La verdad sobre las lluvias y el riesgo urbano en Arequipa
Por: Mary Mollo Medina. Profesora e investigadora – Universidad ESAN, secretaria técnica nacional de la Red de Universidades Comprometidas con la Gestión Integral del Riesgo de Desastres y Adaptación al Cambio Climático en Perú y LAC. Henry Polanco Cornejo. Vicerrector de Investigación de la Universidad Nacional San Agustín de Arequipa
Las lluvias intensas registradas recientemente en Arequipa han generado desbordes de quebradas, inundaciones y daños recurrentes en viviendas e infraestructura. El discurso público dominante atribuye estos impactos a lluvias “extraordinarias”. Este artículo sostiene que dicha explicación es incompleta. La evidencia geomorfológica e hidrológica demuestra que el problema central no es la lluvia en sí, sino la construcción histórica de la ciudad sobre sistemas activos de quebradas, tanto del Volcán Misti como del Volcán Chachani, sumada a fallas persistentes de planificación, infraestructura y gobernanza del riesgo. Desde el enfoque de la Gestión Integral del Riesgo de Desastres (GIRD), se propone una agenda multiactor para la gestión prospectiva y correctiva del riesgo urbano.
Introducción
Cada temporada de lluvias, Arequipa reproduce un patrón conocido: quebradas activadas, barrios inundados, vías interrumpidas y familias damnificadas. La narrativa mediática suele presentar estos hechos como consecuencia de lluvias excepcionales; sin embargo, esta lectura oculta la causa estructural. Arequipa es una ciudad asentada sobre dos grandes sistemas de quebradas: las que descienden desde el Misti hacia el centro y oriente de la ciudad, y las que nacen en el macizo del Chachani y drenan hacia los sectores noroeste y norte. Ignorar esta doble estructura territorial ha convertido eventos hidrometeorológicos previsibles en desastres urbanos recurrentes.
“Lluvia intensa” desde la ciencia del riesgo
La lluvia intensa no se define por el acumulado diario, sino por la intensidad de precipitación en periodos cortos (minutos u horas). Cuando esta intensidad supera la capacidad de infiltración de suelos volcánicos poco permeables, se genera escorrentía superficial rápida que se concentra en redes naturales de drenaje, produciendo flujos violentos de agua, sedimentos y residuos.
En Arequipa, este fenómeno está asociado a tormentas convectivas propias de la temporada húmeda andina, que pueden ser altamente localizadas. Así, puede llover moderadamente en el centro urbano y, al mismo tiempo, registrarse lluvias críticas en las cabeceras de quebradas del Misti o del Chachani, lo que las activa de forma súbita.
La estructura territorial de quebradas del Misti y del Chachani
Las quebradas constituyen la infraestructura hidrológica primaria de Arequipa. Los sistemas más relevantes son:
- Quebradas del Misti: Quebradas como San Lázaro y Huarangal–Mariano Melgar nacen en las laderas del Misti y atraviesan sectores densamente urbanizados antes de descargar en el río Chili. Sus perfiles longitudinales muestran pendientes pronunciadas en tramos altos, lo que genera alta energía del flujo, seguida de una transición crítica al ingresar a la ciudad, donde el cauce se estrecha por puentes, canalizaciones rígidas y ocupación de fajas marginales.
- Quebradas del Chachani y la torrentera El Chullo: El macizo del Chachani alimenta un conjunto de quebradas que drenan hacia los distritos de Cayma, Yanahuara, Cerro Colorado y Yura, siendo la torrentera El Chullo uno de los ejes más críticos. Este sistema presenta características similares al del Misti: pendientes fuertes en cabeceras, materiales volcánicos sueltos y una rápida concentración del flujo. Al ingresar a zonas urbanizadas, El Chullo encuentra secciones hidráulicas insuficientes y ocupación urbana directa, lo que explica los desbordes recurrentes y daños reiterados observados en los últimos eventos.
Principio físico común: la energía del flujo se genera en las zonas altas (Misti y Chachani) y se libera en la ciudad. Cuando el cauce es reducido u ocupado, el agua no desaparece: se desborda.
Impactos recientes: un patrón territorial reiterado
Los eventos de las últimas semanas confirman un patrón histórico: activación simultánea de quebradas del Misti y del Chachani, desbordes en los mismos tramos urbanos y daños reiterados sobre las mismas poblaciones. Viviendas afectadas en márgenes de la torrentera El Chullo, infraestructura vial comprometida y puentes en riesgo en San Lázaro y Huarangal no responden a la excepcionalidad del clima, sino a la persistencia de condiciones de exposición y vulnerabilidad. El desastre es, por tanto, territorial y social, no exclusivamente natural.
Fallas del Estado: cuando la infraestructura amplifica el daño
El análisis evidencia fallas estructurales en la gestión pública del territorio:
Fallas prospectivas:
- Tratar quebradas y torrenteras como suelo urbanizable.
- Diseñar infraestructura para caudales promedio, ignorando eventos extremos recurrentes.
- Permitir ocupación de fajas marginales en sistemas como El Chullo.
- Ejecutar obras fragmentadas, sin enfoque de cuenca ni visión integral Misti–Chachani.
- Incidir en la poca preocupación del Estado, a través de sus autoridades, que no toman decisiones preventivas y permiten el crecimiento desordenado de las ciudades. Es muy preocupante que autoricen la construcción en los cauces. Por ejemplo, en el caso de la torrentera de Chullo, aparentemente el municipio dio conformidad a la reducción del cauce a 3.5 metros.
Fallas correctivas:
- Mantenimiento insuficiente de cauces y drenajes.
- Acumulación de sedimentos y residuos.
- Respuestas reactivas, sin protocolos diferenciados por sistema de quebradas.
Conclusión: el Estado no produce la lluvia, pero sí produce el desastre cuando desconoce la lógica física del territorio.
De la reacción a la Gestión Integral del Riesgo de Desastres (GIRD)
La GIRD exige actuar simultáneamente en dos frentes:
Gestión correctiva:
- Limpieza y mantenimiento permanentes de quebradas del Misti y del Chachani.
- Evaluación estructural urgente de puentes y pasos críticos.
- Identificación de tramos de riesgo no mitigable.
- Protocolos de alerta y restricción por quebrada específica (San Lázaro, Huarangal, Chullo).
Gestión prospectiva:
- Planes integrales por sistema de quebradas (Misti y Chachani).
- Rediseño de infraestructura con enfoque de evento extremo.
- Protección efectiva de fajas marginales.
- Prohibición de nuevas ocupaciones en cauces.
- Integración de monitoreo meteorológico, SIG y planificación urbana.
Gobernanza multiactor
La reducción del riesgo requiere coordinación efectiva entre ANIN, Gobierno Regional, municipalidades, sectores nacionales, institutos técnico-científicos y la academia. Sin esta gobernanza multiactor, los sistemas de quebradas seguirán activándose y produciendo daños recurrentes.
Arequipa no enfrenta un problema de lluvias excepcionales. Enfrenta el desafío de una ciudad construida sin respetar su doble geografía de quebradas: las del Misti y las del Chachani. La lluvia seguirá ocurriendo; lo que debe cambiar es la forma de planificar, invertir y gobernar el territorio. Reducir el riesgo es un acto de gobernanza y responsabilidad pública, no solo una tarea técnica.

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