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La semana pasada, con ocasión de la gira de InPerú en Toronto y Nueva York, el ministro de Economía, Alfredo Thorne, se mostró optimista y dijo que ya se ven señales de recuperación, mencionando que la inversión pública “levantará” en junio.

Simultáneamente, se dieron a conocer tres mediciones claves sobre la percepción del ciudadano de a pie con Pulso Perú, que elabora Datum a nivel nacional; el Índice Nacional de Confianza del Consumidor de GfK y la encuesta de Expectativas Macroeconómicas Mensuales que realiza el Banco Central entre las principales empresas del país.

La encuesta de Pulso Perú da cuenta de que si bien mejora la percepción de los peruanos sobre la economía; todavía se mantiene la cautela para realizar un mayor gasto. Por ejemplo, disminuyó de 62% a 43% la intención de gastar más en los próximos 12 meses en los centros comerciales. Aunque subió de 31% a 41% la opinión de los que consideran que la economía se está recuperando.

El índice de Confianza del Consumidor de GfK va en esa línea, pues el optimismo en Lima se mantiene en ese tramo aunque en el interior del país persiste el pesimismo. La Encuesta de Expectativas del BCR muestra que pese a que se modera el optimismo de los empresarios, se comienza a retornar a los niveles similares que habían en febrero.

Estos resultados revelan que hay señales de recuperación, principalmente en las expectativas de los agentes económicos más que en decisiones de mayor consumo o inversión. Por ahora, todavía lo que prevalece es esperar y ver.

Y es que el Gobierno persiste en errores de diagnóstico, cifrando todas las esperanzas en que se obtenga mayor recaudación con la reforma tributaria o que disminuya la informalidad laboral con las medidas adoptadas. A lo que hay que añadir que la inversión pública en mayo continuó cayendo y en los primeros cinco meses del año ya disminuye en más de 16%, con lo cual se aleja la proyección de crecer 15% este año.

Lo cierto es que luego de diez meses estas tres variables están evolucionando desfavorablemente. Se puede decir que el tiempo para esperar resultados es corto, pero casi no hay ningún economista que tenga esperanzas de que las decisiones adoptadas van a dar resultados satisfactorios.

Los economistas más optimistas cifran sus expectativas en la mejora de los términos de intercambio, pero eso es una señal externa que no corresponde a la acción de la política que sigue el Gobierno sino a circunstancias de la economía mundial. Bajo esa perspectiva, el objetivo de lograr otros motores de crecimiento, además de la minería, no se ven ni en el corto ni a mediano plazo. Es por eso que, pese a la mejora del optimismo, el 62% de los peruanos tiene poca o ninguna esperanza de que el Perú estará mejor cuando finalice el Gobierno de Pedro Pablo Kuczynski. Lo que hay que evitar es que se pierda la ilusión para los próximos cuatro años.

Por eso, no se trata solo de pensar en cambios en el Gabinete, sino principalmente de repensar algunas medidas y estrategias de la política económica. La rectificación que ha tenido que realizar el Gobierno en el caso Chinchero puede ser un punto de partida para enmendar otros errores.

 

 

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