El marketing en la picota.
“En los últimos 50 años, el marketing ha sufrido un complejo de inferioridad respecto a la economía, las finanzas y las ventas”. – Wunderman Compendium
Acabo de estar una semana en Lima por temas de trabajo. Algunas frases oídas en diversas reuniones:
“En el mercado hay un gran respeto por los gerentes legales, financieros, de operaciones, etc. Los gerentes de marketing no son considerados al mismo nivel”.
“Mis mejores clientes no son los publicistas de formación. Los mejores son los ingenieros o los financieros. Con ellos puedas hablar de resultados concretos”.
“A las áreas de marketing les preocupa consumir sus presupuestos como sea. No vaya a ser que el próximo año se los reduzcan”.
“Sería interesante trabajar y retribuir por resultados, pero hoy en día la gente de marketing no está capacitada para trabajar sobre datos numéricos objetivos”.
¿Serán sólo comentarios sueltos?
En 2011, el Fournaise Marketing Group, una organización inglesa dedicada a estudiar los aspectos científicos del marketing como generador de demanda, publicó un estudio devastador sobre la credibilidad de los “marketeros” basado en la opinión de 600 gerentes generales de empresas de gran tamaño a nivel mundial. Estos gerentes opinaban que sus ejecutivos de marketing:
1. Siguen hablando de la marca, el alcance, el valor de marca en el mercado y otros parámetros similares que son complejos de vincular con los resultados que realmente importan: ingresos, ventas, EBITDA o el valor de mercado de las acciones (77%).
2. Se centran demasiado en las últimas tendencias, por ejemplo las redes sociales, ya que consideran que son las nuevas fronteras del marketing. Pero rara vez pueden demostrar cómo estas tendencias ayudarán a generar más negocios para la empresa (74%).
3. Entienden el aumento del ROI como la reducción de costes a través de economías de escala o negociaciones con proveedores y terceros en lugar de enfocarse en el crecimiento: más ingresos, más ventas, más prospectos, más compradores (73%).
4. Siempre están pidiendo más dinero, pero rara vez pueden explicar cuánto negocio incremental va a generar ese dinero (72%).
5. Bombardean a la dirección con datos de marketing que apenas se relacionan o significan algo para los balances (70%).
6. A diferencia de los directores financieros o la fuerza de venta, no piensan lo suficiente en términos empresariales. Se centran demasiado en los aspectos creativos y en el lado “artístico” y “blando” de la comercialización y no lo suficiente en la ciencia de los negocios. Confían demasiado en sus agencias de publicidad para llegar a la próxima gran idea (67%).
¿Duro verdad?
¿Quién ha provocado esto? Una nueva realidad creada a partir de plataformas digitales tiene parte de la culpa.
Internet y las nuevas tecnologías han ampliado la oferta de contenidos por lo que la atención es cada vez más dispersa y el “modo de compra” sólo se presenta cuando el individuo tiene una necesidad puntual. Es aquí que el modelo de interrupción publicitaria pierde efectividad y los modelos montados sobre la búsqueda efectiva de un producto o servicio cobran mucha más relevancia. En entornos digitales, el usuario puede incluso bloquear la publicidad “tradicional” de diversas maneras.
Por otro lado, el proceso de compra empieza a variar en muchos mercados y en otros ya ha cambiado completamente. El mensaje masivo enviado desde las empresas empieza a ser contrastado con la opinión del público en general, los amigos, los conocidos o la familia. El ciclo de consideración en la compra del producto se ha modificado y con él pierde vigencia un modelo de marketing y publicidad basado en los mensajes unilaterales. Internet se ha convertido en el factor principal de esta actividad a través de foros, páginas de rankings, redes sociales, etc.
El modelo de agente / agencia empieza a ponerse en duda cuando las herramientas se simplifican y se colocan a la mano de cualquier usuario a nivel empresarial. Buena parte de la publicidad digital requiere una supervisión y atención intensa, modificaciones constantes a partir de los resultados que se van obteniendo en tiempo real y una base de conocimiento profundo del negocio. Esto requiere una elevada involucración por parte de un agente que pretenda ayudar en la generación de valor. Lo más probable es que nunca llegue a familiarizarse con los objetivos del cliente y en muchos casos dichos intereses no sean los mismos. A esto se le agrega que el modelo de publicidad creativa basado en la “gran idea” pierde terreno a favor de múltiples ideas, conceptos y mensajes en un proceso de iterativo ensayo y error.
La frustración de los gerentes generales es comprensible. La realidad cambia, pero los profesionales de marketing no lo hacemos.
Es el clásico modelo de innovación disruptiva. El marketing tal como lo conocemos ha cambiado. Aquellos que triunfen en el futuro (gerentes de marketing, agentes o medios) serán aquellos que perciban primero las tendencias, adquieran nuevos conocimientos y por sobre todo den importancia a la data y a los resultados objetivos. Nunca hemos contado con tanta información y a la vez con tan poca gente que tenga la suficiente sensibilidad de negocio para interpretarla y producir recomendaciones efectivas para la empresa. Faltan “monstruos de la analítica” y éste es un nicho donde algunas ofertas académicas empiezan a convertirse en una opción sólida de desarrollo profesional. Sería importante que este enfoque no se dé únicamente en aquello que se empieza a denominar ingeniera de la información. La gestión de los datos y la obtención de valor a través de los mismos debe ser el punto central de toda formación académica de marketing que se precie.
Los agentes tradicionales y los medios lo tienen difícil y ya lo hemos dicho antes en esta columna. Cambiar un modelo que aún les genera ingresos no les resulta lógico y es comprensible que así sea. Su cadena de valor, su personal, su cultura y su estructura empresarial están orientadas a la gestión de medios y mensajes masivos y a la creatividad desde el punto de vista tradicional. Mientras, otro tipo de organización nacida bajo las premisas de la nueva realidad es más flexible, está letrada en los nuevos medios y tecnologías y se enfoca en resultados como base de las soluciones de negocio que ofrece a sus clientes o socios. Entre dichas soluciones esta la comunicación y es allí donde incluso empiezan a realizar las tareas de las agencias tradicionales, pero con una base en la nueva realidad. Estas empresas tienen mayores posibilidades de adaptarse y llevar la batuta en el nuevo modelo de marketing que aún se está perfilando.
Los que creemos en modelos basados en los nuevos medios y en una gestión de recursos y esfuerzos basados en resultados concretos tenemos un camino difícil que andar. Junto con algunas excepciones en el sector académico y en el ámbito de los negocios vamos evangelizando por el desierto. Es posible que nuestra generación no vea el cambio y si no nos damos prisa quizás la nueva tampoco lo haga. Pero debemos ser serios y nos debe dar igual. Al fin y al cabo las mejores empresas y sociedades son aquellas en que los adultos y los viejos siembran árboles a cuya sombra saben que no se sentarán.