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Agro en el Perú: ¿Cosechamos lo que sembramos?

Por Enrique Tazza, alumno de Economía de la Universidad del Pacífico

Es indiscutible el avance que ha tenido el sector Agropecuario en el Perú durante la última década. De una modesta y muy concentrada producción a nivel regional hacia finales del siglo pasado, se logrado consolidar a este sector como uno de los más prometedores, con un crecimiento de 4.3% en el primer bimestre del 2018.

Sin embargo, con el fin de no ir a ciegas y tomar mejores decisiones, es necesario hacerse la preguntarse ¿cuáles son las variables claves que explican el crecimiento de uno de los sectores más importantes del Perú? La respuesta a tal pregunta se puede abordar desde varias aristas.

En primer lugar, es recalcable el grado de diversificación que se ha adoptado en los últimos años con respecto a cultivos en distintos puntos del país. Si tomamos en cuenta la información regional del Banco Central de Reserva, podemos descubrir que muchos de los cultivos producidos a gran escala en varios departamentos son muy diferentes a los que se producían casi enteramente durante el siglo pasado. Esto resulta ser un factor clave en la competencia del sector, pues podemos observar que el Agro en el Perú se ha adaptado conforme aumenta la demanda por productos agropecuarios más gustosos y originales. Un ejemplo de esto se ve en la alta demanda por Quinua que se encuentra en la costa este de Estados Unidos, el cual es el principal receptor de las exportaciones de quinua que salen del Perú; así como productos alternativos cada vez más demandados como el aguaymanto, la maracuyá o la chirimoya.

En segundo lugar, las iniciativas privadas y públicas han sido factores claves para hilvanar los objetivos más importantes del sector. Es así como muchos proyectos con potencial para renovar la productividad han salido adelante durante la última década. ¿Cómo entender esta mejora? Como un análisis de la información mucho más objetivo, aunado con un enfoque sostenible hacia la exportación y la mejora del bienestar del productor primario.Ejemplos de estas iniciativas, en el ámbito privado, se ven en las interacciones vistas durante la Expoalimentaria 2018 entre decenas de exportadores, productores, auspiciadores y agentes de financiamiento; quienes están enfocados en el crecimiento del Sector Agropecuario. En cuanto al ámbito público, se puede tomar en cuenta a las distintas agencias de fomento que han surgido en los últimos años; como podrían ser Sierra y Selva Exportadora, Agrobanco o PromPerú.

El tercer factor clave es el relanzamiento de la “Marca Perú”. ¿Por qué podría ser tan importante como una mejora productiva? El hecho es que se pueden crear los mejores y más demandados productos de la manera más eficiente, pero sin el sustento de una marca, de un “nombre propio”, lo más probable es que estos sí sean exitosos, pero no recordables. Es decir, una marca que sustente la calidad de cada producto sirve como una suerte de garantía de lo que se produce. Y este es un factor cuya relevancia ya se ha visto en múltiples casos. Por ejemplo, Volkswagen, como garantía de la eficacia automovilística alemana; Chanel, para el caso de la moda francesa, o una simple manzana chilena.

Finalmente, se puede afirmar con cierta certeza que el futuro que le depara al sector Agropecuario en el Perú es uno muy prometedor. Sin embargo, lo que determinará la consolidación de este a nivel internacional, serán las metas que nos propongamos hoy en día. Metafóricamente, estaremos cosechando lo que hoy estamos sembrando.

 

 

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