
El distrito de agua agrícola más grande de California busca convertir una grave crisis hídrica en una oportunidad económica. Su propuesta, llamada Valley Clean Infrastructure Plan, plantea transformar decenas de miles de acres de tierras agrícolas afectadas por la falta de agua en una gran red de energía solar y almacenamiento con baterías.
La idea es generar electricidad para el sistema estatal, reducir costos energéticos para los agricultores y ofrecer una nueva fuente de ingresos en medio de restricciones al uso de agua subterránea.
“Este no es solo el proyecto más grande de California o de Estados Unidos”, afirmó Jeff Fortune, presidente de la junta del distrito. “Este será el proyecto más grande del mundo”.
Si se concreta, el plan podría sumar cerca de 21 gigavatios de capacidad energética en unas 136,000 acres, una cifra comparable con toda la energía solar a gran escala que actualmente tiene California.
USA Today señala que el distrito de Westlands abastece de agua, tanto estatal como federal, a granjas en una extensa zona del oeste de los condados de Fresno y Kings, una de las regiones agrícolas más productivas del país; sin embargo, décadas de escasez de agua y nuevas regulaciones están obligando a los agricultores a replantear el uso de sus tierras.

Durante años, los agricultores dependieron del suministro de agua superficial y de la extracción de aguas subterráneas. Hoy, ambas opciones están muy limitadas. La ley estatal exige que los acuíferos alcancen niveles sostenibles antes de la década de 2040, lo que reducirá considerablemente la cantidad de agua disponible.
Según las autoridades del distrito, esto podría obligar a dejar sin cultivar grandes extensiones de terreno. “Nos vemos obligados a hacerlo”, dijo Fortune. “Todos estamos en el mismo barco que se hunde”.
Gran parte de las tierras que se planea usar para energía solar ya presentan dificultades para la agricultura debido a problemas de drenaje y salinidad. En lugar de dejarlas sin uso, el distrito propone aprovecharlas como si fueran un nuevo tipo de cultivo.
“Lo vemos como un nuevo cultivo”, explicó Jeremy Hughes, agricultor y miembro del directorio. “Estamos cosechando el sol y produciendo electricidad”.
El distrito no planea convertirse en una empresa eléctrica, pero una ley aprobada en 2024 le permite generar energía, construir infraestructura de transmisión y vender electricidad a través de la red estatal. Parte de la energía se usaría localmente para operar sistemas de riego y bombeo, mientras que la mayor parte se vendería al mercado eléctrico de California.
“El distrito va a tener menores costos de energía para suministrar agua”, señaló Fortune. “Y los agricultores tendrán la opción de acceder a energía más barata”.

El plan también incluye la construcción de nuevas líneas de transmisión de alta tensión para llevar la electricidad al mercado, lo que ayudaría a aliviar la congestión energética entre el norte y el sur del estado.
“En ese sentido”, dijo Hughes, “esto es un proyecto de transmisión, no solo solar. La energía solar es viable gracias a la transmisión”.
California necesita aumentar su producción de energía limpia, al mismo tiempo que la escasez de agua está reduciendo la superficie agrícola. Los defensores del proyecto consideran que esta iniciativa aborda ambos problemas a la vez: permite a los agricultores adaptarse a las restricciones y aporta grandes cantidades de energía renovable.
“Esto cumple con todo”, dijo Ross Franson, presidente de agricultura de Woolf Farming & Processing, que ya alberga proyectos solares en sus terrenos. “Transición energética, problemas de agua, demanda de electricidad: todo se une aquí”.

Sin embargo, el cambio genera preocupación en las comunidades que dependen del trabajo agrícola. Con menos tierras cultivadas y más proyectos solares, algunos temen la pérdida de empleos.
“En los años 90 había campos de tomate, lechuga, cebolla”, recordó Rosa Ramírez, trabajadora agrícola. “Ahora hay cada vez menos”. Su hijo, Danny García, planteó una duda que aún no tiene respuesta: “¿Ella va a trabajar ahí con el sistema solar? No tiene experiencia”.
El proyecto, que aún no inicia, se desarrollaría durante la próxima década o más. Persisten varias dudas, como quién comprará la electricidad, cuánta energía se usará localmente y cuándo comenzarán a llegar los beneficios económicos a las comunidades.
Para muchos agricultores, no se trata de abandonar la agricultura, sino de adaptarse a nuevas limitaciones.
“Si pudiéramos seguir cultivando todo, lo haríamos”, dijo Rebecca Kaser, cuya familia se dedica a la agricultura desde hace varias décadas. “Esto es una herramienta más para seguir trabajando la tierra, aunque sea con menos recursos”.






