Espumoso lupulado: cuando la burbuja se anima a salir del libreto
Si algo tengo claro, y quienes me leen hace tiempo lo saben, es que la burbuja no vive solo para el brindis. La burbuja es, para mí, una compañera de mesa, versátil, curiosa y muchas veces injustamente encasillada en el “momento celebración”.
Quizá por eso, cuando me crucé con un espumoso lupulado, no lo vi como una rareza simpática, sino como una invitación abierta a jugar, a salir de la zona de confort y a pensar el espumoso desde otro lugar.
¿Espumoso con lúpulo? Sí. Y no es un capricho
El Sexto Sentido Lupulado, de Bodega Murville, propone algo poco frecuente: incorporar lúpulo, sí, el gran amor de la cerveza artesanal, al mundo del vino espumoso.
Y aquí surgen preguntas que me parecen tan interesantes como la copa misma.
¿Habrá sido concebido para acercar a los amantes de la cerveza artesanal al vino?
¿O estamos frente a un experimento que, sin hacer ruido, empieza a repetirse en bodegas inquietas alrededor del mundo?
Lo cierto es que este cruce no es exclusivo de Argentina. Existen ejemplos públicos y bien documentados en Reino Unido y Estados Unidos, donde algunas bodegas hablan sin rodeos de dry hopped sparkling wine o pét-nat lupulado. Sigue siendo un nicho, sí, pero ya no un hecho aislado.
Cuando el amargor está bien pensado
En lo técnico, este es un espumoso correcto, bien ejecutado, con buena acidez, burbuja definida y una base que sostiene el juego sin desarmarse. Y eso no es menor, porque trabajar con lúpulo es delicado. El amargor puede dominar, endurecer el final o tapar al vino.
Aquí no ocurre eso.
El equilibrio está logrado. El lúpulo aporta notas herbales y cítricas, un recuerdo levemente resinoso y un amargor final medido, que no invade ni cansa.
En lo personal, y aquí hablo desde el gusto, me gustó mucho. Justamente porque no busca impresionar a los gritos, sino acompañar con carácter.
La burbuja como aliada gastronómica
Si hay un terreno donde este espumoso se luce, es la mesa.
La combinación de acidez, burbuja y ese final amargo elegante lo vuelve ideal para platos donde otros espumosos se quedan cortos o demasiado amables.
Lo imagino, y lo disfruté, con pescados y mariscos, cebiches y tiraditos, frituras bien hechas y platos donde haya hierbas frescas, cítricos o grasa que necesite ser limpiada.
Este no es un espumoso de foto con fuegos artificiales.
Es uno de esos que te pide comida.
Vale decirlo sin desviarnos del foco. Murville no vive solo del experimento. Tiene también espumosos sin lúpulo, como su Sauvignon Blanc, que probé y que funciona desde un registro más clásico. Pero hoy, el protagonismo se lo cedo al lupulado, porque se anima a incomodar un poco. Y eso siempre suma.
En Perú, una invitación a atreverse
Este espumoso llega a Perú de la mano de Gama Vip, y me parece una excelente noticia para quienes disfrutan beber con curiosidad.
Porque al final, este tipo de botellas no buscan unanimidad. Buscan algo mejor.
Generar conversación, provocar otro sorbo y demostrar que la burbuja puede ser tan gastronómica como irreverente.
Si eres amante de la cerveza artesanal, este espumoso te guiña el ojo.
Y si eres winelover, te recuerda que salir del libreto, de vez en cuando, es parte del placer. ¡Salud!

:quality(75)/blogs.gestion.pe/dona-cata/wp-content/uploads/sites/218/2023/10/Rosa-Bonilla.jpg)

