Conversaciones online y fiestas de cocktail.
El gran conversador es la estrella de cualquier cocktail.
Suele llevar el ritmo de las conversaciones, hacerlas interesantes y levantarlas por encima del aburrimiento. Hace sentir cómodos a los que lo escuchan y termina encantándolos
El gran conversador es capaz de llevar el tema por donde él desea que vaya. Hacer que los que lo escuchan terminen compartiendo sus ideas y eventualmente actuando como él quiere.
El gran conversador es ante todo un maestro de la escucha. No llega, se une a un grupo e interrumpe la conversación para imponer un nuevo tema. Sabe que lo importante es escuchar a las personas, saber qué les interesa y a partir de allí introducir su propia agenda.
Un gran conversador no actúa como el voceador que, a punta de gritos, reparte volantes en la calle. Es más que probable que al encontrarse con uno de estos personajes usted tome el volante que le pone en las narices, le de una ojeada y lo arroje al primer basurero.
Cuando usted, como gerente de marketing o agencia de publicidad, intenta imponer una campaña digital sin tener plena constancia de lo que habla o interesa a su público, está actuando como el voceador. Está tratando de imponer a gritos un tema de conversación.
Hasta hace poco ser un voceador bastaba. Habían pocos medios y la gente se limitaba a escuchar lo que ellos decían. No había otra opción. Sólo había que gritar más alto. Hoy en día eso ya no existe.
Algunos no parecen entenderlo. Basta escuchar las propuestas que se barajan en muchos oficinas de marketing o en las agencias de publicidad. “La campaña tendrá este hashtag para posicionarlo”, “vamos a postear durante el partido de fútbol”, “vamos a lanzar una aplicación para promover nuestra marca”.
Lo que casi nadie entiende es que durante el partido a la gente no le interesa nuestra propuesta, la mayoría está usando sus celulares para cosas que no tienen nada que ver con nuestra marca o que los hashtags los impone y adopta la masa y no un gerente de marketing o creativo.
Pocos entienden que primero hay que escuchar, conocer aquello de lo que la gente habla e identificar si hay una posibilidad de introducir nuestros temas de una manera inteligente y relevante.
Casi nadie hace hoy en día este ejercicio previo y en la mayoría de los casos hay un infructuoso y patético esfuerzo por hacer pasar un mensaje (“esto de las redes sociales no funciona”). O se producen las tan famosas crisis online, donde un mensaje es re interpretado y devuelto contra la marca que lo lanzó. Algunos ejemplos: aquí el más reciente sobre Brasil 2014 y más aquí, aquí y aquí).
La marca, empresa o persona que triunfa en el complejísimo cocktail que es el mundo de los medios hoy en día es un gran conversador que sabe escuchar primero.
¿Está usted escuchando?