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Palabra de Gestión Julio Lira Segura Julio Lira Segura

Una mayoría aplastante

Hace 20 días decíamos en esta columna que era tentadora la propuesta que hizo el economista Waldo Mendoza en una Mesa Redonda de Gestión, a fin de que el proceso de regionalización tienda a ser centralista en las decisiones y descentralista en los gastos, porque el actual esquema había fracasado.

Bueno pues, justamente la última encuesta de Pulso Perú revela que el 61% de los peruanos coincide. Y lo hace,porque principalmente considera que hay corrupción de las autoridades (el 65% piensa de esa manera) y por el mal uso del dinero (un 15% tiene esa percepción).

Los resultados del sondeo son contundentes a nivel de los estratos económicos, pues un 70.5% del segmento A/B considera que el proceso es un fracaso y le sigue muy de cerca el C con el 66%. Y la misma tendencia se observa a nivel regional, siendo así la zona del centro la que muestra el mayor rechazo con el 63%, seguida por el norte con el 62.5%.

Son pocos los casos de éxito que el proceso puede exhibir luego de más de una década desde que se inició. En pocas administraciones se ha registrado progreso, salvo aquellas vinculadas a la Amazonía o el caso particular de Moquegua. Es por eso que el 79% no votará por la reelección de las autoridades de los gobiernos regionales. Porcentaje que se ha elevado en 10 puntos respecto a junio de este año.

Tan complicada es la situación, que para el 47% de los peruanos aún si se apostara por la formación de macrorregiones, esta no sería una solución. Solo el 27% se muestra optimista.

Indudablemente que con la conformación del actual Congreso será muy difícil realizar cualquier modificación y quizás lo mismo se repita con el Parlamento que se elija en el 2016.

En ese sentido, deberá generarse una corriente de opinión, que quizás lleve a plantear un referéndum para obligar a los políticos a que se cambie la legislación.

Y es que, al igual que el año pasado, el presidente Ollanta Humala, volvió a mencionar en su mensaje que se iban a proponer cambios, pero sin mencionar detalles. Es decir, más de lo mismo: otra vez promesas.

Queda entonces iniciar una batalla que en primer lugar muestre las fallas del actual proceso y en segundo lugar la necesidad de los cambios. No se pretende que Lima se convierta nuevamente en el centro del país, pero si continuamos como estamos se va a terminar añorando al centralismo.

A la luz de las respuestas brindadas por los peruanos en esta última encuesta; ya es impostergable tomar al toro por las astas y no seguir pateando el problema: es decir, proponer cambios profundos al actual proceso de regionalización. Quizás los comicios del 5 de octubre pueden constituirse en los últimos con la actual legislación. Los próximos en el 2018, deberían realizarse bajo otras normas.

 

 

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