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La última encuesta nacional de GfK revela que en agosto las expectativas de los peruanos mejoraron a tal punto que el índice de confianza del consumidor a nivel del país fue el mayor del año. Aunque en Lima ha descendido, según Apoyo Consultoría.

El renacer del optimismo quizás se pueda reflejar bastante bien cuando se observa la evolución de la intención de compra de casas y autos. En abril de este año, el 81% consideraba que no era el momento de adquirir una vivienda, ahora en agosto esa percepción ha disminuido y alcanza el 51%. Si bien el porcentaje todavía sigue siendo alto, es evidente que el pesimismo es menor. Un similar comportamiento muestra la intención de compra de un auto, aunque en este caso la reducción no ha sido de la misma magnitud, pasando de 81% a 69%.

A nivel general, el sondeo también refleja un mayor optimismo sobre la mejora de la situación económica de los hogares, las posibilidades de ahorro y la disminución del desempleo, que no se observaba desde inicios de año.

Sin embargo, quedan sombras de pesimismo, nada desdeñables. Así, el 58% de los peruanos considera que se está viviendo una crisis económica en el país. El mayor pesimismo se concentra en el norte y también un 47% del estrato socioeconómico A/B comparte esta percepción.

Indudablemente que no estamos enfrentando una crisis, pero es importante tener en cuenta la percepción que tienen los consumidores, tal como la semana pasada en Gestión advertía el gerente general de CCR. Es por eso, quizás, que en la última encuesta de expectativas que mensualmente realiza el Banco Central de Reserva (BCR), tanto las empresas no financieras como las compañías del sistema financiero y los principales analistas económicos han disminuido sus proyecciones de crecimiento para el año a 4%, aunque mantienen su estimado de que en el 2015 la expansión del PBI será de por lo menos 5%.

Todos los resultados de los recientes sondeos muestran algunas señales alentadoras sobre la evolución de la economía en los próximos meses, que podrían significar una recuperación del dinamismo del consumo y de la inversión en el último trimestre del año, alcanzando un crecimiento mayor al 5% durante ese periodo, tal como vislumbra el BCR.

Pero más allá del porcentaje, lo importante es que no se detengan las reformas. Por ejemplo, que se vuelva a plantear adecuadamente los cambios en el sistema de pensiones -esta vez sí incluyendo a la ONP-, se facilite el inicio de las concesiones otorgadas y se continúe impulsando las inversiones bajo el esquema de obras por impuestos, así como los proyectos de asociación público-privada.

Estos objetivos se lograrán no por generación espontánea, sino por la capacidad que tenga el Ejecutivo de transmitir confianza a los inversionistas y consumidores, lo cual implica que el presidente Ollanta Humala tenga un rol más activo. Aún estamos a tiempo para que empecemos el 2015 con expectativas de crecimiento mayores que las que hoy se tienen.

 

 

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