"Confíen en la Ciencia": la mentira de Fauci y el negocio del cientificismo
El Dr. Anthony Fauci fue la cara más visible de la lucha por mitigar el Covid-19. Ahora está en el banquillo de los acusados, aunque con un perdón general y preventivo otorgado por Biden (para cubrirlo de cualquier responsabilidad penal que pudiera tener por sus mentiras y malos manejos). Más allá de Fauci, no solo en USA, sino en muchas partes del mundo (incluyendo Perú) el “Confíen en la Ciencia” se volvió un lema que llamaba tanto a la tecnificación de la lucha como al silenciamiento de opositores a ciertas políticas o medidas como las vacunas obligatorias o el cierre de establecimientos (incluyendo colegios) o impedimentos de movilización (lockdowns).
Trump fue uno de los primeros en decir que el Covid -muy probablemente- se había originado en un laboratorio en China (link aquí). Sin embargo, Fauci salió públicamente, no solo a “desmentirlo”, sino a ridiculizarlo públicamente, llamando “conspiración” a esta teoría, a pesar de ser sostenida por muchos otros científicos de primer nivel (aunque minoritariamente). Luego, resulta que Fauci no solo sabía acerca de los orígenes probables del Covid, sino que incluso es muy probable que tenga responsabilidad directa en el financiamiento del laboratorio que dio origen al virus, sea de manera intencional o no. Aquí la noticia e interacción de Fauci con uno de los responsables del laboratorio (link aquí):
The NIH, which is a US public health agency, gave $600,000 (£425,000) to the Wuhan Institute of Virology from 2014-19 via a grant to the New York-based non-profit group EcoHealth Alliance, for the purpose of researching bat coronaviruses.
Peter Daszak, head of EcoHealth Alliance, emailed Dr Fauci in April 2020, praising him as “brave” for seeking to debunk the lab leak theory.
“Many thanks for your kind note,” Dr Fauci replied.*
Es decir, Fauci había ayudado a financiar el laboratorio que dio origen al Covid y, simultáneamente, como máximo autoridad en el mundo en el tema, estaba negando que dicho laboratorio tuviera relación con el origen del Covid. Mientras decía eso públicamente, en su diario, Fauci apuntaba lo que realmente pensaba: que el Covid sí se había originado en el laboratorio en Wuhan (no en un mercado por contacto con carne animal). No solo eso, adicionalmente, todos los que dudaban de esto o no pensaban como él, eran idiotas, conspiranóicos y desinformados.
Por supuesto, las mentiras de Fauci no quedan ahí: Fauci también fue muy activo defensor de los lockdowns (aunque públicamente decía que no estaba a favor de cerrar colegios, p.e.); y, defendió las vacunas más allá de lo aconsejable, con contradicciones palpables (primero dijo que infectarse de Covid era la mejor defensa y luego que todos debían vacunarse, a pesar de ya haber sido infectados); entre otras varias mentiras o contradicciones.
El real problema: el “cientificismo” como herramienta anti-democrática y mercantilisma
El cientificismo (cancelación, fact-checkers, “autoridad científica objetiva”) son herramientas usadas -sobre todo- por la izquierda liberal, con su origen -principalmente- en USA. Una de sus funciones es pretender -de forma autoritaria- ser los dueños de la verdad, sea que esa “verdad” se oponga a la evidencia o a principios o tradiciones muy arraigadas en una sociedad -como el respeto a las libertades individuales en occidente. La otra función tiene que ver con el recorte de libertades que -a su vez- tiene dos frentes: i) ideológicio (estas personas son neo-comunistas, que no creen en la libertad individual, sino en el control estatal); y, ii) mercantilista (los comunistas ideológicos -históricamente- han hecho el papel de “tontos útiles” a favor de intereses que han lucrado con las restricciones: las empresas que venden vacunas son el ejemplo obvio en este caso).
Contradictoriamente, esta corriente viene de personas que se dicen “relativistas” (en teoría, se oponen a la objetividad y al hecho de que exista una “verdad”) y está inmerso en la sociedad occidental, que se caracteriza por el respeto a la libertad.
Mi formación -Ph.D por UC Berkeley- y mi trayectoria deberían hacer evidente que no me opongo al método científico o a la búsqueda de la verdad. Sin embargo, el riesgo anti-científico es mayor cuando no viene directamente de terraplanistas, sino de personas con amplias credenciales pero que están parcializadas ideológicamente o comprometidas económicamente por intereses creados y, por lo tanto, no actúan a favor de la sociedad (sino todo lo contrario).
La sociedad debe cuidarse de estos falsos valores, sea a través de usar de forma rigurosa -justamente- el método científico (informarse mejor y pensar de forma crítica); pero también respetando valores anclas de nuestra sociedad: como el respeto a la libertad individual y los valores democráticos que nos separan de autocracias como China.
*Traducción:
Los NIH, agencia de salud pública de Estados Unidos, otorgaron 600 000 dólares (425 000 libras) al Instituto de Virología de Wuhan entre 2014 y 2019 mediante una subvención al grupo sin fines de lucro EcoHealth Alliance, con sede en Nueva York, con el fin de investigar los coronavirus de murciélagos.
Peter Daszak, director de EcoHealth Alliance, escribió un correo electrónico al Dr. Fauci en abril de 2020, elogiándolo como “valiente” por buscar desacreditar la teoría de la fuga del laboratorio.
”Muchas gracias por su amable nota”, respondió el Dr. Fauci.

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