Del Insight a las Ventas Reales: Sabemos lo que vendemos, pero ¿entendemos por qué nos compran?
Vivimos en la era de la información, pero seguimos sin comprender personas. Las empresas conocen cada vez mejor sus indicadores de venta. Saben cuánto compran sus clientes, con qué frecuencia, a través de qué canales, a qué precio y en qué momentos gracias al poder de la data, los dashboards, algoritmos, herramientas de inteligencia artificial y sofisticados sistemas de inteligencia comercial. Sin embargo, existe una pregunta que muchas todavía no saben responder: ¿Por qué las personas nos compran en verdad? O mejor aún ¿Por qué no nos compran en verdad? Sin entender a profundidad estas razones es imposible convertir una negativa en una posibilidad, o una venta real en una venta sostenida en el tiempo.
Para ello hay que entender realmente qué mueve su decisión, es decir sus emociones, sus contradicciones, sus temores, sus aspiraciones y los significados que deposita en lo que consume. Sí porque una cosa es saber qué compra un cliente y otra muy distinta es comprender qué está comprando cuando nos compra, es decir el insight detrás de su acto de consumo, decisión, y/o comportamiento.
Un emprendedor puede creer que vende café, cuando en realidad está vendiendo un momento de desconexión dentro de una rutina exigente y una vida cada vez más solitaria y jodida. Un comerciante puede pensar que vende postres, cuando está ofreciendo una oportunidad para reconciliarse con dulzura luego de un día áspero o amargo.. Puede creer que vende pintura, cuando está ayudando a una familia a reconciliarse con su propia idea de progreso, o incluso con su visión de transformación familiar y social.
El producto es lo que aparece en la tienda o en el catálogo; el significado es lo que permanece en la memoria, o el interior de las personas cuando escudriñamos realmente en su interior, eso es lo que creemos profundamente en la consultora de insights y estrategia Consumer Truth.
En Consumer Truth hemos construido nuestra mirada alrededor de una convicción: para hacer mejores negocios necesitamos comprender mejor a las personas. No basta con acumular información; hay que descubrir verdades humanas capaces de convertirse en decisiones estratégicas.
De eso trata el camino del insight a las ventas reales, la conferencia que dimos en Peru Business Fest este Sabado 17 de Octubre en el Centro de Convenciones de Lima frente a un auditorio de aprox 3,000 personas. Este es el principal evento de Innovación Empresarial realizado por COFIDE por segundo año consecutivo, y agrupa a diferentes actores del sistema emprendedor.

Compartimos nuestra visión emprendedora en el Evento
de Innovación Empresarial Peru Business Fest 2026
El gran error del marketing: confundir clientes con personas
Durante años, el marketing ha aprendido a clasificar consumidores, solemos agruparlos por edad, nivel socioeconómico, procedencia, hábitos de compra y capacidad adquisitiva; es decir construimos segmentos, perfiles y audiencias. Todo ello es útil, pero no es suficiente.
El cliente aparece en la base de datos. La persona existe mucho antes y mucho después de la transacción.
Cuando hablamos de un cliente, solemos pensar en un ticket, una frecuencia de compra o un indicador de conversión. Cuando hablamos de una persona, comenzamos a reconocer miedos, deseos, contradicciones, códigos culturales y rituales cotidianos. Y aquí surge una de las grandes paradojas del marketing contemporáneo: mientras más herramientas tenemos para observar comportamientos, más fácil resulta creer que ya los comprendemos, o más soberbios nos volvemos pensando que nuestra tecnología, IA, dashboards o KPIs nos darán la respuesta segura. Por eso necesitamos volver a tocar la realidad, sentirla, explorarla y (re)descubrirla.
La información o la da nos dice que alguien dejó de comprar, el insight intenta descubrir qué cambió en su vida para que nuestra marca dejara de importarle. Los datos pueden mostrar que un consumidor prefiere servicios educativos de menor duración, pero ¿la busca porque quiere emplearse rápidamente, porque necesita sentir que gana la carrera del tiempo, porque busca subirse a la vorágine productivista en la que vivimos o simplemente porque siente que aventaja académica y socialmente a otros?. Son motivaciones diferentes. Y cada una abre una oportunidad estratégica distinta.
No se trata de enfrentar la tecnología con la intuición. Se trata de reconocer que ambas responden preguntas complementarias. Los datos ayudan a identificar patrones; la investigación humana y cultural permite explorar sus significados.
La tecnología puede ampliar nuestra capacidad de medir, pero no debería reducir nuestra disposición a escuchar o entender.
El problema de muchas empresas no es que les falte información. Es que les sobra certeza sobre cosas que todavía no entienden, y lo peor, creen que no es necesario desafiar o desafiarse. Desnudar la mente, la suelo llamar. Es decir, cuestionar sanamente sus propios paradigmas. En la conferencia pude comentar el caso de una marca de papel higiénico en un país latinoamericano que buscaba asociarse a premiuness, y entendía que este atributo estaba configurado por la absorción y capacidad de resistencia del producto, lo cual en parte es cierto… lo que descubrimos cuando realizamos una investigación exploratoria más profunda, es que las personas conferían al papel una serie de propiedades más allá de la absorción per se (que además daban por hecho), y entre ellas era la de resistencia o fortaleza emocional: “No solo debe absorber mis necesidades, sino también mis problemas. Un papel debe ser suave conmigo, y fuerte para enfrentar lo que venga”.
Esto cambiaba un poco la figura de lo que estábamos pensando. Algunos lo asociaban a una mentalidad resiliente: “El papel aguanta todo, y me da la fuerza para seguir”. En suma, parecía que el papel configuraba, en algunos casos, un recordatorio de que la vida sigue “una lloradita y a seguir”. Si el atributo era resistencia del papel o duración, pero el valor era la resiliencia y el beneficio la fortaleza. Lo premiun estaba configurado por una capacidad para transitar las emociones humanas y no quedarse en una mirada producto-céntrica de la calidad o sofisticación de la marca. Además, el contexto había variado. Los hogares de las nuevas generaciones tienen en el baño (y por tanto el papel) un uso distinto, ampliado, digamos. El baño es un centro de spa, reflexión, autocritica y hasta intimidad. No van al baño o usan el papel solo en términos funcionales, son para tener encuentros o espacios de mayor intimidad consigo mismos que los alejen de la vida rápida, las malas vibras, las exigencias de la familia o el estres cotidiano.
Algunos hasta cerraban la puerta para no ser “invadidos” por terceros o simplemente por su propio ruido. Lo premiun no es el valor económico es el tiempo escaso y la posibilidad de usufructuarlo. El rol de esta marca quedaba configurada en el territorio de renovación personal: “Te brinda un lugar al cual regresar cuando la vida se pone dura. Si en la vida hay rudeza, en el papel se encuentra la suavidad y el ánimo para seguir adelante, corta con los malos rollos”. En suma, se trata de entender la persona, su contexto, la realidad, y la forma como tienen ellos de mirar el producto, no como lo miramos nosotros.
¿Significa que todos los consumidores compran papel higiénico pensando conscientemente en la resiliencia? Por supuesto que no. Significa que la categoría puede conectar con emociones y experiencias que van mucho más allá de sus atributos técnicos. Por eso necesitamos salir del escritorio, conversar, observar y pisar la calle.
Las personas no viven en una presentación de PowerPoint o dashboard; viven en barrios, familias, mercados, negocios, conversaciones y circunstancias que rara vez caben en una tabla de Excel o algoritmo. Y allí, precisamente, nacen muchos de los insights más poderosos.
Conferencia de Cristina Quiñones en Peru Business Fest
En la conferencia compartimos tres estrategias para poder convertir insights en ventas reales y los detallamos a continuación:
Primera estrategia: INSIGHT. No compitas por producto, compite por significado.
Un insight no es una observación interesante ni una frase creativa. Es una comprensión profunda de una verdad humana que ayuda a explicar un comportamiento y permite tomar mejores decisiones. Para descubrirlo debemos aprender a mirar debajo de lo evidente.
El reto estratégico es investigar si ese significado resulta relevante para las personas y cómo podría traducirse en una propuesta diferenciada. Un buen insight no inventa una emoción para vender un producto. Descubre una emoción real y encuentra la manera legítima de conectar con ella.
Un ejemplo es María Almenara, una pastelería que compite no solamente por sabor. Una pastelería tradicional puede organizar su competencia alrededor de recetas, ingredientes, presentaciones, precios y variedad, pero los postres cumplen funciones que no siempre están relacionadas con el hambre. Compramos un postre para celebrar, agradecer, pedir disculpas, acompañar una conversación o demostrar afecto, no solo para saborear. El insight detrás de la marca está condensado en su propuesta «Amor es compartir el postre» que representa una perspectiva comercial interesante. El postre deja de ser una indulgencia individual para convertirse en un lenguaje afectivo. Compartirlo puede ser una manera sencilla de decir aquello que a veces cuesta expresar con palabras, o que el dia a dia nos quita: la dulzura social.
En una sociedad donde las personas viven apuradas, compartir algo dulce también puede ser una pequeña forma de detener el tiempo y encontrarse, pero encontrarse no físicamente sino íntimamente, en complicidad, y en profundidad de conversación. El dulce siempre atrae lo bueno, porque nadie invita dulce a quien no quiere, ama o desea algo negativo.
La oportunidad para una marca de pastelería no está solamente en desarrollar mejores recetas que creo que son necesarias; está sobretodo en diseñar experiencias, empaques, ocasiones y rituales que faciliten esos momentos de conexión y lo hagan en forma diferenciada. Una marca que comprende esta verdad puede pasar de vender postres a participar en los vínculos de las personas.
La estrategia de Maria Almenara está en vender momentos, recuerdos y emociones. Cada campaña (Día de la Madre, Fiestas Patrias, Navidad o fechas cotidianas) posiciona al postre como un mensajero afectivo y al dulce como el lenguaje universal del amor. Además, tiene tamaños y formatos compatibles para regalos (mensajes de amor) en pareja, grupo, familiares, etc. La experiencia en tiendas físicas y digital está en recordar el lenguaje universal del amor y cómo “siempre es momento para endulzar a alguien”.
El Chinito: cuando un sánguche sabe a memoria. Algo semejante ocurre con El Chinito, una sanguchería tradicional peruana. Uno puede pensar que su negocio principal es el sanguche tradicional, acompañado de chicharrón, jamón del país, café y comida criolla. En parte lo es, pero para muchos clientes, visitar El Chinito también puede significar reencontrarse con recuerdos familiares, sabores de infancia y una Lima reconocible, la lima de antaño con sabores populares, y sabor a nostalgia. Si, el sánguche alimenta, pero la experiencia puede reconectar. El Chinito para muchos comensales es una marca querida porque demuestra que lo auténtico no necesita sofisticarse para tener valor: la buena mesa limeña es cercana, democrática y ¡compartida! Su territorio va más allá de la gastronomía y representa la familiaridad, la cercanía y pertenencia. Aquí la gran lección que compartimos durante nuestra conferencia en Peru Business Fest:
Cuando una marca sabe a memoria, no compite solo por hambre sino por significado; en cierto sentido El Chinito no es un sanguche, es una Lima que regresa.
Cuanto más profundamente comprendemos el significado de nuestra oferta, más posibilidades tenemos de diferenciarnos sin depender exclusivamente del precio. Alli radica el valor de la venta: en poder incrementarlo ante los ojos del cliente, es decir elevar nuestro valor simbólico o psicológico lo que al final genera valor monetario. Hoy El Chinito reportamás de 12 locales en Lima y un reconocimiento como la mejor sanguchería del Perú en los Premios Somos y Summum, tal como lo explicó Vanessa Yong en el evento. Dicho sea de paso, me encantó ver a Vanessa en acción con tanta energía, carisma y ciertamente olfato comercial.
El Insight como factor estratégico de la Estrategia
Segunda estrategia: TENSIÓN. Las oportunidades de negocio nacen de las contradicciones humanas
Las personas no somos completamente racionales ni coherentes y por eso a veces somos difíciles de descifrar. Queremos cosas que a veces se contradicen como ser saludables y a veces pecar, cuidarnos pero no renunciar al placer, progresar pero sin alinearnos y etc.
Esas contradicciones son parte de nuestra naturaleza cambiante y en permanente evolución por eso no siempre hay que escuchar las necesidades de los clientes, sino escudriñar en sus conflictos, temores, yerros, dificultades y tensiones. Alli está la piedra angular de su comportamiento. Las personas no solo buscan productos o servicios porque desean satisfacer necesidades, desean evitar aquello que les incomoda, molesta o reta.
Las tensiones humanas y culturales representan una extraordinaria fuente de oportunidades para las marcas. Una necesidad puede conducirnos a una solución funcional, mientras que una tensión profunda puede revelar un territorio estratégico mucho más poderoso.
El valor de la marca no consiste únicamente en satisfacer el primer deseo. Consiste en resolver la contradicción.
La pregunta no debería ser únicamente qué quiere conseguir nuestro cliente. También deberíamos preguntarnos qué está tratando de evitar, qué le incomoda, qué teme perder y qué conflicto necesita resolver.
Tal como reflexionamos en la conferencia, pensemos en un champú anticaspa. Desde una perspectiva funcional, su trabajo consiste en controlar un problema del cuero cabelludo. La comunicación podría centrarse en ingredientes, eficacia o resultados visibles. Sin embargo, el verdadero problema no está en el cabello afectado sino en la mirada ajena. Detrás de la caspa hay una tensión emocional: el temor a que otras personas la noten, juzguen nuestra apariencia o interpreten el problema como falta de higiene. Es claro que esto no lo quita un shampoo, sino requiere un mensaje de auto-aceptacion y/o de autoestima. El rol del proeucto no debería limitarse a eliminar la caspa, sino a evitar una situación de vergüenza. Como hemos visto:
El problema visible está en la cabeza. El conflicto psicológico puede estar en la mirada de los demás.
La enseñanza es clara: a veces la verdadera competencia de una marca no es otro producto. Es una emoción que el consumidor quiere dejar de sentir, el miedo, la tesion. Las fricciones importan tanto como las razones. No es lo que aspira a lograr con tu producto, es lo que evita. Lo que no quiere ser ni hacer. Lo que le incomoda o genera contradicción.
Otro ejemplo que tocamos en la conferencia fue el habar trabajado con la compañía de consumo masivo re-entendiendo el rol del bodeguero. Mientras que muchos ven a un comerciante, dejamos de ver su gran contribución a la economía familiar, vecinal y social. Una bodega puede ser mucho más que un punto de venta. Es una fuente de sustento familiar, un proyecto de independencia y una expresión de identidad. Sin embargo, muchas iniciativas comerciales se acercan al bodeguero como si fuera solamente un intermediario que necesita vender más unidades.
El trabajo de investigación cultural, conviviendo con bodegueros, entrevistándolos y sobretodo identificando sus insights relevantes, revela otra dimensión: el bodeguero puede sentirse un emprendedor que busca reconocimiento, respeto y progreso. De hecho las rejas que los separan no solo los protegen de robos o malos clientes, los protegen de la indiferencia, el olvido y hasta la estigmatización ciudadana. La reja puede ofrecer seguridad física, pero también puede crear una barrera emocional entre el bodeguero y sus clientes. La necesidad de protegerse convive con el deseo de ser cercano, reconocido y valorado. De allí surge una idea estratégica: “desenrejar” no significa necesariamente retirar una barrera física, sino recuperar la visibilidad de las historias, identidades y relaciones humanas que hacen valioso al negocio.
El mensaje es claro: una empresa que trabaja con bodegueros podría ir más allá de promociones o capacitación transaccional, podría desarrollar herramientas que fortalezcan su autonomía, reconocimiento y capacidad empresarial. Estos insights dieron forma al caso de Tienda Segura, vinculado a una plataforma de empoderamiento de bodegueros, con más de 13 mil bodegas capacitadas y el reconocimiento Empresas que Transforman CADE 2021. Lo relevante fue el cambio de mirada: dejar de considerar al bodeguero únicamente como un canal comercial y empezar a reconocerlo como protagonista de su propio desarrollo.
Cuando una empresa deja de ver intermediarios y comienza a ver emprendedores, descubre nuevas maneras de crear valor.
Esta es una lección importante para cualquier estratega: las mejores oportunidades no siempre surgen de inventar nuevas necesidades, a veces aparecen cuando nos atrevemos a reinterpretar culturalmente una categoría conocida. A veces vender mejor significa quitar un peso. No se trata únicamente de ofrecer más funcionalidades, más opciones, más promociones, más argumentos, más mensajes. En ocasiones el cliente no necesita que agreguemos algo, necesita que eliminemos aquello que le impide decidir.
Para descubrir esas oportunidades necesitamos observar especialmente los momentos de duda, abandono, incomodidad y frustración.
Donde una empresa ve una objeción comercial, puede existir una tensión humana que todavía no ha comprendido.
Imaginemos una empresa de servicios donde los clientes se quejan de la espera. La respuesta tradicional sería intentar atenderlos más rápido. Sin embargo, una investigación más profunda podría revelar que lo verdaderamente molesto no es esperar, sino desconocer cuánto durará la espera y qué está ocurriendo. La tensión no está necesariamente en el tiempo. Está en la incertidumbre.
La oportunidad comercial, entonces, puede consistir en comunicar tiempos estimados, informar el estado de una solicitud o explicar claramente el siguiente paso. No hemos eliminado por completo la espera, pero hemos reducido la sensación de descontrol. Este principio puede aplicarse a múltiples negocios.
Una clínica puede reducir la ansiedad explicando qué ocurrirá durante una consulta. Un emprendimiento de comercio electrónico puede generar confianza informando con claridad dónde está un pedido. Una entidad financiera puede facilitar una decisión compleja utilizando lenguaje comprensible y evitando sorpresas.
En todos estos casos, la empresa no está añadiendo un beneficio espectacular. Está eliminando una fricción que deterioraba la experiencia, y esa reducción de fricción puede traducirse en mayor conversión, satisfacción y recompra. Nuevamente, a veces la mejor venta es la que le quita un peso al cliente.
Las tensiones humanas son la base del Insight
Tercera estrategia: VISIÓN. Las historias pueden mover más que los productos.
Tu producto puede ser bueno, y tu marca seguir siendo irrelevante. Comprender al cliente es fundamental, pero no suficiente; también necesitamos comprender qué representa nuestra marca. La calidad permite competir, pero el significado puede construir preferencia. Por eso, después de descubrir insights y tensiones, necesitamos preguntarnos
¿Qué historia cuenta nuestra marca y por qué debería importarle a alguien? No se trata de inventar un relato ficticio, se trata de reconocer una convicción auténtica que pueda expresarse mediante productos, servicios, decisiones y experiencias.
Un ejercicio que suelo recomendar a mis clientes es que se pregunten si su marca pudiera hablar, ¿en qué creería? ¿Qué defendería? ¿Qué principios no estaría dispuesta a negociar? ¿Qué cambiaría en la vida de las personas? A medida que tengan claro estas respuestas, será más claro para el consumidor también. Durante Peru Business Fest puse de ejemplo a nuestra consultora Consumer Truth. Cuando la fundamos teníamos claro que defenderíamos el valor del sentir en un mundo empresarial que piensa demasiado y que existíamos para defender el marketing con calle en un contexto de mucho escritorio. Afirmabamos que la desnudez mental es base para la identificación de insights y transformación de una marca, producto o sociedad. Es decir, alentábamos a “pisar la calle” y “desnudar la mente”. Esta “filosofía” nos ayudó a construir la historia de una consultora boutique que ponía a la psicología, cultura y personas como foco de la estrategia empresarial.
Otro ejercicio que solemos hacer con nuestros clientes consiste en imaginar que pasaría mañana si desaparece nuestro producto de la faz de la tierra, es decir ¿Qué pierde el Perú, Latinoamérica o el mundo con su ausencia? ¿Qué valor o legado se pierde? Si la única respuesta es que tendrían que comprarle a otro proveedor o competidor, posiblemente todavía no hemos construido un significado suficientemente relevante.
Pero si la respuesta es que desaparece un valor, una experiencia, una tradición, una forma de reconocimiento o una comunidad, entonces la marca ha comenzado a ocupar un lugar diferente en la vida de las personas. En el Perú si desaparece Inca Kola de la faz de la tierra tal vez perdamos un poco de creatividad, si desaparece Bembos tal vez extrañemos lo rico que es el Perú, y si desaparece Donofrio hasta podemos perder el sonido y calor del verano.
En la conferencia, pusimos de relieve a la marca Bembos como un ejemplo de una marca capaz de conectar con el orgullo de lo peruano. Está claro que no solo vende hamburguesas con sabores diferenciados, sino que celebra una identidad local con personalidad y carácter. Como le gusta decir “En Bembos no jugamos a la comidita” o más recientemente “qué rico es ser peruano”. En una categoría como la comida rápida (fast food) donde abundan referentes internacionales, la peruanidad puede convertirse en una fuente de diferenciación cultural. En el caso de Bembos la historia de conexión con origen es tan potente, que no necesita competir únicamente por parecerse a las grandes cadenas globales. Puede construir valor a partir de aquello que la hace distinta.
Otro ejemplo es Pilsen Callao y su asociación con la amistad como territorio cultural. La amistad es un valor humano mucho más amplio que la categoría de bebidas. Permite hablar de rituales, lealtad, encuentros, historias compartidas y vínculos que permanecen. Si desapareciera Pilsen de la faz de la tierra, posiblemente extrañaríamos el jueves de patas, o también las amistades construidas alrededor de un compartir.
Cuando una marca se apropia de un territorio de significado relevante, puede participar en conversaciones que trascienden sus atributos funcionales
Sin embargo existe una exigencia: ese significado debe ser consistente con la experiencia que ofrece. Una marca no construye credibilidad solamente declarando sus valores. Los construye demostrándolos. Por eso, una visión de marca auténtica debe orientar decisiones empresariales, no limitarse a inspirar campañas publicitarias.
Como lo expusimos en la conferencia, descubrir el insight que mueve, la tensión humana que se evita, y la historia que dejamos como legado permite reinterpretar el significado cultural del producto/servicio y traducirlo en una decisión estratégica de negocio, ergo, en una potencial venta sólida.
Los productos venden significados profundos, no solo atributos o beneficios.
En suma: para vender más, primero necesitamos comprender mejor
La psicología de las ventas nos invita a revisar una idea fundamental: las personas no llegan al punto de compra como individuos aislados y perfectamente racionales, llegan con una historia. Llegan con preocupaciones, recuerdos, creencias, aspiraciones y contradicciones. Llegan influenciadas por su familia, su cultura, su contexto económico y la imagen que tienen de sí mismas. Por eso, la decisión de compra muchas veces comienza mucho antes de llegar a la caja, a la góndola, al catálogo o a esa conversación comercial.
El verdadero desafío de negocio no consiste únicamente en aprender a vender mejor lo que producimos u ofertamos; consiste en comprender qué lugar puede ocupar este producto en la vida de las personas.
- Los insights nos ayudan a descubrir lo que el cliente no siempre dice.
- Las tensiones nos permiten comprender los conflictos que intenta resolver.
- Y la visión de marca nos ayuda a construir una propuesta que represente algo más que una transacción.
Cuando estas tres dimensiones se conectan, el marketing deja de ser solamente una herramienta de persuasión y puede convertirse en una disciplina de creación de valor.
No se trata de manipular emociones para conseguir una venta. Se trata de comprender necesidades y significados reales para ofrecer soluciones más relevantes. Esa es la diferencia entre vender por insistencia y crecer por relevancia. Aquí las lecciones para los dueños de marcas o productos son claras:
- No se enamoren tanto de sus productos que olviden mirar a las personas.
- No permitan que los indicadores sustituyan las conversaciones.
- No confundan tener información con tener comprensión.
- Y, sobre todo, no pierdan la capacidad de sorprenderse con aquello que ocurre fuera de sus escritorios. ¡Pisen la calle!
Las oportunidades no siempre están escondidas en una nueva tecnología, una campaña más costosa o una promoción más agresiva, a veces están en una conversación con un bodeguero, en una observación de comportamientos familiares, en una entrevista situacional, en un momento de convivencia, o en un pequeño ritual cotidiano que nunca nos habíamos detenido a observar. Allí puede comenzar una nueva manera de hacer negocios.
Para crecer, necesitamos desnudar nuestras mentes, cuestionar nuestras certezas y atrevernos a mirar de nuevo;porque hemos venido a este mundo a proponer, no solamente a repetir. Y porque, al final, el verdadero secreto de las ventas reales no está únicamente en saber vender, está en aprender a comprender.
No vendas solamente lo que haces. Descubre lo que significa. Pisa la calle. Vuelve con una verdad.
Nuestro agradecimeinto a COFIDE el Banco del Desarrollo por la apuesta hacia el ecosistema emprendedor e innovador peruano y la organización de Perú Business Fest. Consumer Truth participa por segundo año consecutivo en este evento y podemos sentir no solo el hambre de aprender de los participantes sino el espíritu colaborativo de todos los profesionales, speakers, especialistas y asistentes. Bien por el Perú!
Gracias!
Cristina Quiñones. CEO Consumer Truth: Insights y Estrategias con Calle. 18 años de emrpendedora. Insighter. Strategic Thinker. Autora de Dos Libros Planeta. Profesora. Curiosa.
Cristina Quiñones y Carlos Rodriguez, fundadores de Consumer Truth

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