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Plantaciones forestales y manejo forestal en bosques primarios

Actualmente en el Perú, hay una disposición tanto del gobierno como actores de la sociedad en invertir y desarrollar plantaciones forestales. Esta es una actividad complementaria del sector forestal que está relacionada con el cultivo de madera. De esta manera, se tiene un manejo más preciso de la cantidad de la cosecha y de las especies cosechadas, es decir, un mayor control sobre la inversión.

La madera que es extraída de estas plantaciones no compite con la madera de los bosques tropicales. Los arboles del bosque tropical amazónico son heterogéneos (el bosque natural tiene un aproximado  3000 especies botánicamente reconocidas). Por lo tanto, las maderas de alto valor que están en los bosques primarios, no son maderas de aprovechamiento masivo. Entonces, los bosques tropicales primarios, en términos de la industria, son proveedores poco eficientes.

En una plantación forestal se pueden desarrollar programas forestales, ya que es una madera orientada a nichos especiales y, además, requieren de tecnología para aumentar su valor. Al mismo tiempo puede ser complementada con la madera de los bosques primarios. Por ejemplo: al hacer un piso estructural, la capa expuesta estaría compuesta de madera tropical (madera sólida, fina y fuerte) y el revés de este piso estaría compuesto por maderas que salen de las plantaciones más blandas. De esta manera, pueden ser integrarlos y tener un piso selecto de ingeniería con madera de plantaciones forestales y tropicales.

Erróneamente se cree que una plantación forestal baja la presión sobre los bosques tropicales sobre la demanda de madera; sin embargo, este no es el caso, pues al ser maderas completamente distintas, tienen fines distintos y una no reemplaza a la otra. Además, es importante tener claro que el bosque no está presionado ni se destruye por el consumo de madera. Como se ha expuesto en artículos anteriores, la deforestación es consecuencia principalmente de la agricultura migrante, ganadería, actividades ilícitas, entre otros problemas.

Partiendo del conocimiento técnico de la realidad respecto al uso de la madera y cómo un sector es complementario del otro, el país debe establecer una estrategia, para el desarrollo de ambos. En el caso de las plantaciones forestales, existen ejemplos de éxito en Chile, Uruguay e incluso Ecuador. Es necesario preguntarse por qué en un país como el Perú, con gran potencialidad en disponibilidad de terreno, no se han logrado los mismos indicadores de nuestros vecinos.

Si hablamos del potencial local, se dispone de 2 millones de hectáreas para reforestar en la Amazonía en el Perú. Además, se cuenta con un clima cálido y mucha agua, que forma el escenario perfecto para la cosecha de madera. En consecuencia, en la Amazonía peruana los árboles pueden crecen en la mitad del tiempo que en otras latitudes no tropicales. En el clima de la sierra se encuentran un aproximado de 4 a 5 millones de hectáreas para reforestar que están en manos de las comunidades, es aquí donde hay un reto interesante:  las comunidades que están en situación de pobreza deben poner en valor su territorio desarrollando reforestación y plantaciones forestales. Además, la cosecha de agua es un tema potencial que debería impulsarse en estas zonas.

En el caso de la costa, se tiene un aproximado de 1 a 2 millones de hectáreas para ser reforestadas. Si centramos la atención en Lima, este es un territorio sentado sobre un desierto que acuña al 30% de la población. El efecto del último fenómeno climatológico afectó enormemente a esta zona del país. Aumentó el cauce del Rio Huaycoloro y bloqueó la capacidad de tratamiento de agua de La Atarjea, dejando prácticamente sin agua a la mayor parte de la capital de la república. En este contexto, los árboles pueden funcionar como redes de contención para los posibles desastres. El agua de las lluvias, podrían ser captadas por las raíces de los árboles mejorando la capa freática y los acuíferos naturales. Por lo tanto, pensar en la reforestación y plantaciones forestales es una urgencia para evitar la erosión de la cuenca de Rimac, evitar el desplazamiento de huaycos, aludes de los cerros que no tienen cobertura forestal que lo sostenga.

Es así que es necesario una política forestal que articule las acciones del gobierno en materia de plantaciones y manejo forestal en bosques primarios. Es importante que en el discurso presidencial se haya mencionado la necesidad de trabajar en programas de reforestación; sin embargo, el reto de este gobierno es abordar la agenda forestal de forma técnica, lo que implica unificar las acciones en pro del desarrollo de plantaciones y bosques naturales de manera conjunta para obtener resultados exitosos.

 

 

 

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