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La próxima semana, el Gabinete Aráoz ingresa a la recta final del año 2017. La agenda pendiente es decisiva para que los llamados brotes verdes en la economía perduren más allá del 2018.

Así, el Gobierno deberá presentar en los próximos días la solicitud de facultades legislativas al Congreso, cuyo plato fuerte en el campo económico serán los cambios tributarios por segunda vez, en lo que va del mandato de PPK, en momentos en que el Congreso tiene su propia agenda, a través de iniciativas, dizque para favorecer a las mypes o, en otros casos, incentivos discutibles como la admisión temporal de aeronaves.

Hasta el momento, el Ejecutivo, desde agosto del 2016, no ha podido mostrar propuestas eficaces y, más bien, la presión tributaria continúa descendiendo, mientras las perforaciones al sistema impositivo siguen, lamentablemente, viento en popa. Se requiere mayor claridad en las propuestas y firmeza frente a las iniciativas legislativas desde la Plaza Bolívar.

El otro punto de la agenda está vinculado a la ejecución de la inversión pública, que si bien muestra un crecimiento de dos dígitos en los últimos meses, tiene una piedra en el zapato que comienza a evidenciarse: la reconstrucción en el norte. Pablo de la Flor, que está a cargo del proceso, nuevamente ha lanzado advertencias sobre las dificultades que enfrenta y que están vinculadas a la labor de los gobiernos regionales y locales. Pero también al esquema que se ha adoptado, demasiado atomizado para la velocidad que se requiere en la ejecución, tal como acaba de señalar Roberto Abusada. Aún estamos a tiempo para introducir cambios, a fin de que en el 2018 se cumplan las metas. Además, el próximo año, las autoridades en el norte no tendrán el suficiente incentivo para acelerar el gasto, ya que no habrá reelección para ellas. Y en el 2019 ocuparán las sillas vacías gobernadores y alcaldes con menor experiencia y, por tanto, con una mayor curva para el aprendizaje.

“La ejecución de la inversión pública tiene una piedra en el zapato que comienza a evidenciarse: la reconstrucción”.

La otra batalla que deberán dar Mercedes Aráoz y Claudia Cooper es la aprobación del presupuesto del 2018, para evitar que en las disposiciones transitorias se incorporen mayor gasto o regulaciones.

Además, si el MEF quiere incorporar los cambios en el Impuesto a la Renta para que se apliquen el próximo año, entonces los proyectos, ya sea con o sin facultades, deben quedar aprobados hasta el 31 de diciembre.

Por último, se espera que el Ejecutivo se pronuncie sobre el informe de la Comisión de Protección Social, que tiene un componente de subsidio tal como ya lo adelantamos meses atrás (Gestión 25.07.2017).

Al interior del Gobierno, por ahora, prevalece la posición de no “generar olas” con cambios que puedan afectar la popularidad presidencial o que tengan impacto en la caja fiscal. La voluntad de reforma no es la que tiene la voz cantante. Un claro ejemplo es que las propuestas de cambios en la legislación laboral son más anuncios que decisiones adoptadas. Carlos Bruce ha reconocido lo complicado que es aprobar la reforma.

Y, por último, es decisivo que la recuperación de la economía pueda ser clara para todos los sectores y no depender solamente de los vientos de cola del exterior.

 

 

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