
Durante muchos años, las MetroCard fueron parte esencial de la vida cotidiana en Nueva York. Estuvieron en millones de bolsillos, mochilas y carteras, acompañando a neoyorquinos y turistas en su día a día bajo tierra. Por eso, su retiro oficial no solo representó un avance tecnológico en el transporte, sino también el fin de una era llena de recuerdos. Aunque la Autoridad Metropolitana de Transporte (MTA) dejó de venderlas a finales de 2025 para dar paso a los pagos sin contacto, estas tarjetas están viviendo una sorprendente segunda vida. Lejos de desaparecer, ahora resurgen con fuerza en sitios de reventa, despertando nostalgia, interés entre coleccionistas y debates entre quienes todavía no quieren soltarlas.
La MTA descontinuó oficialmente las MetroCard el 31 de diciembre, culminando una transición que comenzó años atrás. Introducidas por primera vez en 1994, fueron durante décadas el método principal para pagar el transporte público en la Gran Manzana. Desde ese momento, el sistema dio un giro total hacia el pago “tap-and-go”, con billeteras digitales, tarjetas bancarias sin contacto y las OMNY Cards, lanzadas en 2019, que solo necesitan acercarse al lector para funcionar.

A pesar de ya no estar disponibles en los puntos oficiales de la MTA, las MetroCard nuevas y usadas comenzaron a multiplicarse en sitios de reventa como eBay. Allí, los precios varían enormemente, desde los $6 hasta los $5,000. La mayoría de los anuncios corresponden a las clásicas tarjetas amarillas y azules, pero algunas publicaciones destacan por su carácter más exclusivo o histórico.
Entre las más llamativas se encuentran un set de cuatro MetroCard originales de 1994 aún sin abrir, una edición especial en colaboración con The Notorious B.I.G. lanzada en 2022 y un pase estudiantil verde que expiró en 2002. Este tipo de piezas, por su rareza o carga simbólica, son las que más interés generan entre coleccionistas y curiosos.

El fenómeno contrasta con lo ocurrido con los antiguos tokens del metro de Nueva York. Aunque dejaron de circular en 2003 tras haber sido introducidos en 1953, hoy se venden en eBay por cantidades relativamente bajas, que suelen oscilar entre los 10 y 50 dólares por varios ejemplares. La diferencia deja claro que la nostalgia reciente y la cultura pop juegan un papel clave en el valor percibido de las MetroCard.
Para algunos neoyorquinos, sin embargo, el valor no es económico. El artista Thomas McKean, conocido por sus collages y esculturas hechas con MetroCards, ha guardado cientos a lo largo de los años. En una entrevista reciente, mostró cómo algunas las utiliza completas para piezas en 3D y otras las corta en tiras para recrear íconos de la ciudad, como los taxis a cuadros. “Era casi un objeto mágico”, explicó McKean. “Unía a los neoyorquinos; todos teníamos una en la cartera y compartíamos eso”.








