
El fallecimiento de una trabajadora de un laboratorio dedicado al estudio de la peste en Siberia, Rusia, ha despertado interrogantes sobre un posible vínculo con la peste neumónica. No obstante, las autoridades rusas aún buscan determinar la causa de su muerte y no han confirmado que haya padecido esta enfermedad. Asimismo, las personas que estuvieron en contacto con la trabajadora obtuvieron resultados negativos en las pruebas para detectar peste neumónica.
La Organización Mundial de la Salud (OMS) solicitó a Rusia más información sobre el caso, mientras continúan las investigaciones para determinar qué ocurrió. El caso también ha generado interés por una enfermedad que sigue presente en distintas partes del mundo, aunque los contagios humanos son poco frecuentes y existen tratamientos eficaces cuando se detecta a tiempo.
¿Qué es la peste neumónica?
La peste neumónica es una infección pulmonar causada por la bacteria Yersinia pestis y es considerada la forma más grave de la peste. Puede provocar una enfermedad respiratoria severa y requiere atención médica rápida.
Existen otros dos tipos principales de peste: la peste bubónica, que afecta principalmente a los ganglios linfáticos, y la peste septicémica, que afecta al torrente sanguíneo.
La peste neumónica también puede aparecer cuando una infección de peste bubónica o septicémica se extiende posteriormente hacia los pulmones.

Entre sus principales síntomas se encuentran la dificultad para respirar, el dolor en el pecho y la tos, que en algunos casos puede estar acompañada de sangre.
Aunque es más grave, la peste neumónica es menos frecuente que la forma bubónica. Las infecciones por los distintos tipos de peste pueden variar cada año y se estima que se producen entre 1.000 y 3.000 casos a nivel mundial.
La bacteria Yersinia pestis no ha desaparecido. Según el profesor Piero Olliaro, de la Universidad de Oxford, permanece en reservorios animales en diferentes regiones del mundo. Alrededor de 200 especies de roedores pueden albergar la bacteria y existen reservorios en América, Eurasia y África.
Por ello, todavía pueden registrarse casos esporádicos en humanos. La vigilancia epidemiológica, las medidas de control de infecciones y los antibióticos son herramientas importantes para controlar la enfermedad.
¿Cómo se contagia la peste neumónica?
La peste generalmente está relacionada con pequeños mamíferos y sus pulgas. Una persona puede infectarse después de recibir la picadura de una pulga infectada o al entrar en contacto con un animal que tenga la bacteria.
En el caso específico de la peste neumónica, también existe la posibilidad de transmisión entre personas.
Esto puede ocurrir cuando una persona infectada tose y expulsa al aire pequeñas gotas que contienen la bacteria. Otra persona puede contagiarse al inhalarlas, aunque generalmente se necesita un contacto cercano con el paciente infectado.
La enfermedad también puede desarrollarse cuando una persona que inicialmente tiene peste bubónica o septicémica presenta una propagación de la infección hacia los pulmones.

La peste neumónica tuvo un papel importante en algunos de los grandes brotes históricos de peste, incluida la pandemia conocida como la Peste Negra, que provocó millones de muertes en Europa durante el siglo XIV.
Sin embargo, la enfermedad continúa existiendo actualmente y, de acuerdo con especialistas citados por la BBC, estudiar la bacteria en laboratorios es importante para mejorar el diagnóstico, desarrollar vacunas y vigilar la posible resistencia a los antibióticos.
¿La peste neumónica tiene tratamiento?
Sí. La peste neumónica puede tratarse con antibióticos, especialmente cuando el tratamiento comienza rápidamente.
La Organización Mundial de la Salud señala que el período de incubación puede ser muy corto, en ocasiones de apenas 24 horas. Por eso, la identificación temprana de los síntomas y la atención médica son fundamentales.
Sin tratamiento oportuno, la enfermedad puede ser mortal. Los especialistas advierten que la rapidez es especialmente importante en los casos de peste neumónica debido a la gravedad de la infección.
En determinadas circunstancias, las personas consideradas con un alto riesgo de exposición también pueden recibir antibióticos como medida preventiva después del contacto con una persona infectada.







