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Síntesis legislativa José Ignacio Beteta Bazán José Ignacio Beteta Bazán

Hablemos de ideas... (primera parte)

Un buen amigo me decía que la forma en que describimos la realidad “política” de un país suele ser simplista. Es como cuando llegamos a un partido de fútbol y preguntamos “¿cómo va el partido?” y nos responden con el marcador, 2-2. El marcador, me decía, es una mera foto sin movimiento.

Aplicado a la realidad política sería como describirla hablando de nombres, juicios, escándalos, congresistas, leyes, cifras, etc. pero sin tocar fondo. Tanto la realidad en general como la realidad política no son ni estáticas ni epidérmicas. Y así como en un partido vale la pena analizar cómo van las líneas, cada jugador, si la estrategia funciona, de qué lado está el árbitro y hasta el clima; con mayor razón se exige profundidad y complejidad en el análisis de la realidad y el destino de un país. Y la política de un país vive de las ideas, se gana con ideas.

La forma en que las ideas se difunden y se instalan en una cultura no suele ser como uno la imagina. Mientras algunos piensan que los políticos son “líderes”, en realidad estos son mas bien “seguidores”. Ellos necesitan ideas que seguir. Y las ideas vienen del mundo académico, de los centros de pensamiento, de los think tanks, de los intelectuales (no de los lobistas, los periodistas o los comunicadores, los opinólogos o analistas, ojo).

¿Quién “coloca” entonces esas ideas? Las colocan aquellos que se dedican tiempo completo a pensar, producir y divulgar. Generalmente trabajan en la universidades como investigadores y viven de las mensualidades que nosotros como padres de familia pagamos. Son los trabajadores más cómodos del mercado: viven de pensar y nosotros les pagamos el sueldo.

¿Cómo se difunden? Se difunden a través de libros, revistas, eventos, plataformas de comunicación y gracias a la prensa, también. ¿No es acaso crucial invitar al mejor especialista o académico a que comente tu libro, tu ensayo o a que divulgue sus últimos hallazgos en tu conferencia o congreso? Claro que sí. Los académicos venden más de lo que uno cree.

¿Qué ideas se instalan de manera hegemónica y con poder en nuestras mentes? Se instalan en nuestras mentes las ideas más convincentes, pero no necesariamente las mejores o las correctas. La educación, la formación ética, la conciencia que forjamos en la infancia tienen mucho que ver al momento de adherirnos o no a estas ideas o paradigmas que ganan terreno.

Primera conclusión, entonces: el mundo e incluso un solo país, es un conglomerado de ideas, paradigmas, creencias y tradiciones, que no son necesariamente iguales. No seamos simplones. Además, dado que esta época (mucho mas que antes) nos exige convivir bajo las virtudes del respeto y la solidaridad, la aceptación activa de dicho conglomerado se vuelve tan obligatoria como la necesidad de sostener los propios valores y principios sin dejarse someter y sin acudir a la violencia.

Segunda conclusión: hay una pregunta fundamental que no nos estamos haciendo: ¿quién le está poniendo las ideas a nuestros políticos? ¿quién le marca la agenda ideológica a Vizcarra? ¿a Salvador del Solar? Les aseguro que no son aquellos que creen en la libertad económica y en las libertades fundamentales del ser humano. Hoy en día la batalla cultural la vienen ganando aquellos que defienden el “progresismo” o “liberalismo social”, pero para el progresista las libertades económicas no son necesarias. Él prefiere la intervención estatal, y si el dinero de los contribuyentes servirá para financiar su agenda de derechos, bienvenido sea y que lo maneje el estado.

¿Qué está haciendo entonces el empresariado para promover ideas, paradigmas, “verdades” y no solo recetas políticas superficiales o quejas? ¿Qué está haciendo el estado si supuestamente cree en el modelo de libre mercado (por algo está en la Constitución)? ¿Por qué no lo defiende promoviendo sus valores, sus logros y su aporte en nuestra historia?

Pocas empresas quieren financiar “ideólogos” o “académicos”. Paradójico. Lo que no entienden es que ya lo están haciendo cuando pagan la carrera de sus hijos. Sus profesores de ética, historia del perú, realidad social, economía, derecho, sociología y demás, en algún momento se cruzarán con ellos y les dejarán una postura ideológica sobre la realidad. Les dejarán paradigmas. Los convencerán. Amigos empresarios y padres de familia, ustedes ya están pagando la batalla de las ideas, y, aunque no lo crean, ya están financiando a uno de los bandos. La pregunta es cuál…

 

 

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