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The Economist: Estudios universitarios, un reto pendiente para empleados en manufactura

Los títulos universitarios para aprendices en sector manufactura erosionan una vieja división de clases.

El repunte de la demanda interna está impulsando la recuperación de la manufactura peruana. (Foto: USI)

El repunte de la demanda interna está impulsando la recuperación de la manufactura peruana. (Foto: USI)

La idea británica de centros de investigación en manufactura está inspirada en los institutos Fraunhofer de Alemania. (Foto: USI)

El Centro de Investigación en Fabricación Avanzada (AMRC) en South Yorkshire, Inglaterra, se asemeja al mismísimo modelo de un sitio industrial moderno: brillante, aireado y limpio. En junio de 1984 fue escenario de un momento traumático en la historia británica: la Batalla de Orgreave, cuando mineros manifestantes se enfrentaron con la policía cuando intentaban detener a los camiones que recogían suministros de una planta de coque. El incidente simbolizó el récord posguerra británico de declive industrial y golpes amargos.

La antigua planta de coque desapareció hace mucho. En su lugar está un intento prometedor de crear empleos para una nueva generación de trabajadores y de abordar una antigua y ridícula división de clases británica. Una parte importante de esta división es que las universidades han sido vistas como un lugar para asignaturas académicas, que requieren ensayos y ecuaciones.

Las personas que se ensuciaban las manos haciendo cosas no iban a la universidad. Pero desde el pasado otoño boreal, un grupo de aprendices han podido seguir cursos de grado universitario en el AMRC. Cuando se gradúen, obtendrán un título de ingeniería de la Universidad de Sheffield en manufactura mecánica, ingeniería de mantenimiento o tecnología de manufactura.

El centro es un elemento de un intento del Gobierno británico de revisar el sistema de aprendizaje profesional imitando el éxito alemán. Más de la mitad de los jóvenes alemanes cursan estudios de aprendizaje profesional. La tasa de desempleo juvenil en Alemania es mucho más baja que en otros países europeos; su destreza manufacturera es ampliamente envidiada.

Los resultados del esfuerzo británico han sido mixtos hasta el momento. La cantidad de británicos que llevan estos cursos ha disminuido en un 28% en el año desde que se introdujo un nuevo y complejo impuesto a las empresas. Pero convertir el aprendizaje en grado universitario ha sido un éxito: alrededor de 100 colleges y universidades ahora ofrecen la opción.

La idea de centros de investigación en manufactura está inspirada en los institutos Fraunhofer de Alemania. Además del AMRC en Sheffield, Gran Bretaña tiene una gama de centros de fabricación de alto valor agregado, financiados en parte por el gobierno, que incluyen sitios en Coventry en Midlands y Strathclyde en Escocia. Los políticos estadounidenses también están intrigados: adoptaron la idea en el 2012.

El centro de Sheffield se estableció en el 2001 con Boeing como socio fundador. Las principales empresas manufactureras como Rolls-Royce y Airbus también están involucradas. El centro no es solo una estructura para jóvenes talentos; también actúa como un instituto de resolución de problemas para las empresas miembro.

Un artículo en exhibición en Sheffield es un disco de ventilador Trent para un motor Rolls-Royce; el centro redujo el tiempo de producción del componente en un 50%. El AMRC tiene más de 100 compañías miembros, y las que están en el nivel superior pagan £ 300,000 (US$ 397,000) al año y ocupan un lugar en el directorio.

Nikki Jones, que dirige el programa de aprendices, dice que el centro trabaja con los empleadores para asegurarse de que los aprendizajes profesionales satisfagan sus necesidades. Para dar un ejemplo, los empleadores dijeron que los aprendices deben aprender tanto hidráulica como neumática. Más de 300 empresas envían aprendices para capacitarse en el sitio, con 195 personas en un curso en un momento dado. Alrededor de 1,000 han pasado por el sitio; los primeros 14 aprendices de grado universitaria tendrán su título en el 2021.

El atractivo para los jóvenes también está claro. Vuelven a sus empleadores regularmente para perfeccionar sus habilidades. Cuando terminan el curso, el 98% de los participantes permanecen en sus trabajos. Jones trabaja duro para encontrar un grupo diverso de reclutas. Los equipos visitan las escuelas locales para contarles a los niños acerca de los aprendizajes profesionales, y más del 30% de los aprendices provienen de áreas desfavorecidas.

Centrarse en programas de aprendizaje sofisticados es un cambio largamente esperado en Gran Bretaña. La pregunta es si es suficiente. Jones dice que duplicaría alegremente el número de aprendices en el sitio, pero que aún sería una gota en un balde cuando medio millón de niños dejan la escuela cada año.

Quizás más importante que los números es el cambio de actitud que representan los aprendizajes de grado universitario. El entusiasmo británico por los temas "académicos" siempre ha tenido visos a la era victoriana, cuando se esperaba que los jóvenes caballeros recibieran una educación integral para poder mantener una conversación en una sociedad educada. En la medida en que se promovió la educación vocacional, fue en profesiones como el derecho y la medicina. El trabajo en manufactura era algo para las clases más bajas.

A la larga, esa actitud ha producido demasiados graduados en materias tales como política, filosofía y economía y no suficientes ingenieros. Eso puede ayudar a explicar mucho, desde el pobre historial de productividad de Gran Bretaña hasta el desastre del Brexit. Demasiada teoría, no suficiente práctica.

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