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Empresa&Familia Pablo Dominguez

El sucesor y los muros que frenan su desempeño

Hace unas semanas estaba sentado conversando con una joven miembro de la segunda generación de una empresa familiar. Ella ha entrado a trabajar en una de las tres empresas de sus padres a solicitud de ellos. Al inicio,  el entusiasmo de aportar ideas y conocimientos había generado en ella una serie de expectativas, estas con el paso de los meses dentro de la organización se han ido desvaneciendo. Esta vez nos salimos de nuestra charla habitual de asesoría de flujos de dinero y estructura económica, para escuchar algunas de sus inquietudes en el tema familiar.

Su malestar  estaba centrado en dos cuestiones la primera tenía que ver con la alta rotación de personal dentro de los negocios, debido principalmente, según nuestro análisis en la conversación, al perfil que tenía la gente que trabajaba con ellos a nivel operativo, pero su preocupación giraba en torno a cómo se resolvía el problema en algunas ocasiones, cuando les faltaba personal,  la urgencia hacía que uno de sus padres llamara a personas que eran irresponsables y no cumplían con las obligaciones, pero  se les perdonaba las faltas con tal de apagar el  incendio.

La otra cuestión tenía que ver con una reciente inversión realizada por los fundadores en un nuevo establecimiento para venta a dos puertas de su local principal, a ella no se le había pedido opinión alguna sobre el tema, y evidentemente no estaba de acuerdo, ya que después de nuestro análisis  semanal durante casi tres meses habíamos llegado a la conclusión que habían temas urgentes por atender en los establecimientos que ya estaban en funcionamiento, sobretodo en el local principal, uno de ellos era poner en marcha un software de punto de venta, proyecto que ella estaba impulsando para establecer mayores controles en las cajas y en la contabilidad.

Era evidente el sentimiento de frustración al confirmar que sus padres seguían  tomando las decisiones sin consultarle, y  más aún  comprobar que podían perjudicar la empresa, por otro lado no quería expresar ese malestar para evitar sobretodo una discusión dentro la familia, pues era consciente también de que sus papás habían dirigido ese negocio durante muchos años y con mucho éxito, pero el crecimiento los estaba desbordando.

¿Qué hacer? La eterna disyuntiva del sucesor en formación cuando siente que falta mucho para ser tomado en cuenta  en las decisiones, que su ingreso a la empresa puede no resultar como esperaba, que puede generar conflictos y peleas con sus padres, pero sobretodo que puede acabar con sus sueños y expectativas, con las ganas de ver continuar el legado familiar, y a la vez de tener un desarrollo profesional propio de su edad.

Si pudieras aconsejarla ¿Qué le dirías?

 

 

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