Perú ("Libre") vs. la Educación: clases virtuales ante "emergencia" energética
El gobierno de “Perú Libre” (cómo duele decirlo), a través de José María Balcázar, ha “comunicado” que las clases serán “virtuales” la próxima semana, tanto para entidades públicas como privadas. La forma y el fondo de cómo se ha hecho esto genera múltiples problemas y evidencia problemas estructurales (culturales) como país:
1. El principal, es el desdén por la educación. La salida “facilista” siempre parece ser la restricción a clases. Lo vivimos en la pandemia, donde nos las arreglamos para ser uno de los países más restrictivos del mundo y -simultáneamente- uno de los que contaron con más alta mortalidad. Un primer problema es que esto no debería de ser una “emergencia”, sino una contingencia prevista.
2. Pero el problema no solo es la tendencia del gobierno por regular de manera generalizada y uniforme (lo cual desenmascara una tendencia hacia el control estatal absoluto), sino la mansedad con la que esto fue tomado por todos los peruanos y -en este caso- por los colegiosm (especialmente, sus cabezas). Con excepción de la marcha masiva ante el toque de queda del 5 de abril de 2022 (link aquí), no se recuerda una oposición ciudadana grande ante restricciones absurdas e inconstitucionales impuestas por sucesivos gobiernos.
3. La prohibición a las clases tiene problemas de fondo: es claro que cada colegio (especialmente, los privados) podrían decidir por si mismos si es necesario o no interrumpir clases. Restringiendo clases, la emergencia energética no se solucionará, sino que inclusive podría agravarse. Tal como ha destacado Fiorella Molinelli, el costo se traslada a hogares (link, aquí). Además, la prohibición no toma en cuenta el costo que genera a padres de familia (que se les dificultará trabajar) y el costo que genera pérdidas de días de educación.
4. La forma también preocupa: nos estamos acostumbrando al gobierno por comunicados (link, aquí). Muchos hablan de “desacato” y de “incumplimiento a normas”, pero ¿quién ha visto realmente la resolución o directiva que prohiba las clases presenciales? Regular por comunicado tiene el problema de generar una zona gris donde se exige el cumplimiento de una no-norma que no puede ser cuestinada formalmente (porque no existe).
5. Como país, necesitamos ser menos paternalistas (tanto desde el punto de viste de un gobierno “menos padre”, como de ciudadanos menos “hijos”). El colmo fue periodistas y ciudadanos llamando “Padre” al mentiroso lagarto; pero no fue un caso aislado: nos encanta que nos digan que hacer y acatarlo. Un estilo de regulación, más compatible con la responsabilidad individual y la eficiencia es: cada persona o institución conoce mejor su situación y puede “regular” su propia actividad. Para hacerlo, tomará en cuenta el input de sus stakeholders a través de precios y de reputación. Los líderes de colegios deberían dar el ejemplo de ciudadanía responsable, que no se deja avasallar por disposiciones arbitrarias y pone por delante la educación. En este caso, hay “honrosas excepciones” de colegios que no están acatando la medida:

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