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¿Está dispuesto, señor empresario, a retomar sus inversiones?

Dos días después del 28 de julio, el sinsabor de la presentación del presidente Humala en el Congreso se mantiene, pues no logró generar la suficiente confianza que permita volver a prender el motor de la inversión, clave para que se retome el camino del crecimiento.

Dos días después del 28 de julio, el sinsabor de la presentación del presidente Humala en el Congreso se mantiene, pues no logró generar la suficiente confianza que permita volver a prender el motor de la inversión, clave para que se retome el camino del crecimiento.

La semana pasada el Financial Times se preguntaba si el Perú, una de las estrellas de Latinoamérica, estaba perdiendo brillo. Y es que aun con la decisión de Moody’s de elevar la calificación soberana en dos escalones a nuestro país, más de un banco de inversión ya recortó los pronósticos de crecimiento para este año y el próximo. Además, la mayoría vislumbra “un creciente riesgo de aterrizaje forzoso”, como señala el último informe del Bank of America Merril Lynch, análisis con el que Economist Intelligence Unit también coincide.

Esta visión es compartida hasta en el propio Gobierno. Así, después del mensaje presidencial ante el Congreso, el propio ministro de Economía expresó que recién en el último trimestre del año se vería repuntar al PBI (días atrás había enfatizado que el punto de inflexión se vería entre julio y agosto). Por su parte, el titular de la Producción, Piero Ghezzi, dijo que este año se crecerá alrededor del 4% y el analista principal de Standard & Poor’s, Richard Francis, espera una expansión de entre 4% y 4.5%. Todos los pronósticos ya quedan muy lejos del 6% con que se inició el año. Es decir, el 2014 ya prácticamente está jugado, pero los resultados que se conocerán mes a mes a partir del 15 de agosto, pueden repercutir desfavorablemente en el intento del Gobierno por levantar las expectativas.

A lo anterior habrá que agregar el ruido político que traerán las elecciones de gobiernos regionales y municipales del próximo 5 de octubre, que ya impactan negativamente en el esquema de obras por impuestos, pues varias empresas han visto paralizados sus proyectos debido a la incertidumbre generada por los casos de corrupción y por el temor de adoptar decisiones hasta que lleguen las nuevas autoridades a partir del primero de enero del 2015.

Por eso era vital que el mensaje presidencial sirviera como un claro shock de confianza para que se retome con fuerza el crecimiento, ya que al paso que vamos las perspectivas de expansión de la economía a mediano plazo se vislumbran mediocres, salvo que la apuesta por que se pongan en marcha los megaproyectos vinculados a infraestructrura por US$ 19 mil millones y se ejecuten en los plazos previstos se hagan realidad. Aun así, no será suficiente. También se requiere que proyectos de otras actividades, como la minería e hidrocarburos, salgan de la congeladora.

Por ahora, el país está inmerso en la llamada trampa de los ingresos medios y estancado en el Índice de Desarrollo Humano. Si todo lo dicho en este análisis es equivocado, entonces la pregunta luego del discurso presidencial y los anuncios de nuevas medidas es: ¿está dispuesto, señor empresario, a retomar sus inversiones?

 

 

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