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The Economist: Música para sus oídos

Spotify y Apple solían ser enemigos de las marcas de discos, pero ahora les generan ganancias.

El CEO de Spotify, Daniel Ek, envió un tuit informando que su empresa había superado los 40 millones de suscriptores.

Ha sido una temporada llena de noticias para el negocio de transmisión de música vía Internet ("streaming"). Taylor Swift y otros artistas atacaron a YouTube por su streaming gratuito, Frank Ocean y Katy Perry rompieron sus acuerdos exclusivos con Apple Music, el servicio online Pandora Radio y Amazon redoblaron sus esfuerzos para competir con Spotify y Apple y, el mes pasado, Spotify inició negociaciones para adquirir SoundCloud, otra empresa de streaming.

Todo este drama coloca en segundo plano dos realidades emergentes. La primera es que la suscripción al streaming es el futuro del negocio de la música. El sector sufrió un catastrófico colapso de ventas desde 1999 y recién comenzó a recuperarse el año pasado.

Si bien la venta de música, vía CD o downloads de iTunes (que pertenece a Apple) continúa declinando a nivel global, las disqueras y editoras musicales estadounidenses están encaminadas hacia un segundo año consecutivo de aumento de sus ingresos. Los últimos informes sobre venta de música en Europa, donde en algunos países se están experimentando alzas de dos dígitos, indican que la recuperación también proseguirá en otras partes del mundo.

La mayor parte de ese rebote se debe al aumento de las suscripciones al streaming, que en la primera mitad del 2016 alcanzó un valor de US$ 1,000 millones en Estados Unidos, más de US$ 500 millones con respecto al mismo periodo del 2015, con lo que se ubicó a la par de los downloads de música.

Los servicios cuyos ingresos están creciendo menos son los de radio online como Pandora y de streaming gratuito financiado por publicidad como YouTube y Spotify — en Estados Unidos solo aumentaron en menos del 10%, hasta US$ 600 millones —.

La segunda realidad es que debido a que Spotify y Apple tienen cerca de dos tercios de los aproximadamente 90 millones de suscriptores al streaming en todo el mundo, estas empresas son las que están dándole forma al futuro. Si Spotify adquiere SoundCloud, un servicio principalmente gratuito que afirma tener 175 millones de oyentes mensuales, su posición será todavía más fuerte.

El mes pasado, el cofundador y CEO de Spotify, Daniel Ek, envió un tuit informando que su empresa había superado los 40 millones de suscriptores —de los que 20 millones se habían inscrito desde junio del 2015, tantos como los que tuvo en sus primeros siete años de operaciones—.

Spotify alcanzó este hito a pesar de la intensa competencia de Apple Music, que ha conseguido 17 millones de suscriptores desde que salió al mercado, en el 2015. Esta empresa entrega a las disqueras y editoras musicales cerca del 70% de sus ingresos por concepto de regalías, señala un ejecutivo del sector.

AcaparadorasSi se analizan las cifras al detalle, se hace más evidente la dependencia del sector en los servicios de streaming pagado de Spotify y Apple. En el año que pasó desde que Apple lanzó su servicio, el número de suscriptores de todos los otros servicios se contrajo ligeramente, de 31 millones a 30.5 millones, según la consultora británica MIDiA Research.

En tanto, servicios que fueron lanzados por los propios músicos, como Tidal, que es propiedad del productor y rapero Jay Z y de otros artistas, que asegura tener 4.2 millones de suscriptores, no están mostrando ningún avance.

En consecuencia, las compañías musicales están a la expectativa de cuáles serán los próximos pasos que darán Apple Music y Spotify. No obstante, el sector se mantiene nervioso en torno a Apple, debido a que su tamaño y múltiples líneas de negocios podrían en algún momento hacerla capaz de forzar una reducción de los pagos por regalías.

En otras palabras, la industria de la música sabe que necesita a Apple más de lo que esta la necesita a ella. En cambio, Spotify solo posee una línea de negocio y continúa registrando pérdidas. Las disqueras tienen sus quejas contra la empresa sueca, pero esperan sinceramente que tenga éxito.

Este cambio de actitud es asombroso. Hubo una época en que Spotify era la bestia negra de la industria porque no pagaba a las disqueras las suficientes regalías, pero ahora se está convirtiendo en su más confiable fuente de ganancias. La empresa reveló recientemente que desde su entrada en operaciones, ha pagado a la industria de la música US$ 5,000 millones en regalías.

Apple, que antes era vilipendiada porque iTunes diezmaba las ventas de álbumes, ahora es la segunda mayor generadora de dinero. En suma, si la industria de la música está entonando una melodía nueva y más atractiva, se lo tiene que agradecer a sus otrora enemigas.

Traducido para Gestión por Antonio Yonz Martínez © The Economist Newspaper Ltd, *London, 2016

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