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Palabra de Gestión Julio Lira Segura Julio Lira Segura

(Des) confianza

La confianza empresarial cayó en el presente mes a su segundo nivel más bajo en lo que va del gobierno del presidente Ollanta Humala, según el índice que elabora mensualmente Apoyo Consultoría. En sí, el resultado no sería una gran novedad si no fuera porque podemos ingresar en los próximos meses, en los que habrá mayor ruido político, a un tramo pesimista. Con lo cual se complicaría aún más la recuperación del crecimiento económico.

La confianza empresarial cayó en el presente mes a su segundo nivel más bajo en lo que va del gobierno del presidente Ollanta Humala, según el índice que elabora mensualmente Apoyo Consultoría. En sí, el resultado no sería una gran novedad si no fuera porque podemos ingresar en los próximos meses, en los que habrá mayor ruido político, a un tramo pesimista. Con lo cual se complicaría aún más la recuperación del crecimiento económico.

Como advertimos la semana pasada, la expansión registrada en abril no debería generar cantos de sirena y entender que llegó  el fin de la desaceleración de la economía.

Por eso, resulta importante que el presidente del Consejo de Ministros, Pedro Cateriano,  haya declarado a Gestión que recuperar la confianza es uno de los retos que tiene en su agenda para los próximos meses.

Por ahora lo que prevalece es la desconfianza. Así, el 71% de empresarios mantendrá su ritmo actual de inversiones previsto y el 65% no contempla contratar más personal en los próximos seis meses.

Esta tendencia a la baja casi no se ha modificado, salvo ligeros altibajos, desde que en abril del 2013 el Gobierno intentara que Petroperú adquiriera los activos de Repsol. Desde entonces, el Ejecutivo, y principalmente el Ministerio de Economía, ha estado abocado a “destrabar las inversiones”. Según Cateriano, se ha conseguido agilizar S/. 19,000 millones en ese objetivo. Pero todavía su impacto no es notorio.

Y es que no solo se trata de destrabar, sino también de repensar una vasta legislación, que requiere ser removida para poder incentivar nuevamente la inversión privada. Por cierto que en ese mismo sentido el esfuerzo también se debe realizar para el caso de la inversión pública y de los esquemas de asociación público-privada y de obras por impuestos. Las facultades tienen, en el papel, ese objetivo. Ahora falta que efectivamente ocurra.

Si bien, constitucionalmente el gobierno de Ollanta Humala concluye el 28 de julio del 2016, en la práctica, las empresas han adelantado, al igual que los políticos, el calendario. Actualmente están enfocadas en revertir el bajo crecimiento, sobre todo aquellas compañías vinculadas a la demanda interna.

Pero hay notables excepciones, como la del presidente de Intercorp, Carlos Rodríguez Pastor, que en declaraciones ala revista G de Gestión ha dicho que su grupo “ha decidido no participar en el proceso de desaceleración económica”.

¿Seguirá el resto de empresas esa ruta? Cateriano espera que sí, e invoca a que los empresarios nacionales sean tan proactivos como sus colegas extranjeros que tienen compañías en el país.

Asumir  esa ruta significa romper la tendencia de desconfianza que se mantiene desde el año 2013.

Además está el temor a que en el debate de las elecciones del próximo año surjan propuestas que no motiven la inversión. Ya esa experiencia está sucediendo en Chile, donde el 68% de los grandes inversionistas se muestra cauteloso por los efectos de la reforma tributaria en ese país.

Por ahora, con los candidatos que muestran las encuestas pareciera que no hubiera ese riesgo. Sin embargo, lo cierto es que nunca se sabe.

 

 

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