Una mujer caminando por Central Park, en Nueva York, el pasado 25 de enero de 2026 (Foto: AFP)
Una mujer caminando por Central Park, en Nueva York, el pasado 25 de enero de 2026 (Foto: AFP)

Tras una nevada histórica que dejó más de 11 pulgadas en Central Park y más de un pie en varios barrios de los cinco condados, Nueva York todavía luce montones de nieve sucia en las esquinas, incluso en zonas latinas de Queens, Brooklyn y el Bronx, donde las aceras siguen congeladas y el hielo no termina de derretirse. En ese contexto frágil, marcado por temperaturas persistentemente bajo cero que complican el día a día de quienes dependen del subway, los buses o deben manejar por autopistas como la I‑278 o la I‑95 para ir a trabajar, una nueva tormenta invernal con características de ciclón bomba se perfila en el horizonte y amenaza con romper la breve sensación de tregua que muchos neoyorquinos empezaban a disfrutar al salir a caminar por el vecindario o pasar por el deli de la esquina por un café caliente. El sistema, que apunta directamente al área metropolitana y buena parte del noreste de Estados Unidos, podría intensificarse en cuestión de horas y volver a complicar la rutina desde el Alto Manhattan hasta Staten Island, incluso si la cantidad de nieve no alcanza los récords de días anteriores.

Además, para muchas familias que viven en vecindarios como Jackson Heights, Washington Heights, Corona, Sunset Park el sur del Bronx o en cualquier otro rincón de la ciudad, el impacto del mal tiempo no se mide solo en pulgadas de nieve, sino en horas extra de trabajo limpiando entradas y escaleras, en retrasos del transporte público que dificultan llegar puntuales al turno, o en la preocupación por los adultos mayores que viven solos y deben bajar por aceras resbaladizas para hacer sus compras básicas. En invierno, la ciudad que nunca duerme se siente distinta: los bodegueros que abren antes del amanecer, los repartidores que cruzan los puentes en bicicleta y los trabajadores de la construcción que pasan horas a la intemperie saben que una combinación de viento, nieve y frío extremo puede cambiar la rutina de todo un fin de semana; por eso, el término “ciclón bomba” genera tanta atención cada vez que aparece en los pronósticos, especialmente cuando el centro del sistema apunta hacia la costa noreste y el área triestatal, una zona con millones de habitantes.

La cantidad de nieve que cayó en Nueva York el 25 de enero fue suficientes para que los vehículos queden atascados (Foto: AFP)
La cantidad de nieve que cayó en Nueva York el 25 de enero fue suficientes para que los vehículos queden atascados (Foto: AFP)

¿QUÉ ES UN CICLÓN BOMBA Y POR QUÉ GENERA TANTA ALERTA?

Antes de hablar de pulgadas y acumulaciones, es clave entender qué se espera que ocurra sobre la costa este. Un ciclón bomba, o bombogénesis, es una tormenta cuyo centro de baja presión cae de forma muy rápida en poco tiempo, lo que provoca una intensificación explosiva del sistema, generalmente sobre el océano Atlántico. En la práctica, esto suele traducirse en:

  • Nevadas intensas y, en algunos casos, casi continuas durante varias horas.
  • Vientos muy fuertes, con ráfagas capaces de reducir drásticamente la visibilidad.
  • Sensaciones térmicas extremas, con valores por debajo de cero grados Fahrenheit en algunas zonas expuestas.
  • Riesgo elevado para el transporte y la infraestructura, desde retrasos en aeropuertos como JFK, LaGuardia o Newark hasta cortes de energía localizados.

Especialistas de AccuWeather y del National Weather Service han explicado que este tipo de sistemas puede volverse peligroso incluso cuando la cantidad de nieve pronosticada no luce extraordinaria, porque la combinación de todos los factores crea condiciones más hostiles de lo que sugiere el simple número de pulgadas.

¿CUÁNTA NIEVE PODRÍA CAER EN NUEVA YORK?

Los últimos modelos apuntan a que el ciclón bomba impactaría el área metropolitana de Nueva York entre la noche del sábado y el domingo, con potencial de dejar un poco más de 3 pulgadas de nieve en la ciudad, en una región que todavía está lidiando con más de un pie de nieve reciente. Para ponerlo en contexto, la tormenta del 25 de enero dejó 11,4 pulgadas en Central Park, con barrios de Manhattan, Brooklyn, Queens y Staten Island registrando acumulaciones iguales o superiores a las 10 pulgadas, algo que todavía se nota al caminar por calles residenciales de vecindarios como Jackson Heights, Washington Heights o Sunset Park. En ese escenario, una acumulación moderada puede volver a complicar calles, aceras y carreteras, sobre todo en esquinas donde el hielo se compactó y nunca se limpió del todo.

Estimaciones preliminares de nieve (según AccuWeather, FOX Weather y pronósticos locales)

RegiónAcumulación estimada
Ciudad de Nueva YorkAl menos 3 pulgadas (7–8 cm) de nieve nueva.
Long IslandHasta 6 pulgadas (15 cm), con sectores aislados algo más altos.
BostonEntre 3 y 6 pulgadas, dependiendo de la trayectoria final del sistema.
FiladelfiaEntre 1 y 3 pulgadas.
Washington, DCEntre 1 y 3 pulgadas.
Virginia central y Carolina del NorteEntre 6 y 12 pulgadas en las zonas más afectadas.

Los meteorólogos insisten en que un desplazamiento de apenas 50 a 100 millas en la ruta del sistema podría modificar significativamente estos números, algo que en la práctica puede marcar la diferencia entre una nevada relativamente manejable en Nueva York o una jornada con nieve más intensa y problemas mayores en autopistas como la New Jersey Turnpike o la Long Island Expressway.

Personas cruzan la Sexta Avenida en Nueva York bajo la nieve el 25 de enero de 2026, mientras la tormenta invernal azota el noreste de EE.UU. (Foto: AFP)
Personas cruzan la Sexta Avenida en Nueva York bajo la nieve el 25 de enero de 2026, mientras la tormenta invernal azota el noreste de EE.UU. (Foto: AFP)

EL FRÍO SERÁ TAN RELEVANTE COMO LA NIEVE

Más allá de las pulgadas, el frío extremo es uno de los factores que más preocupan a los expertos. En estos días, la ciudad ha tenido temperaturas que se mueven en el rango de los 14 a 24 grados Fahrenheit (alrededor de -10 a -4 °C), y los pronósticos apuntan a que el ambiente seguirá muy frío incluso después de que la tormenta se desplace hacia el norte. De acuerdo con meteorólogos de citados por medios locales, el domingo sería un día especialmente ventoso, sobre todo desde la ciudad hacia el este y el sur, lo que empeora la sensación térmica para quienes residen allí.

El meteorólogo senior Matt Benz advirtió que, independientemente de la ruta exacta que tome la tormenta, el viento será un factor clave que podría hacer que la nieve se adhiera al pavimento y genere tramos muy resbaladizos en avenidas con alto tráfico como la Broadway, la 5th Avenue o la Grand Concourse. Con el viento en juego, las sensaciones térmicas podrían caer por debajo de cero Fahrenheit en algunos momentos, lo que incrementa el riesgo de congelamiento, especialmente para personas sin hogar, trabajadores que pasan muchas horas al aire libre y repartidores que se mueven en bicicleta o scooter entre Manhattan, Brooklyn y Queens.

VIENTO, CARRETERAS Y POSIBLES COMPLICACIONES

Los especialistas coinciden en que no todo se resume a la cantidad de nieve pronosticada para la ciudad. El ciclón bomba también traerá vientos intensos, capaces de generar ventiscas y reducir la visibilidad, en especial en zonas costeras como Long Island y partes del sur de Brooklyn y Queens frente al Atlántico. En Nueva York, se espera que las ráfagas sean más fuertes hacia el este, aunque sin llegar, en principio, a los niveles de la tormenta invernal Fern, que dejó condiciones más peligrosas el fin de semana anterior en el noreste.

Entre los posibles impactos se encuentran:

  • Calles y aceras muy resbaladizas, con capas de hielo sobre la nieve compactada.
  • Demoras en el transporte público, tanto en el subway como en líneas de bus que conectan barrios latinos con Manhattan, como las rutas de la MTA en Queens y el Bronx.
  • Problemas para circular en automóvil, sobre todo en puentes y túneles clave como el George Washington Bridge, el Verrazzano o el Lincoln Tunnel.
  • Riesgos adicionales en autopistas elevadas y abiertas, donde el viento puede formar ráfagas de nieve tipo whiteout y reducir de golpe la visibilidad.

Al este de la ciudad, sobre todo en Long Island, los modelos muestran un escenario más delicado, con posibilidad de ráfagas tan intensas que podrían generar condiciones de whiteout, algo que complica seriamente la conducción para quienes se desplazan entre Nassau y Suffolk County.

UN SISTEMA QUE AFECTA A TODA LA COSTA ESTE

Este ciclón bomba forma parte de un patrón invernal más amplio que viene afectando a la costa este desde hace días. BBC Weather y otros servicios especializados señalan que el sistema podría impactar desde Carolina del Sur hasta Maine, con nieve y vientos fuertes que se irán desplazando hacia el norte a medida que avance el fin de semana. La presencia de una corriente en chorro muy marcada ayuda a mantener el aire ártico sobre la región, lo que explica por qué ciudades como Nueva York, Boston y Filadelfia encadenan jornadas tan frías sin un deshielo significativo.

Desde , los meteorólogos subrayan que el grado de impacto sobre Nueva York dependerá de qué tan cerca de la costa se fortalezca el sistema: si lo hace más lejos mar adentro, los efectos serían más moderados para la ciudad; si se acerca un poco más, podría convertirse en un nor’easter importante, con nieve más abundante y vientos más fuertes para todo el corredor I‑95. Esto significa que comunidades hispanas a lo largo de la costa, desde Nueva Jersey hasta Massachusetts, deben seguir muy de cerca las actualizaciones oficiales, especialmente quienes trabajan de madrugada limpiando nieve, atendiendo restaurantes o en servicios de delivery.

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