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Más tiempos duros para Argentina, dicen Goldman y Morgan Stanley

Goldman Sachs recortó su proyección para el peso argentino y señaló que la abatida moneda caerá otro 13% este año, incluso después de haber perdido ya un quinto de su valor.

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Tres semanas después de que Argentina lograra detener un desplome de su moneda, y justo cuando las conversaciones con el Fondo Monetario Internacional parecen encaminadas a dar frutos, algunos de los bancos más grandes de Wall Street están ponderando sombríos pronósticos de más tiempos duros por venir.

Goldman Sachs Group Inc. recortó su proyección para el peso y señaló que la abatida moneda caerá otro 13% este año, incluso después de haber perdido ya un quinto de su valor. Morgan Stanley dice que Argentina entrará en una breve recesión en el segundo y tercer trimestres, recortando su estimación de crecimiento para el año desde 2.3% a apenas un 0.8%.

Las cifras están muy lejos de las expectativas del año pasado, cuando los analistas e inversionistas pensaban que la economía recuperaría impulso luego de salir de la recesión. Esas esperanzas se desvanecieron cuando un déficit presupuestario insostenible y una caída de la moneda obligaron a la nación a aumentar las tasas de interés al 40% y buscar ayuda del FMI, la misma institución a cuyas tácticas de austeridad muchos argentinos atribuyen su anterior crisis financiera.

Solución de parche
Sin embargo, Goldman dice que cualquier acuerdo con el FMI sería solo una solución de parche a los problemas fiscales de la nación. "La asistencia financiera del FMI reduce la dependencia de fuentes del mercado privado que son más costosas y menos estables, pero en última instancia el reequilibrio macroeconómico exige una reducción constante del déficit fiscal", escribieron en una nota analistas de Goldman liderados por Alberto Ramos.

Y Barclays Plc también señala que es posible que el peso deba debilitarse aún más, ya que la depreciación del tipo de cambio real probablemente no sea suficiente para generar una corrección rápida del déficit de cuenta corriente que el banco espera se mantenga en alrededor del 4% del PBI en 2018.

"Hay riesgos de un escenario más disruptivo en el que la corrección del tipo de cambio real deberá ser mayor, y la recesión económica, más profunda para cerrar el déficit de cuenta corriente más rápido", escribió Pilar Tavella, economista para Latinoamérica de Barclays. "Todavía esperamos que el tipo de cambio real se debilite aún más en los próximos meses".

Es cierto, Argentina ha hecho retroceder la presión sobre el peso en las últimas semanas, manteniéndolo justo por debajo del nivel de 25 por dólar.

Y algunos analistas siguen confiando en el equipo económico del país, el cual ha sido reconocido por enfrentar otros desafíos, como la eliminación de los controles de capital y la resolución de la saga de la deuda con los acreedores "holdout".

Nomura Holdings dice que los bonos argentinos son baratos, aludiendo al compromiso de las autoridades con un programa del FMI como un factor que renueva la percepción positiva de los inversores.

"El equipo económico no defraudará y probablemente generará un impacto positivo en la confianza", escribió en una nota Siobhan Morden, jefe de estrategia de renta fija para América Latina de Nomura.

"Hay potencial para una fortaleza complementaria ante los titulares del FMI, además de servir como amortiguador gradual contra la inestabilidad de los mercados de capital externos".

Aún así, Argentina debe lidiar con un déficit fiscal y un alto gasto público combinado con bajos ingresos públicos, escribió Mark Mobius, el experimentado inversionista en países en desarrollo que dejó este año Franklin Templeton Investments, en una publicación de blog publicada en su página de LinkedIn.

"Esas dos variables ya llegaron y el tren de la confianza ha abandonado la estación", escribió.

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