Elecciones Presidenciales en el Perú: La voz de una mujer independiente frente a un país que busca rumbo
Por una ciudadana independiente….
Las elecciones presidenciales de 2026 han vuelto a poner al Perú frente a un espejo incómodo. Más allá de los nombres, los partidos o las ideologías, los ciudadanos enfrentan una pregunta fundamental: ¿qué tipo de país queremos construir después de una década marcada por la inestabilidad política, la inseguridad y la desconfianza hacia las instituciones? Actualmente, la contienda presidencial se encuentra sumamente ajustada entre Keiko Fujimori y Roberto Sánchez, reflejando una sociedad profundamente dividida. (El País)
Como mujer independiente, observo este proceso electoral con esperanza, pero también con preocupación. Durante años hemos visto cómo el debate político se ha reducido a enfrentamientos, ataques personales y discursos de miedo. Mientras tanto, problemas urgentes como la inseguridad ciudadana, la salud pública, la educación y las oportunidades para las mujeres siguen esperando soluciones concretas.
Uno de los aspectos que llama la atención es la limitada presencia femenina en las máximas candidaturas presidenciales. Aunque las mujeres representan más del 50% del padrón electoral y la participación política femenina ha avanzado gracias a las normas de paridad, el liderazgo en las fórmulas presidenciales continúa siendo predominantemente masculino. En las elecciones de 2026, solo cuatro mujeres encabezaron candidaturas presidenciales entre más de treinta postulantes.
Esta realidad revela que aún existen barreras estructurales para que más mujeres accedan a espacios de poder. No se trata únicamente de alcanzar cuotas de representación, sino de garantizar que las mujeres participen en la toma de decisiones sobre el futuro del país. La política peruana necesita más voces femeninas, más diversidad y una mirada que incorpore las necesidades de millones de ciudadanas.
La ciudadanía también enfrenta el desafío de votar con responsabilidad. Durante la campaña, las propuestas relacionadas con seguridad, crecimiento económico y lucha contra la corrupción dominaron la agenda pública. Sin embargo, muchos electores siguen manifestando desencanto con la clase política y sienten que deben elegir entre opciones que no terminan de convencerlos. (El País)
Desde una posición independiente, considero que el próximo gobierno debe asumir tres compromisos fundamentales. Primero, recuperar la confianza en las instituciones democráticas. Segundo, impulsar políticas que generen empleo y reduzcan las desigualdades. Y tercero, garantizar que las mujeres puedan vivir libres de violencia y acceder a las mismas oportunidades de desarrollo que los hombres.
El Perú necesita dejar atrás la confrontación permanente. Las próximas autoridades tendrán la responsabilidad de gobernar para todos los peruanos, incluso para quienes no votaron por ellas. La democracia no termina el día de las elecciones; comienza realmente cuando se construyen consensos para resolver los problemas de la población.
Como mujer, madre, profesional y ciudadana, deseo un país donde el mérito, la honestidad y la capacidad pesen más que los apellidos, las ideologías extremas o los intereses particulares. Estas elecciones representan una oportunidad para avanzar hacia ese objetivo. La decisión final está en manos de millones de peruanos que, con su voto, definirán el rumbo de nuestra nación para los próximos años.
El verdadero desafío no será quién gane la presidencia, sino si somos capaces de construir un Perú más justo, seguro e inclusivo para las futuras generaciones.

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