Gestión del bienestar laboral: una inversión estratégica para el desarrollo de las personas y las empresas
Por: Dr. Enrique Louffat. Profesor Principal de ESAN Graduate School of Business.
El bienestar laboral es la gestión integrada que busca lograr y mantener una elevada calidad de vida del trabajador en su entorno laboral y personal, conjugando valores, políticas y prácticas corporativas que le otorguen equilibrio espiritual, emocional, racional y fisiológico. Todo ello genera un alto nivel de compromiso por parte de los colaboradores y, del lado de la empresa, un mejor clima laboral, así como mayores niveles de rendimiento y productividad.
Las principales dimensiones que deben cubrirse en los programas de bienestar laboral apuntan a lo siguiente:
- Bienestar espiritual, buscando la compatibilidad entre los valores, principios y propósito de la empresa con los del colaborador. Por ejemplo, para promover el valor de la solidaridad se pueden realizar visitas y donaciones a hogares de ancianos, así como acciones de cuidado del ornato, de las áreas verdes y de la naturaleza en la comunidad donde se ubica la empresa.
- Bienestar emocional, buscando la compatibilidad entre la felicidad personal y un clima laboral satisfactorio. Por ejemplo, ofrecer una beca de estudios universitarios al hijo de un trabajador o un viaje de placer con su familia al cumplir 15 años de permanencia en la empresa.
- Bienestar racional, buscando la compatibilidad entre las competencias organizacionales y las competencias de los colaboradores. Por ejemplo, programas de capacitación en inteligencia artificial o en generación de rentas personales (empresariado).
- Bienestar fisiológico, buscando la compatibilidad entre el cuidado personal de la salud y las políticas y programas de seguridad y salud en el trabajo. Por ejemplo, pausas activas, alimentación saludable en el comedor, así como prácticas deportivas y artísticas.
Algunas señales de un bienestar laboral positivo pueden observarse cuando el trabajador tiene un alto sentido de compromiso con la empresa, pues percibe condiciones de autorrealización, mantiene buenas relaciones con sus compañeros, recibe compensaciones adecuadas, cuenta con una línea de carrera y desarrollo de empleabilidad meritocrática, es valorado por sus líderes y logra una adecuada calidad de vida entre el trabajo y la vida personal.
Por otro lado, algunas prácticas que pueden generar un deterioro del bienestar laboral incluyen un clima laboral tóxico, cargas excesivas de trabajo, horarios laborales inflexibles o exagerados, comunicación lenta o poco transparente, beneficios insuficientes, líneas de carrera obstruidas, conflictos interpersonales o aislamiento laboral. En general, cualquier situación que pueda constituir hostigamiento laboral termina afectando negativamente la salud y el bienestar de los colaboradores.
Otro fenómeno que también puede surgir es el workaholismo, cuando un trabajador se dedica de manera excesiva y adictiva al trabajo, descuidando su calidad de vida, lo cual termina afectándolo en los ámbitos personal, familiar y social.
Las principales etapas que deben tenerse en cuenta para crear un programa integral de bienestar laboral son las siguientes:
1. Diagnóstico. Con el fin de detectar el nivel de bienestar laboral en la empresa, pueden emplearse diversas herramientas para recabar información, como encuestas de clima laboral, análisis de datos e indicadores de desempeño, entrevistas individuales, focus groups o laboratorios de sensibilidad, así como plataformas digitales de retroalimentación.
2. Formulación de objetivos. Consiste en establecer metas que sean compatibles con la estrategia, la cultura, los valores y los propósitos de la empresa, con el objetivo de fortalecer las relaciones laborales.
3. Diseño. Implica establecer las técnicas de intervención, metodologías y prácticas que serán aplicadas —qué, cómo, dónde, cuándo, cuánto y quiénes— con el fin de operacionalizar y vivenciar una organización saludable.
4. Comunicación. Busca promover una interacción rápida, transparente y fluida con los colaboradores, fomentando una integración verdadera y profunda del modus operandi en el tratamiento del comportamiento individual y relacional.
5. Aplicación y seguimiento. Consiste en realizar un monitoreo permanente para observar la evolución del bienestar laboral en la organización, corrigiendo errores, mejorando relaciones, fortaleciendo emociones positivas y reforzando las acciones implementadas.
Todo programa de gestión del bienestar laboral genera beneficios tanto para los colaboradores como para la empresa y para el país. A continuación, se presentan algunos de ellos:
Para los colaboradores: mejora la salud espiritual, emocional, racional y fisiológica; aumenta la satisfacción laboral; fortalece el equilibrio entre trabajo y vida personal (work-life balance); permite el desarrollo de la empleabilidad y la carrera profesional; genera un alto nivel de compromiso y orgullo; y mejora las relaciones interpersonales.
Para la empresa: incrementa la eficiencia y la productividad, mejora la rentabilidad, fortalece el clima organizacional, consolida la cultura organizacional, refuerza la reputación corporativa y promueve la innovación, la diversidad, la inclusión y la sostenibilidad.
Para el país: contribuye a la reducción del gasto en salud pública, aumenta la productividad nacional, incrementa la recaudación tributaria, reduce el desempleo y el subempleo, disminuye los conflictos sociales, eleva el bienestar social, mejora la competitividad del país, fortalece el clima de inversión y reduce el riesgo país.

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