economías muy diversificadas y/o  mercados internos muy desarrollados.
. también lo conocen países que dependen excesivamente de ciertas importaciones o de ciertos productos incluso producidos en parte localmente pero con precios referenciados internacionalmente, y con vulnerabilidades sociales estructurales, que hacen que las variaciones de ciertos commodities pueden seriamente desestabilizarlos, lo que puede incluso convertirse en un problema geopolítico. El precio del maíz es clave para Méjico (el “factor tortilla”), muchos países africanos son importadores de alimentos clave para ellos, un país fuertemente importador de petróleo es extremadamente vulnerable a su alza, por su alto impacto social, y hasta ciertos exportadores pueden terminando siéndolo si no refinan nada e importan todos sus combustibles, porque no pueden aguantar ni siquiera el impacto agregado de los márgenes de refinación y del precio de transporte.
Existe una categoría de expuestos al riesgo de commodities que pocos esperarían ver ahí: entidades del sector financiero (sobretodo fondos de inversión) que negocian con estos productos buscando rentabilidad. No lo hacen directamente comprándolos o vendiéndolos, sino negociando productos derivados cuyo “subyacente” son los commodities. Esto es algo que ha sido muy cuestionado últimamente, por el impacto amplificador que puede tener en la volatilidad de los precios.
Unos defienden a estos jugadores del mercado diciendo que le dan una mayor liquidez que es útil para los que intercambian productos realmente (lo veremos con el tema de la gestión de este riesgo), otros los consideran como simples especuladores que no tienen nada que hacer ahí, y que solo empeoran el riesgo de commodities que corren las empresas del sector real y los países. Como seguramente lo saben, es un tema de fuertes y apasionados debates, con muchos intereses en juego.

 

 

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