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ReinventaRSE Elsa del Castillo

Las inteligencias múltiples de líderes y emprendedores

El concepto de inteligencias múltiples fue acuñado por
Howard Gardner, quien participó en el Project on Human Potential, creado en
1979 en Harvard Graduate School of Education. Gardner centró sus
investigaciones en el estudio de la cognición humana desde los hallazgos de las
ciencias biológicas y del comportamiento, a partir de las cuales plantea su
teoría de las inteligencias múltiples (Intelligence
after twenty years, Gardner 2003
).

El concepto de inteligencias múltiples fue acuñado por
Howard Gardner, quien participó en el Project on Human Potential, creado en
1979 en Harvard Graduate School of Education. Gardner centró sus
investigaciones en el estudio de la cognición humana desde los hallazgos de las
ciencias biológicas y del comportamiento, a partir de las cuales plantea su
teoría de las inteligencias múltiples (Intelligence
after twenty years, Gardner 2003
).

Los tratados a la fecha habían desarrollado dos aspectos
relativamente autónomos de un solo tipo de inteligencia: la capacidad lingüística
y la capacidad lógica. Sin embargo, de acuerdo con Gardner, una mirada más
integral de los seres humanos debía considerar que cada persona era capaz
de combinar de manera única diversas capacidades y habilidades
que se
constituirían en sus fortalezas personales.

Así, las 9 inteligencias propuestas por Gardner fueron:

  • Verbal-lingüística

  • Lógica-matemática

  • Espacial-visual

  • Cuerpo-cinestésica

  • Musical

  • Interpersonal

  • Intrapersonal

  • Naturalista

  • Existencial

A través de los años, varios otros autores han agregado
algunas dimensiones relevantes que podrían considerarse, como son: la
inteligencia espiritual, la inteligencia sexual e, incluso, la inteligencia
digital. Todas estas dimensiones podrían mostrar niveles diferentes de
desarrollo en cada persona a partir de la combinación de su carga genética y de
su experiencia de vida. Con lo cual, la educación recibida a edad temprana podría
influenciar en el desarrollo de la inteligencia integral de las personas
potenciando sus múltiples dimensiones. De allí la relevancia de sus escritos
para el sector educativo.

Un aspecto relevante de los pensamientos de Gardner es la
distinción que hace entre  el
“fin” y el “medio”. En este sentido, sugiere que no se debe
educar a los jóvenes únicamente con el objetivo de desarrollar las
inteligencias sino, más bien, los educadores debieran enfocarse en definir
primero cómo su modelo educativo buscará generar valor para la persona y para
la sociedad (esto ha sido recogido, por ejemplo, en frases como “formar
mejores personas para contribuir con la sociedad” o “promover el
desarrollo de emprendedores”) y, luego, movilizar las inteligencias
múltiples para lograr los objetivos que ese sistema educativo se haya propuesto
lograr.

Lo interesante de las ideas de Gardner es que han generado
una corriente de abundante investigación sobre nuevas dimensiones de la
inteligencia humana aplicadas a distintos escenarios, dando paso a miradas más
amplias que el tradicional IQ test para medir la inteligencia. Este es el caso
del mundo de los negocios, donde estos enfoques se han llevado en particular al
estudio de temas centrales como la formación de líderes y de emprendedores.

Wilson
y Mujtaba
estudiaron particularmente las dimensiones interpersonales,
intrapersonales y lingüísticas como las centrales para el ejercicio del
liderazgo. Hoffman
y Frost
(2006) asociaron tres inteligencias (emocional, social y cognitiva)
a los líderes transformacionales, es decir, a aquéllos que inspiran orgullo, fe
y respeto en sus colaboradores y que comparten una visión y un sentido de
misión a través de sus habilidades de comunicación (cualidades definidas como
“el carisma del líder”). Estos líderes transformacionales hacen
también uso de su racionalidad y de su capacidad para resolver problemas cuando
buscan soluciones innovadoras a los problemas que se presentan en la
organización y dedican especial preocupación al desarrollo personal de los
individuos que conforman su equipo humano. Estos autores destacaron que un
líder estimulará las capacidades intelectuales de su equipo humano en la medida
en que su propia inteligencia cognitiva sea superior, demostrando con sus
reflexiones y acciones la forma de solucionar problemas complejos.

La inteligencia social del líder le permitirá identificar
qué habilidades se requiere potenciar en el equipo para enfrentar los retos que
cada contexto imponga y le facilitará el adaptarse a las situaciones diferentes
que le tocará enfrentar en el ejercicio de su posición de liderazgo (Bass,
2001). En estas situaciones, el líder pondrá a prueba sus habilidades de
comunicación, su autoconfianza, sociabilidad, tolerancia al estrés, su
capacidad para manejar el status que se le ha otorgado y para leer
adecuadamente el entorno en el que le toque actuar. En lo que se refiere a la
inteligencia emocional, este líder tendrá que poder percibir, usar, entender y
manejar sus propias emociones. Así también, desarrollar la empatía que le
permitirá comprender las emociones de las otras personas con las que tenga que
interactuar (Caruso, Mayer y Salovey, 2001).

Por otra parte, un estudio realizado por Baum y Bird
en 2009, sugiere que ciertas inteligencias pueden ser predictoras de los
resultados de los proyectos desarrollados por los emprendedores en su etapa de
start-ups. En particular, destacan que la inteligencia práctica, la
inteligencia analítica y la inteligencia creativa, combinadas con la búsqueda
de la eficacia personal propia de los emprendedores, promueven un
comportamiento emprendedor exitoso. Según Baum, la llamada “inteligencia
práctica” viene dada por el conocimiento tácito que acumula el emprendedor
a través de su experiencia previa en un sector. En esta misma línea, Stenberg
(1998)  encuentra que tres capacidades
claves serán: la capacidad de pensamiento crítico, la creatividad y la
capacidad para implementar ideas. Estas inteligencias parecen especialmente
necesarias en quienes emprenden proyectos, dado que deben enfrentar los retos de
entornos inciertos, urgencias, falta de recursos y cambios veloces.

Los educadores tenemos en este tema un espacio enorme para
fortalecer las inteligencias en los jóvenes talentos que protagonizarán el
cambio de nuestra sociedad hacia un mundo que valore con mente más abierta las
múltiples capacidades del individuo. Los profesionales de la gestión humana,
por su parte, deben ser capaces de generar los espacios necesarios para que en
nuestras organizaciones se potencien los equipos que reflejen esta diversidad
de talentos.

 

 

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