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¿Fenómeno del Niño o lluvias?

Vanesa Alcántara, Alumna de Ingeniería Empresarial de la Universidad del Pacífico

De acuerdo con el Ministerio de Educación, el debilitamiento de los vientos alisios en el Pacífico ecuatorial occidental (Indonesia y Australia) traen como consecuencia un cambio en la presión atmosférica que, a su vez, provoca el desplazamiento de masas de agua con la máxima temperatura marina hacia las corriente de Perú. Este aumento en la temperatura de la superficie marina es el causante de la frecuencia e intensidad de las lluvias que caracterizan al Fenómeno del Niño. Este evento tiene una duración de varios meses y se acentúa cada cierto número de años.

Durante el 2017, El Niño trajo como consecuencia un aproximado de 286 mil personas damnificadas, 1 millón de personas afectadas, 162 fallecidos, 500 heridos y 19 desaparecidos. Además, entre los daños materiales, se contabilizaron 66 mil viviendas destruidas e inhabitables, 4.3 mil km de carreteras destruidas y 489 puentes destruidos. Hubo daños a la agricultura por 50 mil áreas de cultivo perdidos y 107 mil áreas afectadas, además de 22.7 mil canales de riego destruidos y otros 49.5 mil afectados.

Para este año, el Estudio Nacional del Fenómeno del Niño (ENFEN), entidad encargada de informar sobre el avance y la evolución del Fenómeno del Niño, ha activado el estado de alerta con una magnitud débil, considerando que se mantendrán las condiciones cálidas débiles hasta inicio de otoño, pero que no serán graves como en los años 1983, 1998 y 2017.

En su comunicado oficial de fines de febrero, el ENFEN explica los cuatro eventos que, sumados a las lluvias propias del verano, están causando estos episodios cortos de días lluviosos y muy lluviosos en el norte y centro del Perú.

En resumen, el debilitamiento de los vientos Alisios ha causado un aumento en la temperatura del agua, además de la llegada de una onda Kelvin cálida. Los vientos del Golfo de Panamá han generado la movilización de aguas cálidas hacia el norte del Perú y la intensificación de la segunda banda de nubosidad (nubes de lluvia) en la Zona de Convergencia Intertropical (ZCIT) ha contribuido al escenario de lluvias.

Lo sorprendente es que si bien el Fenómeno del Niño tiene una magnitud débil para este año, ya se ven las noticias de víctimas de este evento. Esto está relacionado a conceptos como vulnerabilidad y riesgo. El ENFEN es consciente de esto y agrega a su reporte considerar la vulnerabilidad y adoptar medidas para mitigar escenarios de riesgo. Para entender esta línea es necesario comprender tres conceptos: probabilidad de ocurrencia de un desastre, vulnerabilidad y riesgo.

La probabilidad de desastre son las condiciones ambientales que hacen favorable el desarrollo de un evento. En este caso,  la probabilidad de desastre se da en base a la intensidad de los vientos alisios, la temperatura de las ondas Kelvin, los vientos del Golfo de Panamá y la presencia de la banda de nubosidad en la ZCIT. Sin embargo, el cómo afecta este fenómeno a una población; es decir, la “vulnerabilidad de la población” no depende de factores ambientales sino de factores socioeconómicos, culturales, educativos, políticos y comunicacionales. La lógica detrás es que dos poblaciones pueden enfrentarse a un fenómeno de la misma intensidad, pero las consecuencias de este desastre dependerán de factores como la capacidad de respuesta del Estado, la calidad del sistema de salud, entre otros.

Por último, el riesgo es la combinación de la probabilidad de ocurrencia de un desastre y la vulnerabilidad de la población en particular. Es decir, el riesgo depende de los factores ambientales y las características de la población.

 

 

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