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La OCDE y la industria en el discurso de PPK

El gobierno de PPK tiene la gran oportunidad de capitalizar la explotación de los recursos que tenemos para desarrollar otras ventajas productivas que permitan la generación de bienestar para más peruanos.

Ya pasó más de una semana del último Mensaje a la Nación por Fiestas Patrias del presidente Pedro Pablo Kuczynski (PPK) y una de las cosas que no debería pasar desapercibida es que este no se pareció nada al discurso del presidente de un país que camina rumbo a ser miembro del club de los países del primer mundo que es la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE).

Las referencias a lo que pudo ser y no fue o los fenómenos externos que se tuvieron que afrontar están mezcladas con las metas de reducción de pobreza y acceso al agua y desagüe, pasando por centrar lo que se ha hecho en salud en las vacunas contra la influenza y la desparasitación, sin que quede claro en qué consiste su llamada “revolución social”. A esto se suma, una reconstrucción que no termina de arrancar y algunos anuncios en materia económica para evitar que la economía se siga desacelerando. El resultado de la combinación fue un discurso donde se nos ofrece que este segundo año se lidiará mejor con los problemas urgentes, pero que se han dejado de lado los temas importantes y necesarios para transitar hacia el camino del desarrollo.

Eso explica que se planteen muy pocas reformas institucionales o de segunda generación.

Algo que el presidente sí mencionó con el ánimo de mejorar las expectativas de la ciudadanía es que el repunte de los precios de nuestros principales metales de exportación, favorecerá la ejecución de importantes proyectos mineros como Quellaveco, Michiquillay, Mina Justa y Corani, los cuales en conjunto suman una inversión de 30 mil millones de soles.

Todos sabemos que estos proyectos sí ayudarán a impulsar el crecimiento económico, pero parece que esta referencia hubiera pasado desapercibida porque no ha logrado contagiar del mismo entusiasmo que generó el mismo presidente cuando tomó sus maletas y se embarcó en un viaje a China, con la seguridad que le era posible persuadir a los chinos de comprar productos refinados de nuestros metales, en lugar de solo concentrados.

La explicación de que una idea cautive más que otra a la población tiene que ver con el hecho cierto que cuanto más refinación tienen nuestros envíos al exterior, mayor entrada de divisas generamos, y eso se traduce también en mayor generación de empleo sostenible y de calidad.

Los detractores de la tesis de la industrialización o diversificación -como prefieran llamar a esta voluntad de añadir valor a lo que vendemos al mundo-, sean estos productos o servicios, se han encargado de sugerir a PPK, dejar de lado todo aquello que sea complicarse la vida (las recomendaciones de los informes de la OCDE) y apuntar hacia aquello que permite aumentar los puntos del Producto Bruto Interno (PBI) en el corto plazo.

Probablemente, eso explica la casi ausencia total de cualquier referencia a mejorar la productividad, impulsar la industria y -menos aún- invertir en avanzar en fortalecer los factores de competitividad.

Y es que, detrás de la sugerencia de olvidar al sector industrial, hay una visión de corto plazo que se sustenta en que nuestro país hoy en día no ofrece las mejores ventajas para exportar productos más elaborados y por lo tanto, hay que seguir exportando solo minerales en bruto. Lo malo de esta tesis es que descarta los esfuerzos que se pueden realizar para añadir valor a las industrias que podemos crear alrededor del desarrollo del sector minero que tiene gran potencial de crecimiento, olvidando que es posible compatibilizar la moderna minería que hay en nuestro país, con el desarrollo de industrias complementarias.

Al respecto, un reciente estudio que el Banco Mundial encargó al Duke Center on Globalization Governance & Competitiveness, titulado Peru in the Mining Equipment Global Value Chain, analiza las oportunidades y desafíos que tenemos para impulsar una cadena de valor de equipamiento alrededor de la minería.

Algunas de las principales referencias de diagnóstico en el documento señalan lo siguiente:

  • Existen empresas de metal mecánica de hoy en día proporcionan insumos directos al sector minero, generalmente con el respaldo de firmas extranjeras, lo cual ha permitido la transferencia de cierta tecnología hacia las empresas locales.
  • La transferencia tecnológica –aun cuando por ahora es limitada- hacia las empresas locales ha permitido que estas empiecen a fabricar piezas que se desgastan frecuentemente (bolas de acero, revestimientos para trituradoras y molinos), para lo cual tuvieron que invertir en mejorar sus procesos operativos, incluyendo la adopción de determinadas certificaciones.
  • Algunas de las empresas locales que empezaron a atender a las grandes empresas mineras han empezado a salir al exterior, pasando de USD 3 millones de exportaciones en 2003 a USD 38 millones en 2013 en el caso de equipos para la minería de socavón, y de USD 8 millones a USD 64 millones, en el caso de piezas y componentes en el mismo periodo.
  • Los envíos se han orientado principalmente a los mercados de la región, con Chile a la cabeza.
  • El sector metalmecánico está muy fragmentado en pequeñas empresas y algunas medianas, de las cuales cinco de estas tienen el mayor porcentaje de envíos al exterior.

Los desafíos

En términos de desafíos que se plantea para lograr desarrollar una industria de equipos para la minería, el estudio sugiere que hay algunas cosas por hacer:

  • Mejorar la coordinación entre los actores del sector para facilitar una mayor colaboración, sinergias y la posibilidad de construir una estrategia de desarrollo de mediano y largo plazo para la cadena de valor.
  • Promover la articulación de los actores locales con las principales empresas productoras del exterior, con las cuales se puede establecer vínculos que permitan la transferencia tecnológica o la participación como proveedores para pequeños componentes.
  • Identificar un liderazgo en el gobierno que apueste por el desarrollo de un plan de trabajo que permita mejorar la competitividad de las empresas locales para competir en el mercado internacional.
  • Capitalizar las ventajas y afrontar las limitaciones que enfrenta el Perú para participar más de la cadena de valor global de equipamiento para la industria minera. Entre las primeras están el potencial de desarrollo del sector, la proximidad geográfica a otros centros mineros de la región y el bajo costo energético que permitiría reducir los costos de producción. Por su parte, a nivel de las limitaciones están las débiles capacidades de los recursos humanos que afectan los niveles de productividad e incrementan los costos laborales de producción, la ausencia de ciertos insumos que incrementan la dependencia de importaciones a lo que se suma la complejidad de los procedimientos logísticos, la desconfianza en el “Made In Peru” y los problemas del entorno empresarial para hacer negocios, donde principalmente predominan las limitaciones de infraestructura en las zonas de producción.

Lo más importante de las reflexiones contenidas en este estudio es que se parte de la premisa que no es una utopía soñar que la extracción de minerales se haga de una forma sostenible y que además genere externalidades positivas para el desarrollo de otras actividades.

La condición para que esto se haga realidad es que el estado se ponga a trabajar de la mano con el sector productivo, en crear condiciones para que las empresas se focalicen en segmentos de mercado, se articulen con empresas que poseen el conocimiento, trabajen con estándares, mejoren sus procesos tecnológicos, se capaciten los recursos humanos en áreas que se requieren, entre otros.

Esto exige una visión más estratégica que tenga en cuenta los territorios o los polos de desarrollo alrededor de los proyectos mineros. Casi lo mismo que hace falta en otras actividades y que podría significar retomar el camino hacia el desarrollo.

El gobierno de PPK puede crear su propio plan de industrialización, diversificación o ponerle el nombre que quiera, pero no debe perder la oportunidad de mirar más allá de cada proyecto minero en sí mismo, y alinear los esfuerzos que los sectores realizan en otras áreas con el objetivo de capitalizar la explotación de los recursos en los que tenemos ventajas comparativas para desarrollar otras ventajas productivas que permitan la generación de bienestar para más peruanos.

 

 

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