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Petroperú y la sombra del pasado

Luego de marchas y contramarchas, a fines de la semana pasada, el Ministerio de Economía aceptó que se lleve a cabo la modernización de la refinería de Talara, aunque ya en días previos el presidente del Consejo de Ministros, César Villanueva, adelantó en Piura que el Gobierno iba a tomar una decisión favorable al proyecto de Petroperú.

Luego de marchas y contramarchas, a fines de la semana pasada, el Ministerio de Economía aceptó que se lleve a cabo la modernización de la refinería de Talara, aunque ya en días previos el presidente del Consejo de Ministros, César Villanueva, adelantó en Piura que el Gobierno iba a tomar una decisión favorable al proyecto de Petroperú.

Y es que, desde que se inició la administración Humala, el presidente no ocultó su interés en potenciar la actividad empresarial del Estado, aun luego de haber dejado de lado el programa de la Gran Transformación. Un ejemplo fue el intento de comprar los activos de Repsol en abril pasado.

Petroperú fue el caballito de batalla de esas pretensiones dentro del Gobierno. Es así que desde el 28 de julio del 2011 se buscó que volviera a realizar actividades de exploración y explotación (para lo cual este año recibió el lote 64 que dejó Talisman).

Luego se diseñaron diversas propuestas para que la petrolera quede involucrada en el desarrollo del Gasoducto del Sur y de la petroquímica (incluido un proyecto que presentó el Ejecutivo al Congreso). Por último, se condicionó la licitación de nueve lotes petroleros offshore a que las empresas participantes tengan como socia a la empresa estatal. Justamente, una de las razones por las que se postergó la subasta fue esta medida, pues si bien los postores estaban dispuestos a incluir como socio a Petroperú y asumir la inversión de la exploración, no aceptaban que esta no aportara capital para desarrollar la explotación de los lotes.

Si bien el caso Repsol hizo que Humala fuera más cuidadoso sobre la actividad empresarial del Estado, nunca dejó de lado su intención, aunque ahora haya tenido que aceptar que deberá venderse en la Bolsa de Valores hasta el 49% de la propiedad de la petrolera estatal, a fin de modernizar la refinería.

Esta última decisión trae el recuerdo del mal manejo que se tuvo en las décadas del 70 y 80, aunque no significa que se regresará a las políticas de hace 40 años, siempre y cuando los candados puestos por el MEF en el proyecto no sean dejados de lado por el Congreso, tal como se señala en la edición del lunes de Gestión.

Por eso, si la decisión de modernizar Talara tiene como razón principal el tema ambiental, la propuesta diseñada por el Gobierno es adecuada. Pero si, en cambio, la medida fuera un primer paso para replicar medidas similares en otras empresas estatales habrá que evaluar con lupa, ya que aún no han desaparecido aquellos que añoran el pasado.

 

 

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