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Palabra de Gestión Julio Lira Segura Julio Lira Segura

Nunca es tarde

El pasado 2 de mayo, en entrevista a Gestión, el presidente del Consejo de Ministros, René Cornejo, descartó la posibilidad de que el Poder Ejecutivo diseñe algún plan de estímulo económico para enfrentar la desaceleración del crecimiento. Inclusive ante la insistencia, Cornejo fue tajante: “No lo vemos necesario, no lo hemos contemplado”.

El pasado 2 de mayo, en entrevista a Gestión, el presidente del Consejo de Ministros, René Cornejo, descartó la posibilidad de que el Poder Ejecutivo diseñe algún plan de estímulo económico para enfrentar la desaceleración del crecimiento. Inclusive ante la insistencia, Cornejo fue tajante: “No lo vemos necesario, no lo hemos contemplado”.

Un mes después, el ministro de Economía, Luis Miguel Castilla, anuncia que esta semana el Gabinete discutirá y aprobará un paquete de medidas de reactivación. La propuesta incluirá medidas transversales para agilizar trámites, temas tributarios, es decir “habrá de todo”, como dijo el propio titular del MEF.

Indudablemente que la marcha de la actividad económica en los últimos 30 días continúa por debajo de las expectativas, al punto tal que desde el Gobierno y del Banco Central de Reserva ya se reconoce que el mes de abril no fue bueno y los resultados preliminares de mayo no despejan la incertidumbre de que se ha superado la desaceleración.

Para que el paquete de medidas funcione necesita cumplir varios requisitos. En primer lugar que las iniciativas que se envíen al Congreso sean debatidas rápidamente. Luego, que las instancias públicas que están vinculadas con la aplicación del paquete tengan la capacidad y la celeridad adecuada para que prontamente se pongan en marcha. En tercer lugar – y quizás lo más importante- que haya una sola voz cantante en el liderazgo del Gobierno y no se perciba las diferencias que ahora existen entre algunos ministerios, como ha sucedido, por ejemplo, con el devenir de la política ambiental.

Sin esos requisitos, las medidas serán como las que se dieron en mayo del año pasado para recobrar la confianza, luego de que el Estado intentara adquirir los activos de Repsol en el Perú.

Los resultados estuvieron por debajo de las expectativas. Desde ese momento no se ha recobrado el dinamismo de la inversión privada.
Y es que, pese al respaldo de algunos dirigentes de gremios empresariales, como el titular de la Confiep, los empresarios en la vida diaria no tienen el mismo entusiasmo. De igual modo se percibe ese comportamiento en los consumidores, tal como muestra la encuesta Pulso Perú que publicamos en esta edición.

En beneficio del gobierno se puede decir de que las condiciones de la economía mundial no han resultado favorables para el país. Es así que los términos de intercambio en el primer cuatrimestre del año disminuyeron 10% respecto al mismo periodo del año pasado. Todo lo cual provocó que la balanza comercial de enero a abril muestre un déficit de US$ 1,535 millones. Pero la desaceleración no solo se explica por factores externos, sino también por políticas erradas, el mayor ruido político y la demora en poner en marcha las reformas que el propio gobierno promueve.

Sin embargo, pese a todos los problemas que se tienen que enfrentar, nunca es tarde para adoptar medidas que permitan superar la desaceleración de la economía.

 

 

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