Job Sharing: una alternativa innovadora para atraer y retener talento
Por: Dr. Enrique Louffat. Profesor Principal de ESN Graduate School of Business
El trabajo compartido es un acuerdo laboral en el que dos o más personas se reparten la jornada laboral de un mismo puesto, trabajando cada una en tiempo parcial. El término surgió en la década de 1970 en Estados Unidos y el Reino Unido, con el objetivo de conciliar la vida laboral y familiar. En los años ochenta, se expandió hacia países como Alemania y Suiza, buscando flexibilizar el trabajo y retener talento. Posteriormente, durante las décadas de 1990 y 2000, se extendió por Europa como una alternativa de innovación organizacional. Finalmente, en las décadas de 2010 y 2020, su aplicación se expandió más allá de Europa, teniendo como objetivos la diversidad, la innovación y la productividad.
Para que esta modalidad pueda implementarse adecuadamente, se deben tener en cuenta algunas consideraciones, como que la asignación y división del trabajo sean justas y claras; que las atribuciones de autoridad, responsabilidad y toma de decisiones estén bien definidas; que las habilidades duras y blandas de los participantes sean compatibles; y que exista una integración armoniosa entre quienes comparten el puesto. Desde el punto de vista administrativo, también es importante establecer criterios equitativos respecto a remuneraciones, horarios, funciones y responsabilidades.
Existen algunos tipos de horarios de trabajo compartido, entre los cuales pueden citarse los siguientes:
- Trabajo compartido en paralelo: cuando dos o más trabajadores comparten los deberes y responsabilidades de un puesto de tiempo completo, trabajando cada uno un número determinado de horas a la semana.
- Trabajo compartido en serie: cuando dos o más trabajadores se turnan realizando periodos de tiempo completo de manera alternada.
- Trabajo compartido de medio tiempo: cuando dos o más trabajadores comparten las responsabilidades del puesto dividiendo la jornada por días o por horas.
- Trabajo compartido combinado: cuando dos o más trabajadores ejercen labores de medio tiempo en un puesto y luego complementan su jornada en otro cargo dentro de la empresa.
Sin duda, esta modalidad laboral puede generar beneficios y desventajas tanto para empleadores como para empleados.
Beneficios para los empleadores
- Atracción y retención de talento, ya que permite a los trabajadores contar con mayor flexibilidad horaria para realizar otras actividades personales.
- Incremento de capacidades, debido a que se cuenta con más de un trabajador en un mismo puesto, fortaleciendo la gestión del conocimiento.
- Producción y productividad permanentes, como resultado de trabajadores con mayores capacidades y mejor disposición laboral.
- Mayor satisfacción en el clima organizacional, gracias a dinámicas laborales más flexibles y a una cultura organizacional más innovadora y adaptable.
Desventajas para los empleadores
- Dificultad para contar con integrantes del mismo nivel profesional, ya que las capacidades de quienes comparten el puesto pueden no ser equivalentes.
- Complejidad para reemplazar a un trabajador que renuncia, especialmente en aspectos relacionados con integración y compatibilidad interpersonal.
- Incremento de procesos de evaluación de desempeño paralelos o simultáneos, debido a la necesidad de evaluar tanto el rendimiento individual como el conjunto.
- Riesgo de contingencias laborales, en caso de que existan desigualdades o inequidades en contratos y prácticas laborales.
Beneficios para los empleados
- Mejora de la calidad de vida, al disponer de mayor flexibilidad horaria para dedicarse a sí mismos y a sus familias, evitando convertirse en workaholics.
- Incremento de la productividad, gracias a una mayor motivación y equilibrio personal.
- Intercambio y combinación de conocimientos y capacidades entre compañeros del puesto, fortaleciendo relaciones profesionales y personales, y consolidando equipos sólidos.
Desventajas para los empleados
- Mala compenetración con los compañeros del puesto. Si no existe integración, cooperación y buena disposición para compartir labores, el modelo puede fracasar.
- Trato inequitativo entre quienes comparten el puesto, lo que podría afectar el compromiso y el rendimiento laboral.
- Resistencia de jefes y compañeros de otras áreas que no siguen el mismo modelo de trabajo, generando tensiones y afectando el clima laboral.
- Reducción de remuneraciones y beneficios laborales, debido a tratarse de trabajos de tiempo parcial y modalidades distintas al empleo tradicional de tiempo completo.
Algunos ejemplos de trabajo compartido citados en la literatura hacen referencia a empresas como Siemens, SAP, Flexopus y Nestlé. En el Perú, existen instituciones que podrían enmarcarse en este modelo, como ciertas “gerencias mancomunadas” en cajas de ahorro y crédito.
Los principales retos legales del job sharing en el Perú se refieren, entre otros aspectos a: a: Como regular específicamente un trabajo compartido por dos personas en un mismo puesto; como elaborar un contrato independiente pero delimitado para ambos, en cuanto deberes y derechos; como se definirían beneficios sociales, como realizar las tributaciones laborales; como evitar los conflictos de intereses que pueden manifestarse, sin que se sobrepongan o conflictúen entre ambos.

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