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Tiempos de cuaresma

El Gobierno se encuentra en una etapa similar al periodo de cuaresma que actualmente está celebrando la Iglesia católica, previo a la Semana Santa. Es así que se espera, tras la penitencia que el Poder Ejecutivo afronta por la crisis política, que en los próximos meses haya mejores resultados en el desempeño de la economía, que los mostrados hace dos semanas.

El Gobierno se encuentra en una etapa similar al periodo de cuaresma que actualmente está celebrando la Iglesia católica, previo a la Semana Santa. Es así que se espera, tras la penitencia que el Poder Ejecutivo afronta por la crisis política, que en los próximos meses haya mejores resultados en el desempeño de la economía, que los mostrados hace dos semanas.

Ya es evidente que la desaceleración se mantiene, pese al optimismo que había a inicios de año por los resultados de la campaña navideña en diciembre. Es más, desde dicho mes el Ministerio de Economía no se anima a publicar el informe de Indicadores Líderes que mensualmente lo venía haciendo. Los pronósticos optimistas han ido perdiendo fuerza desde febrero, cuando se conocieron los primeros resultados poco alentadores del comportamiento de la demanda interna, como las ventas de autos, de cemento y de bebidas. De esta forma, los analistas y bancos ya han ajustado a la baja el crecimiento para el año. Dicho sea de paso, en abril también se conocerá si el Banco Central de Reserva mantiene sus proyecciones para el año, cuando presente el primer Reporte de Inflación del 2014.

Revertir este panorama requiere de audacia, para romper la inercia que desde abril del año pasado no permite recuperar el dinamismo de la inversión privada que se tenía hasta el 2012.

Aunque resulte muy reiterativo, no se puede dejar de mencionar que desde que empezó el Gobierno de Ollanta Humala no se ha iniciado un nuevo megaproyecto, salvo en el caso de las concesiones, aunque con serios tropiezos, como lo demuestra el hecho de que solo se haya presentado, el viernes pasado, un único postor a la licitación de la Línea 2 del Metro de Lima.

Aún estamos a tiempo de recuperar el tiempo perdido, de atenuar el impacto del ruido político de las últimas semanas y de que los consumidores recuperen la confianza que tenían hace un año. Un ejemplo del menor optimismo es la mayor preocupación que en las últimas semanas muestran las personas por conocer las mejores alternativas para sus inversiones financieras. Como bien dicen los bancos, lo que más se pregunta ahora es cuál será la cotización del dólar.

Ojalá que el Ejecutivo haya hecho una expiación de sus culpas y se agilice la ejecución de las inversiones, uno de los motores del crecimiento que casi se ha apagado. Y esta vez no será suficiente decir que el Perú lidera el ranking de crecimiento en la región.

 

 

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